Las nuevas tensiones geopolíticas, especialmente la guerra en Irán, han desafiado las expectativas de un aterrizaje suave para la economía global. En este contexto, firmas como Pimco han empezado a hablar de un escenario económico en K, que refleja una recuperación desigual con sectores, hogares y países siguiendo caminos divergentes.
La forma de K representa ese crecimiento divergente: mientras algunos elementos económicos avanzan con fuerza, otros quedan rezagados, ampliando la brecha entre ganadores y perdedores. Este esquema cobra relevancia en un mundo marcado por la disrupción tecnológica, en especial la inteligencia artificial (IA), que cambia radicalmente las dinámicas industriales y económicas.
Pimco apunta que en una economía en K "los hogares, sectores y naciones con bases sólidas y motores claros de crecimiento resisten bien, mientras que otros más vulnerables a la inflación, a tipos elevados o a la caída de la demanda sufren un retroceso más pronunciado". Esta divergencia no es solo una expectativa, sino una observación actual que condiciona la toma de decisiones en inversión y política económica.
En este escenario surgen dos protagonistas bursátiles destacados: el Kospi, índice de la bolsa de Seúl, y el Nikkei, referente en Tokio. Ambos mercados han presentado comportamientos alcistas excepcionales desde 2025 y comienzos de 2026, resistiendo obstáculos como el reciente aumento del precio del petróleo.
El Kospi coreano ha sido uno de los más fuertes entre los mercados desarrollados, con un rally cercano al 80% este año. Citi ha elevado su previsión para su cotización desde 7.000 hasta 8.500 puntos, confirmando la robustez y potencial de esta plaza bursátil. La apuesta se centra en el papel de dos gigantes tecnológicos coreanos: Samsung Electronics y SK Hynix, que dominan la fabricación de chips de memoria, cruciales en la expansión de la IA.
Estos dos pesos pesados concentran casi la mitad de la capitalización bursátil del Kospi, cercana a los dos billones de dólares, reflejando la relevancia del sector tecnológico en la economía surcoreana. Para Citi, el crecimiento de estas empresas continuará en 2026 y 2027, impulsado por la demanda creciente de IA y políticas fiscales expansivas que apoyan la innovación tecnológica.
Por su parte, el Nikkei japonés está recuperando terreno tras verse afectado por la subida del petróleo, un problema especialmente significativo para Japón por su fuerte dependencia energética. La desescalada en el conflicto de Irán ha contribuido a aliviar las presiones energéticas y ha sido interpretada como un estímulo similar a una rebaja de tipos, que ha favorecido al mercado bursátil nipón.
Con un repunte del 25% en lo que va de año, el Nikkei ha vuelto a subir a niveles históricos. Según Manuel Pinto, de XTB, Japón retoma su atractivo para los inversores internacionales gracias al auge de la IA y al reposicionamiento de sus grandes corporaciones tecnológicas. Empresas como SoftBank, Arm, Tokyo Electron y Advantest se encuentran en el foco por ser actores clave en la infraestructura tecnológica global, beneficiándose directamente del boom de la inteligencia artificial.
Además, SoftBank ha visto revalorizarse su exposición a OpenAI, y Arm es considerado un activo estratégico fundamental dentro del grupo. Este enfoque tecnológico de Japón surge en un momento en que las valoraciones de las grandes tecnológicas estadounidenses generan debate, situando al mercado nipón como una alternativa con crecimiento prometedor y valoraciones más asequibles.
Así, el escenario de economía en K influye en las decisiones de inversión, donde el crecimiento y la innovación ganan protagonismo. Los mercados coreano y japonés, a través de los Kospi y Nikkei, se presentan como oportunidades relevantes en un entorno global marcado por la incertidumbre, los cambios en la política económica y el fuerte impacto tecnológico.
En conclusión, la economía global exhibe una recuperación desigual, y entender esta dinámica es clave para los inversores. Las letras con que se representa ese crecimiento –U, V, L y ahora K– ayudan a visualizar las diferentes trayectorias posibles. Los índices Kospi y Nikkei destacan como los barómetros que mejor reflejan esta nueva realidad económica, donde tecnología e innovación dictan las reglas del juego.
Para más información sobre el comportamiento y previsiones de estos mercados puede consultarse el análisis de Citi y XTB.