Sami Khedira ha regresado al Real Madrid para integrarse en el cuerpo técnico de José Mourinho, 16 años después de llegar al club como jugador. En esta ocasión, el alemán vuelve para cumplir un papel diferente: ser el enlace entre el entrenador y los jugadores y ayudar a construir el proyecto desde el banquillo.
Khedira conoce muy bien el club, habiendo vestido su camiseta durante cinco temporadas y lidiado con la presión del Bernabéu. La confianza de Mourinho en él se mantiene, aunque ahora su misión es otra, basada en liderazgo, formación táctica y gestión del vestuario más que en su rendimiento sobre el terreno de juego.
Tras su retirada en 2021, Khedira no abandonó su vínculo con el fútbol. Se formó como entrenador y completó el UEFA Executive Master for International Players en 2023, un programa destinado a preparar a exfutbolistas para labores directivas y de gestión en el deporte. Este curso abarcó áreas como dirección de clubes, liderazgo, comunicación y toma de decisiones, lo que refleja su interés en comprender el fútbol desde una perspectiva global.
Más allá del fútbol, Khedira ha estudiado otros deportes para analizar diferentes estrategias de preparación mental, trabajo en equipo y gestión del rendimiento. Por ejemplo, ha indagado en la mentalidad de tenistas, quienes enfrentan la competencia en solitario, y en la precisión táctica de la NFL para aprender cómo se reparte la responsabilidad entre los jugadores.
En una entrevista con MARCA, Khedira destacó la importancia de aplicar esas lecciones al fútbol para mejorar la resiliencia de los jugadores, gestionar la presión y construir entornos que favorezcan el máximo rendimiento sin descuidar el factor humano.
El liderazgo y la comunicación son otros aspectos en los que se ha profundizado. Para Khedira, un buen entrenador debe transmitir claramente el juego y conectar con los deportistas. Así, su rol incluye actuar como puente entre Mourinho y la plantilla, entendiendo tanto la filosofía del entrenador como las emociones y desafíos de cada futbolista.
La relación de Khedira con Mourinho se remonta a 2010, cuando el portugués lo fichó para fortalecer el centro del campo del Madrid. Durante esa etapa, Khedira fue un jugador clave para Mourinho, aportando disciplina, fuerza y sacrificio en beneficio del equipo. Ganó títulos importantes como la Copa del Rey 2011, la histórica Liga de los 100 puntos y la Supercopa de España.
Su carácter y fortaleza mental quedaron reflejados en su rápida recuperación de una grave lesión de rodilla en 2013, que le permitió disputar y ganar la final de la Champions League 2014 con el Madrid, conocida como “la Décima”. Ese año también conquistó el Mundial con Alemania, completando una etapa de altos logros deportivos.
Luego de su etapa en el Madrid, Khedira continuó en la Juventus y el Hertha de Berlín, experiencias que enriquecieron su conocimiento multicultural y su visión del fútbol en distintos entornos y estilos. Además, trabajó como comentarista para canales como ESPN y DAZN, manteniéndose cercano al análisis táctico y mediático del deporte.
Ahora, su regreso es para comenzar una nueva etapa profesional desde el banquillo, formando parte de un cuerpo técnico exigente y en uno de los clubes más exigentes del mundo. El reto es grande, pero Khedira se presenta preparado para contribuir con su experiencia, formación y capacidad de liderazgo al proyecto que Mourinho lidera en el Real Madrid.