Iberdrola ha anunciado un beneficio neto de 4.340 millones de euros durante la primera mitad de 2026, lo que representa un aumento del 22% respecto al mismo periodo del año anterior. Este crecimiento significativo se debe en gran medida a las plusvalías obtenidas tras vender activos en México al grupo estadounidense Cox.
Si se excluyen las plusvalías derivadas de la venta de centrales térmicas mexicanas, el beneficio neto ajustado de Iberdrola experimenta un incremento del 8%, que asciende al 14% al eliminar el impacto del tipo de cambio. Estos datos fortalecen la previsión de la compañía para el ejercicio completo, que estima un beneficio neto ajustado superior a los 7.000 millones de euros, lo que supondría un crecimiento anual cercano al 8%.
La buena marcha financiera de Iberdrola se apoya también en sólidos ratios crediticios, manteniendo una calificación BBB+. Además, la empresa dispone de una liquidez de 21.500 millones de euros, suficiente para afrontar necesidades financieras durante 22 meses sin dificultad. En cuanto a los dividendos, la energética ha distribuido 4.500 millones relativos a 2025, un 12% más, y ha fijado un primer pago por acción de 0,427 euros para el 27 de julio.
Este avance en resultados coincide con un giro estratégico de Iberdrola centrado en potenciar su negocio de redes eléctricas. La compañía acaba de cerrar una operación clave para ello: la adquisición de Caruna, la mayor distribuidora de electricidad en Finlandia, por un valor aproximado de 5.000 millones de euros.
Las inversiones totales planeadas para el grupo aumentan un 25%, hasta superar los 7.000 millones, con un enfoque claro en mercados como Reino Unido, Estados Unidos y Brasil, que acaparan más del 70% del gasto. La inversión en redes crece un 42%, situándose en 4.400 millones, y representa dos tercios del total invertido.
El valor regulado de activos de redes (RAB) de Iberdrola ya alcanza cerca de 55.000 millones, experimentando un crecimiento anual del 11%, principalmente en Reino Unido (+11%), Estados Unidos (+12%) y Brasil (+18%). De esta cifra, aproximadamente 40.000 millones corresponden a distribución, que se ha incrementado un 6%, mientras que los activos de transporte suman 15.000 millones, con un crecimiento del 30% durante el último año.
Por otro lado, el área de generación mantiene un enfoque en la energía eólica, con inversiones que superan los 2.200 millones, de los cuales más del 70% se destinan a proyectos eólicos terrestres y marinos. Esta apuesta refleja la voluntad de Iberdrola de equilibrar su cartera de negocios entre generación renovable y expansión de infraestructuras de transmisión y distribución.
El contexto en el que se producen estos resultados es un mercado energético global en transición hacia fuentes más limpias y una creciente demanda de redes inteligentes que garanticen la eficiencia y estabilidad del suministro eléctrico. Iberdrola se posiciona así como un actor clave que busca aprovechar la digitalización y expansión de redes para sostener su crecimiento a largo plazo.
Según los datos del grupo Iberdrola, la compra de Caruna reforzará su presencia europea con un modelo centrado en la gestión de redes de distribución, mientras los expertos del sector apuntan que la inversión en estas infraestructuras es indispensable para la transición energética global.
Este doble impulso, que combina plusvalías por venta de activos y un aumento estratégico de inversiones, presenta a Iberdrola en una posición ventajosa para hacer frente a la creciente competencia y retos regulatorios en diferentes mercados internacionales.
Así, la energética española avanza hacia su objetivo de superar los 7.000 millones de beneficio neto ajustado en 2026, consolidándose como uno de los líderes en el sector con una estrategia equilibrada entre generación renovable y fortificación de redes.