Naturgy, la principal gasista española, está en plena negociación con proveedores internacionales para intercambiar contratos de gas ruso con el objetivo de sortear las restricciones que impone la Unión Europea (UE) y evitar riesgos de desabastecimiento energético en España durante el invierno 2026-2027.
Estos contratos, que representan aproximadamente un 20% del gas que se consume en España, equivalen a unos 3.000 millones de metros cúbicos (bcm), con un valor cercano a los 2.000 millones de euros a precios actuales. La urgencia nace a raíz del embargo progresivo que la UE aplica desde hace más de un año al gas ruso como respuesta a la guerra en Ucrania, prohibición que en el caso del gas se activará plenamente el 1 de enero de 2027.
Naturgy tiene vigentes acuerdos de suministro de largo plazo hasta 2038 con el consorcio Yamal LNG, encabezado por la rusa Novatek y en el que también participan la francesa Totalenergies y compañías chinas. La imposición europea no solo prohíbe traer este gas a la UE, sino que impide a las empresas europeas actuar como intermediarias en su compra o venta fuera del bloque comunitario.
La compañía española, junto con Totalenergies, es la más afectada por esta restricción. En el último año, las firmas energéticas europeas ya habían alertado sobre posibles tensiones contractuales y litigios potenciales por incumplimientos derivados de este bloqueo. Sin embargo, Bruselas mantuvo su postura rígida hasta que la situación geopolítica en el Golfo Pérsico y el cierre del estrecho de Ormuz, vital para el abastecimiento mundial de gas, complicaron el panorama energético global y elevaron los precios de forma considerable.
Actualmente, el llenado de los almacenes para afrontar la demanda invernal ha empezado, y el riesgo de desabastecimiento europeo apunta a agravarse si se mantiene el embargo total en 2027 sin medidas alternativas. Ante esta presión, la UE ha ofrecido exenciones parciales que permiten a empresas con contratos previos a 2022 seguir comprando gas ruso para revenderlo fuera de Europa, una vía temporal durante 2027.
Naturgy planea aprovechar esta ventana para seguir comprando los 3 bcm anuales de gas ruso y, mediante trueques o "swaps", intercambiar ese gas por volúmenes de otras procedencias que puedan entrar a España y la UE. Las negociaciones con proveedores y traders de países no europeos son intensas y se desarrollan a contrarreloj, dado que el transporte se realiza principalmente por metaneros.
Un informe reciente de KPMG sobre los riesgos del veto al gas ruso y la seguridad energética advierte sobre el escenario especialmente complicado para el invierno próximo, señalando que la confluencia de restricciones en el estrecho de Ormuz, menor oferta de países como Qatar y Emiratos Árabes, mayor competencia en Asia y reservas europeas bajas, reducen drásticamente el margen de seguridad en gas.
Eduardo González, responsable de Energía de KPMG en España, apunta que Bruselas debería facilitar mecanismos flexibles de intercambio comercial, como los que Naturgy ya está impulsando, para mitigar estos riesgos. Este contexto subraya la vulnerabilidad del sistema europeo frente a crisis geopolíticas y la necesidad de soluciones rápidas y creativas para asegurar el suministro.
Así, Naturgy ocupa un papel estratégico y busca, mediante la negociación de swaps, sostener el abastecimiento nacional y evitar interrupciones que impactarían en todos los sectores económicos y en el día a día de los ciudadanos españoles. La evolución de estas gestiones será clave para conocer la estabilidad energética de España en un entorno global cada vez más incierto.
En definitiva, la gasista española está liderando el esfuerzo para adaptarse a un marco normativo europeo estricto y a un escenario internacional marcado por la guerra y la tensión geopolítica, buscando asegurar que España no sufra los efectos directos del veto al gas ruso en 2027.
Para más información sobre el embargo y contexto europeo, puede consultarse el Reglamento 2026/261 de la UE y el informe de KPMG sobre seguridad energética.