Durante décadas, la fabricación industrial se concentró en regiones con mano de obra barata como México, China y el sudeste asiático. Sin embargo, este modelo está perdiendo fuerza debido a la irrupción de la inteligencia artificial (IA), que está transformando los costes y procesos productivos a escala global.
Según un informe de Boston Consulting Group (BCG), la irrupción de la IA cambia radicalmente las decisiones que enfrentan las empresas manufactureras: ya no solo importa dónde producir, sino cómo hacerlo. Esta tecnología puede generar ahorros en productividad de hasta un 60% y modificar la competitividad entre regiones en un mercado que mueve aproximadamente 1,03 billones de dólares anuales en valor manufacturero.
El estudio advierte que en Europa Occidental y los países nórdicos corre un riesgo significativo de pérdida de producción, con un posible desplazamiento de valor que podría superar un billón de dólares de aquí a 2040. En Estados Unidos, la cifra estimada de valor en riesgo es de cerca de 40.000 millones de dólares. Pelayo Losada, director senior de BCG, señala que la mayor parte de esta reubicación se dará entre 2030 y 2040, y subraya que el margen para actuar estratégicamente es limitado, calculando que la ventana para tomar decisiones clave será de apenas cinco años.
Sectores fundamentales como la electrónica, automoción, química, farmacéutica y fabricación de equipos podrían ser los más afectados si Europa Occidental no apuesta por modernizar sus plantas con tecnologías de IA. La consultora destaca que en algunos casos, actualizar instalaciones existentes puede ser más rentable y competitivo que mover la producción a países con salarios bajos, incluso si estos también incorporan tecnologías modernas.
La idea de la "fábrica inteligente" no es reciente, pero recientes avances tecnológicos permiten ahora reconcebir una fábrica completa con IA, no solo automatizar procesos aislados. Entre los progresos fundamentales están la expansión de sistemas de IA capaces de orquestar procesos complejos de principio a fin, la madurez simultánea de la inteligencia artificial física y virtual, y un aumento exponencial en capacidad de cálculo.
La IA física ha reducido en un 70% el tiempo necesario para entrenar robots y aumentado en un 50% las tareas automatizables. Por su parte, la IA virtual facilita máquinas autocontroladas, mantenimiento predictivo y programaciones inteligentes. Estas tres tecnologías combinadas permiten gestionar integralmente desde el movimiento de materiales hasta la variabilidad en la producción, superando la automatización tradicional que estaba más fragmentada.
Para las empresas, el verdadero dilema actual no es solo localizar dónde fabricar por costes laborales, sino evaluar si la modernización con IA de su planta actual ofrece más ventajas que desplazarse a una ubicación de bajo coste. Esta decisión dependerá de factores como el grado de automatización posible y el peso de los costos logísticos en el producto final.
En este contexto, la IA se presenta como un factor disruptivo que desafía el modelo tradicional de fabricación global y obliga a repensar las estrategias industriales y políticas públicas. Para países con industrias consolidadas, adaptarse rápido a esta transformación es clave para mantener competitividad y evitar la fuga de valor.
Este análisis de BCG es un llamado de atención para fabricantes y gobiernos sobre la importancia de adoptar la tecnología para diseñar una nueva era productiva, donde la inteligencia artificial no solo automatiza, sino redefine el mapa mundial de la manufactura.
Fuentes recomendadas para ampliar este análisis incluyen el informe completo de Boston Consulting Group, disponible en su web, y estudios económicos sobre la automatización del Manufacturing Institute o la OCDE, que abordan el impacto tecnológico en la economía global.