El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha ofrecido a Marruecos la organización de la final del Mundial de 2030, que se organiza junto con España y Portugal, como parte de una estrategia para conservar apoyos políticos clave de cara a su reelección en 2027. Según el diario británico The Times, esta propuesta busca fortalecer su posición en un contexto complicado tras la controversia generada por su plan para privatizar parte de la Copa del Mundo.
Este movimiento se produce luego de que Infantino intentara crear una sociedad llamada FIFA Forward Enterprise, destinada a introducir inversores privados en la explotación comercial de torneos relevantes, como el Mundial y el Mundial de Clubes. La iniciativa fue recibida con rechazo inmediato por las principales confederaciones continentales, incluyendo a la Conmebol, Concacaf, la Confederación Asiática y, en última instancia, la UEFA, que advirtió que no participaría en competiciones bajo la FIFA si el proyecto seguía adelante.
La presión contra Infantino aumentó cuando exjugadores destacados, como Luis Figo, criticaron abiertamente su gestión. En una columna para el Daily Mail, Figo calificó la conducta del presidente de la FIFA como "deshonesta, cobarde y egoísta" y pidió su dimisión. Además, el Real Madrid también manifestó su rechazo a esta operación en un comunicado oficial.
Dentro del círculo cercano a Infantino, la propuesta suscitó tensiones internas. Carlos Cordeiro, uno de sus principales asesores, dimitió en señal de protesta, calificando el plan como perjudicial para el fútbol. Ante la creciente oposición, Infantino anunció que el proyecto no avanzaría debido a que había causado divisiones contrarias a los intereses colectivos del deporte.
La oferta de llevar la final a Marruecos supondría que el partido decisivo del Mundial se jugase en el estadio Hassan II de Casablanca, dejando fuera la posibilidad de que España albergue la final en el Santiago Bernabéu. Este cambio puede interpretarse como un intento estratégico de Infantino para asegurarse el apoyo marroquí en la próxima votación presidencial en la FIFA, prevista para celebrarse en Rabat.
Este contexto se enmarca en un momento delicado para Infantino, quien fue invitado recientemente al Día del Trono en Marruecos, donde destacó la capacidad del país para organizar eventos de gran magnitud como la Copa del Mundo. En ese acto, elogió la organización marroquí y buscó reforzar la relación política y deportiva.
En definitiva, el presidente de la FIFA se enfrenta a un escenario de crisis interna y externa tras su controvertido plan. La oferta a Marruecos demuestra su voluntad de negociar apoyos mediante concesiones en la organización del Mundial, mientras trata de revertir la caída de apoyos en Europa, América y Asia. La próxima cumbre en Rabat se presenta, así, como un momento decisivo para el futuro de la dirección de la FIFA y la organización del Mundial 2030.
Para más detalles sobre la situación de la FIFA y el Mundial 2030, pueden consultarse los informes de The Times y las declaraciones de Luis Figo en el Daily Mail.