En vivo
Buscar

Cómo invierte BlackRock en el segundo trimestre

La mayor gestora del mundo apuesta por IA, energía y activos alternativos, y huye de la concentración en los Siete Magníficos.

Por Carlos García·jueves, 23 de abril de 2026Actualizado hace 47 min·4 min lectura·3 vistas
Ilustración: Cómo invierte BlackRock en el segundo trimestre · El Diario Joven

La mayor gestora de activos del mundo por volumen de patrimonio administrado ha publicado su hoja de ruta para el segundo trimestre del año. BlackRock sitúa la inteligencia artificial como el eje central de su estrategia, pero con un matiz importante: ya no recomienda concentrar las apuestas en los llamados Siete Magníficos —Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla—, sino distribuir el riesgo hacia empresas de segundo y tercer nivel que también se benefician de la revolución tecnológica.

Según la gestora, el riesgo de concentración en los grandes valores tecnológicos empieza a ser difícil de ignorar. Los inversores están rotando sus carteras hacia las cadenas de suministro de la IA, con los fabricantes de semiconductores como protagonistas. BlackRock ha revisado al alza en un 50% su estimación de beneficio por acción para el sector, situándola en 686 dólares, lo que da una idea del potencial que la firma ve en esta industria. A esto se suman los beneficiados indirectos: compañías energéticas, de materias primas e infraestructuras que sirven de soporte a toda la cadena tecnológica.

La energía, en el centro del tablero

El sector energético ocupa un lugar destacado en el análisis de BlackRock para este trimestre. La gestora argumenta que la energía no está sobrevalorada y que, ante un entorno de precios elevados sostenidos y creciente demanda derivada de los centros de datos y la computación en la nube, el sector debería empezar a reflejarlo en sus cotizaciones. Hay dos focos concretos de interés: las compañías orientadas a la seguridad energética —por las posibles tensiones geopolíticas— y las infraestructuras energéticas vinculadas a la expansión de centros de datos. Ambas representan, en palabras de la propia gestora, oportunidades claras para el periodo.

Esta tesis encaja con el debate más amplio sobre la sostenibilidad de la transición energética y la creciente presión sobre las redes eléctricas que genera la proliferación de infraestructuras para IA. Varios informes del sector alertan de que la demanda eléctrica de los centros de datos podría multiplicarse en los próximos años, lo que convierte a las utilities y a las energéticas en actores inesperadamente relevantes del ecosistema tecnológico.

Renta fija: ingresos sí, duración no

En el ámbito de la renta fija, BlackRock lanza un mensaje claro: hay que buscar ingresos, no duración. En un entorno de incertidumbre macroeconómica y geopolítica, los bonos a largo plazo pierden fiabilidad como cobertura, por lo que la gestora se inclina por el crédito con grado de inversión, principalmente estadounidense, y evita el segmento de alto rendimiento, considerado demasiado arriesgado en el contexto actual.

Dentro de Europa, BlackRock identifica dos oportunidades concretas en renta fija. Por un lado, los bonos AT1, también conocidos como CoCos, emitidos por la banca europea, que ofrecen rendimientos atractivos y una correlación baja con la deuda tradicional. Por otro, las obligaciones de préstamos colateralizados de máxima calificación crediticia —los CLO en su tramo senior—, que la gestora considera un activo a incluir en cartera durante los próximos meses. Estas posiciones complementan su visión positiva sobre la banca europea en bolsa, un sector en el que confían por la solidez de sus beneficios y la capacidad de retorno de capital a los accionistas.

Alternativos y oro como escudo ante la volatilidad

La estrategia de BlackRock para este trimestre reserva un papel protagonista a los activos alternativos y a los mercados privados. La gestora argumenta que, con los riesgos multiplicándose y las coberturas tradicionales perdiendo efectividad, resulta necesario reducir la exposición direccional al mercado y buscar fuentes de rentabilidad menos correlacionadas.

Su apuesta en este bloque se articula en tres ejes. El primero, los alternativos líquidos a través de hedge funds. El segundo, la deuda privada de empresas ligadas al ecosistema de la inteligencia artificial, lo que refleja su convicción en el crecimiento estructural del sector. El tercero, el oro como diversificador, una apuesta que puede sorprender dado que el metal acumula una notable revalorización reciente, pero que BlackRock defiende por su papel histórico como refugio ante riesgos geopolíticos y como cobertura frente a una eventual depreciación del dólar a largo plazo.

Precisamente la divisa estadounidense es otro factor de preocupación para la gestora. La volatilidad reciente del dólar, influida por el contexto arancelario y las tensiones comerciales globales, lleva a BlackRock a recomendar una gestión del riesgo de tipo de cambio más flexible, capaz de adaptarse a un entorno donde la incertidumbre monetaria podría prolongarse. En este escenario, la Reserva Federal y sus decisiones de política monetaria siguen siendo una variable determinante para los mercados globales.

En definitiva, la estrategia de BlackRock para este trimestre dibuja un mapa de inversión donde la IA sigue siendo el motor de fondo, pero donde la diversificación, la gestión activa y la búsqueda de activos menos transitados se convierten en las herramientas clave para navegar un entorno de riesgos crecientes.

Compartir:XFacebookWhatsAppEmail

Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

También te puede interesar