El mes de julio concluyó con un contexto geopolítico y energético más favorable que ha impulsado a los mercados financieros, especialmente a la Bolsa española. El anuncio del desarme de Hamas por parte de Donald Trump abrió la posibilidad de una desescalada importante en Oriente Próximo, lo que redujo las tensiones en el mercado del petróleo y propició un efecto positivo para los índices bursátiles.
El precio del barril de Brent, que había superado recientemente los 100 dólares, retrocedió con fuerza por debajo de los 90 dólares, situándose en torno a los 87 tras una caída del 2%. Esta bajada alivia en parte las presiones inflacionistas, un factor relevante en un entorno donde los bancos centrales están evaluando nuevas subidas de tipos para controlar la inflación. Esta combinación de señales más calmadas ayuda a los inversores a afrontar la temporada actual de resultados empresariales con mayor confianza.
En Wall Street los resultados de las grandes tecnológicas fueron mixtos, con avances notables en Microsoft y Amazon, que llegó a subir un 10% en los futuros, frente a descensos importantes de Apple y Meta. En Asia, el índice Kospi de Corea del Sur experimentó un rebote del 18% tras un fuerte desplome en julio, impulsado, además, por la confianza en la inteligencia artificial. El Nikkei de Japón se revalorizó un 4%, apoyado en las subidas de valores tecnológicos y un respaldo del Banco de Japón.
En cuanto a la Bolsa española, el Ibex 35 aprovechó la mejora del escenario internacional y los reportes locales para superar su máximo histórico, cerrando julio con un nivel próximo a 19.852 puntos. Este cierre representó una subida significativa en comparación con los 19.471 puntos que marcó en junio. La jornada final del mes estuvo marcada por la publicación de resultados de varias compañías del Ibex, entre las que destacaron Unicaja, IAG, Acciona, Cellnex y Puig.
El sector bancario jugó un papel crucial en este impulso. BBVA lideró las subidas tras presentar buenos resultados, seguido por Santander y otros bancos que también mostraron cifras alentadoras. Unicaja volvió a protagonizar una subida destacada tras su reporte trimestral. Por otro lado, algunas empresas que publicaron resultados menos favorables frenaron al índice. IAG sufrió una caída del 21% en beneficio atribuible al impacto del conflicto en Irán, mientras que Acciona y Acciona Energía también experimentaron retrocesos en bolsa después de sus informes.
En el ámbito europeo, las Bolsas también mostraron movimientos alcistas en línea con la tregua geopolítica y la relajación en el mercado energético. El FTSE británico se acercó a su nivel de 11.000 puntos, un hito histórico, mientras que el DAX alemán rozó los 26.000 puntos. El índice paneuropeo Stoxx 600 alcanzó nuevos máximos, con el sector tecnológico y las empresas de semiconductores como Soitec, Siltronic o ASML entre los más beneficiados.
Un caso llamativo fue Worldline, la compañía francesa de pagos electrónicos, que tras sufrir un desplome del 60% en el último año hoy se disparó un 20% gracias a una mejora significativa en sus cuentas. Este hecho refleja cómo el contexto positivo para los resultados empresariales, junto con la menor incertidumbre geopolítica y energética, está animando a los inversores a apostar por valores que estaban penalizados.
En resumen, el cierre de julio y el inicio de agosto muestran una Bolsa española con buen impulso gracias a la combinación de un entorno geopolítico más calmado, la caída del petróleo y la temporada de resultados trimestrales. Esta confluencia de factores ha acercado al Ibex 35 a nuevos máximos históricos, reflejando una mejor confianza por parte del mercado ante un panorama que continúa siendo vigilado de cerca por los bancos centrales y los actores internacionales.