Durante años, los analistas financieros han percibido a los empleados como un coste que conviene reducir para mejorar beneficios y valor en Bolsa. Sin embargo, esta visión podría estar cambiando.
Un reciente informe del banco estadounidense Jefferies destaca que las empresas europeas más reconocidas por sus condiciones laborales y ambiente de trabajo superan ampliamente en rentabilidad bursátil al resto de compañías cotizadas en la región.
Jefferies analizó las 100 firmas que lideran el ranking de los mejores lugares para trabajar publicado por FT y Statista. De estas, 54 están cotizadas y 37 tienen su sede en Europa. Al calcular su rentabilidad total anual desde el año 2000, incluyendo reinversión de dividendos, estas compañías lograron un 9,8% de media, mientras que el índice Euro Stoxx 600 registró apenas un 1,7% y el S&P 500 un 7%.
Entre estas empresas destacan nombres como Skanska, Airbus, Zurich Insurance y Safran. En España, BBVA figura en el listado. Aunque Volkswagen tiene previsto recortar 100.000 empleos para ahorrar costes, su cotización ha caído recientemente, y la automovilística ocupa el puesto 82 en el ranking de empleadores elaborado antes de anunciar los ajustes. Francia y Alemania concentran el 40% de esta muestra, con predominancia de empresas industriales.
Si se incluyen empresas del ranking que tienen presencia laboral en Europa pero cotizan en otros mercados, como Microsoft o Cisco en Estados Unidos, la rentabilidad media anual aumenta hasta el 13,8%, reforzando la idea de que cuidar el capital humano impacta positivamente en el valor de mercado.
Jefferies sostiene que esta diferencia en rentabilidad no es fruto de una coyuntura transitoria ni un fenómeno pospandemia; se observa en distintos ciclos económicos, tanto en recesiones como en fases de recuperación. Esto apunta a que las empresas que atraen y retienen talento de forma eficaz consiguen resultados financieros más sostenibles a largo plazo.
Todavía hay debate sobre cuál es la causalidad: si tratar bien a los empleados favorece la rentabilidad o si las empresas más exitosas pueden permitirse tener mejores condiciones laborales. No obstante, el banco considera que invertir en capital humano supone una ventaja competitiva clara, y que esta realidad se mantendrá incluso con la irrupción de la inteligencia artificial, ya que la calidad del equipo humano es un factor estructural en la creación de valor y no solo un gasto que debe minimizarse.
Este análisis invita a reconsiderar estrategias corporativas y a valorar no solo los indicadores financieros tradicionales, sino también las prácticas empresariales centradas en las personas, que pueden traducirse en un mejor desempeño bursátil y mayor resiliencia ante crisis o cambios tecnológicos.
Para profundizar en estas conclusiones, se puede consultar el informe completo de Jefferies y las métricas disponibles en la lista de FT y Statista. La tendencia puede alterar la percepción convencional en los mercados sobre costes laborales y retornar la atención a la importancia humana dentro del valor de las compañías en Bolsa.
Este giro en la valoración financiera del capital humano puede ser clave para inversores que busquen modelos de negocio sostenibles y de largo plazo en Europa y más allá.