La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha fallado a favor de la denuncia presentada por Iryo contra Renfe por negarle acceso a sus talleres de mantenimiento pesado, en concreto a las instalaciones de La Sagra, Toledo. La resolución obliga a Renfe Mantenimiento a permitir la entrada de los trenes de Iryo para realizar las tareas de desmontaje y montaje de bogies, fundamentales para el mantenimiento de estos vehículos.
Esta decisión responde a que Renfe comunicó su negativa solo dos semanas antes del inicio de las operaciones, sin aportar una justificación objetiva y sin respetar los procedimientos establecidos para coordinar y priorizar el acceso entre operadores según detalla la CNMC en su comunicado oficial. Además, Renfe había negociado durante más de 18 meses con Iryo las condiciones de acceso y prestación de servicios, por lo que la retirada repentina de la oferta dejó a Iryo sin alternativas viables para cumplir con el mantenimiento a tiempo.
La CNMC señala que esta situación comprometía no solo el funcionamiento de Iryo, sino también la pluralidad del sector ferroviario, ya que afectaba a su capacidad para cumplir compromisos con el administrador de infraestructuras y mantenía en riesgo la disponibilidad continua del servicio para los usuarios. Por ello, la autoridad reguladora ha impuesto que Renfe permita el acceso a los mencionados 19 trenes de Iryo siguiendo los términos negociados previamente, aunque abre la puerta a que ambas partes acuerden soluciones alternativas.
No obstante, la CNMC rechaza la solicitud de Iryo para que se le permita el auto mantenimiento completo de las operaciones R2 en las instalaciones de Renfe, puesto que este servicio no formaba parte de la oferta inicial de Renfe Mantenimiento. Además, se limita a las operaciones dentro de los talleres de La Sagra y excluye el mantenimiento en Valladolid, donde Iryo tiene alternativas para el desmontaje y montaje de bogies.
Renfe ha comunicado que está evaluando la posibilidad de recurrir esta resolución. La compañía ha insistido en que su capacidad industrial no es ilimitada y que sus talleres están dimensionados para atender principalmente su amplia flota propia, garantizando el cumplimiento de obligaciones preexistentes. Según fuentes de Renfe, la negociación no implica una asignación definitiva de capacidad y se han llevado a cabo actuaciones concretas para dar cumplimiento a las medidas provisionales de la CNMC, incluyendo pruebas de compatibilidad y movilización de recursos humanos y materiales.
El test de compatibilidad tuvo lugar el 26 de junio de 2026, tras un primer intento pospuesto por una incidencia. Renfe también destaca que su actuación seguirá siempre dentro del marco legal y atendiendo a las resoluciones administrativas o judiciales que se dicten.
Este conflicto entre Renfe e Iryo refleja las tensiones que surgen en la liberalización del sector ferroviario español, donde la competencia entre operadores exige un acceso equitativo a infraestructuras y servicios esenciales, como los talleres de mantenimiento. La decisión de la CNMC apunta a garantizar esta pluralidad y evitar bloqueos que puedan perjudicar la oferta de transporte a los usuarios.
Para más información puede consultarse la resolución completa en la web oficial de la CNMC y los comunicados emitidos por Renfe y Iryo.