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El ikigai del dinero: vivir del propósito

García y Miralles regresan con una guía para convertir la vocación en fuente de ingresos real y sostenible.

Por Carlos García·domingo, 19 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura·8 vistas
Ilustración: El ikigai del dinero: vivir del propósito · El Diario Joven

Diez años después de que Héctor García y Francesc Miralles viajaran a Ogimi, la aldea centenaria de Okinawa, para documentar el fenómeno que convertiría la palabra ikigai en uno de los conceptos más citados del siglo en desarrollo personal, los autores regresan con una pregunta distinta. Ya no se preguntan cómo encontrar el propósito. Ahora se preguntan cómo pagarlo.

El resultado es *El ikigai del dinero* (Aguilar), un libro que llega diez años después del original no como simple aniversario comercial, sino como la evolución lógica de una conversación que llevan años manteniendo con millones de lectores en todo el mundo. García es el autor del exitoso *Ikigai: Los secretos de Japón para una vida larga y feliz*, una obra traducida a más de cincuenta idiomas, y Miralles ha consolidado una trayectoria sólida en el ámbito del ensayo de crecimiento personal. Juntos forman una de las duplas editoriales más leídas en lengua española.

Qué es y qué no es este libro

Conviene aclarar desde el principio qué tipo de obra tiene el lector entre manos. No es un manual de finanzas personales al uso. Tampoco es un libro de emprendimiento con estrategias paso a paso. Es algo más difícil de encasillar y, en cierta medida, más honesto: una guía para quienes ya tienen claro qué les apasiona pero no encuentran el camino para que eso les dé de comer.

La tesis central sostiene que el dinero no tiene por qué estar reñido con el propósito, y que la prosperidad más duradera es la que nace de aportar valor real a otras personas. No es una idea nueva. Pero la destreza de estos autores nunca ha residido en la originalidad de sus planteamientos, sino en la claridad con que los articulan y en la honestidad emocional con que los acompañan. Eso sigue siendo su principal activo.

Uno de los aciertos más notables del libro es su análisis de la relación que mantenemos con el dinero. Los autores argumentan que esa relación no es racional sino profundamente emocional: muchas decisiones económicas responden a la comparación constante con otros, al miedo a quedarse atrás y a la presión por el estatus social. Esa dinámica nos empuja, según García y Miralles, a aceptar trabajos que no nos satisfacen y a perseguir metas que en realidad no son nuestras. Antes de cambiar lo que ganamos, proponen revisar qué entendemos exactamente por querer más dinero: ¿seguridad?, ¿tiempo libre?, ¿reconocimiento?, ¿tranquilidad? La distinción importa, y rara vez se hace.

Las historias que sostienen el argumento

Donde el libro despliega mayor solidez es en su repertorio de casos reales. Las entrevistas que vertebran la obra funcionan como su mejor argumento: desde Amin Sheikh, que pasó de vivir en la calle en Bombay a fundar un café-biblioteca que emplea a jóvenes vulnerables, hasta Carme Ruscalleda, que transformó un pequeño colmado familiar en uno de los restaurantes más premiados del mundo. También aparecen Victor S. Nunnemaker, ejecutivo financiero y filántropo que superó una infancia marcada por la violencia, y Vilma Núñez, referente del marketing digital hispanohablante que ha construido su negocio desde la exigencia de crear productos que realmente transformen a quien los consume.

Estas historias hacen lo que ningún argumento teórico consigue por sí solo: convencer de que sí es posible, incluso desde circunstancias adversas. El ikigai deja de ser un concepto oriental de autoayuda para convertirse en evidencia documentada.

El libro también incorpora herramientas prácticas, como el método japonés kakeibo para la gestión consciente del gasto, y referencias al movimiento FIRE —Financial Independence, Retire Early— como estrategia de libertad económica. Son capítulos útiles, aunque en ocasiones rozan la superficie sin la profundidad que el tema exigiría.

Sus límites, que también existen

El tono optimista y universalista de la propuesta tiene un coste evidente: ignora de forma sistemática los condicionantes estructurales que hacen que el camino de vivir del propósito no esté igualmente disponible para todos. La brecha salarial, el acceso al capital, la precariedad en determinados sectores o la situación de partida de cada persona son variables que el libro pasa por alto. Es una omisión que no invalida la obra, pero sí la sitúa con precisión dentro de sus límites. Quienes busquen un análisis crítico del sistema económico no lo encontrarán aquí.

Dicho esto, *El ikigai del dinero* cumple con creces lo que promete: conectar propósito y viabilidad económica sin caer en el cinismo ni en la ingenuidad. La propuesta no consiste en abandonarlo todo mañana, sino en diseñar una transición inteligente, definir qué se ofrece y a quién, y comprender que el dinero desconectado del propósito no solo es volátil, sino que termina por desgastar a quien lo persigue.

García y Miralles han construido en diez años algo que muy pocos autores de no ficción logran: una comunidad lectora que confía en ellos. Según datos de ventas de Aguilar, el ikigai original sigue siendo uno de los ensayos más vendidos en España cada año. *El ikigai del dinero* es una respuesta digna a esa confianza acumulada. No es su obra más ambiciosa, pero puede ser, para muchos lectores, la más necesaria.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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