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La guerra en Oriente Próximo puede costar a España hasta 0,8 puntos de PIB

El Gobierno mantiene su previsión de crecimiento del 2,2% pero trabaja con escenarios que elevan el impacto hasta ocho décimas.

Por Carlos García·martes, 28 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura·4 vistas
Ilustración: La guerra en Oriente Próximo puede costar a España hasta 0,8 · El Diario Joven

El Gobierno español tiene ya sobre la mesa los números de lo que puede costar la guerra en Oriente Próximo. Según el Informe de Progreso Anual aprobado este martes por el Consejo de Ministros, el conflicto podría restar entre una y ocho décimas al crecimiento del PIB en 2026 y disparar la inflación hasta el 3,1%. El documento, que el Ejecutivo enviará a la Comisión Europea este jueves, no modifica de momento la previsión oficial de crecimiento, que se mantiene en el 2,2%, pero deja claro que la incertidumbre es tan elevada que las bandas del impacto podrían seguir ampliándose.

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, explicó en rueda de prensa que el escenario central del Gobierno contempla una rebaja de hasta cuatro décimas en el ritmo de crecimiento. Sin embargo, reconoció que organismos como el Banco de España elevan esa estimación hasta las ocho décimas, y que el Ejecutivo da por válidos esos cálculos. "Dependiendo de cómo evolucione la guerra, podríamos hablar de una afectación de entre una décima y ocho décimas, y esas bandas pueden seguir ampliándose", subrayó Cuerpo, quien añadió que los principales analistas no están publicando previsiones cerradas sino distintos escenarios según la evolución bélica.

El canal principal a través del que el conflicto golpea a la economía española es el energético. La tensión en Oriente Próximo presiona al alza los precios del petróleo y el gas, lo que se traslada directamente al deflactor del PIB, un indicador que mide la evolución general de los precios en la economía. El Gobierno ha revisado ese deflactor desde el 2,1% hasta el 3,1%, lo que supone casi un punto de diferencia respecto a las estimaciones anteriores al estallido del conflicto. Para los hogares y las empresas, eso se traduce en mayor presión sobre los costes y una pérdida de poder adquisitivo real.

España llega a la crisis con las cuentas saneadas

Más allá del escenario bélico, el informe que Madrid remitirá a Bruselas incluye un balance del cumplimiento fiscal de España con las reglas europeas. Según los datos del Ejecutivo, el crecimiento del gasto en 2025 se situó en el 4,5%, exactamente en el límite máximo pactado con la Comisión Europea. El gasto acumulado entre 2024 y 2025 alcanzó el 8,8%, por debajo del techo del 10,8% acordado con Bruselas. El mensaje del Gobierno es claro: España entra en esta fase de incertidumbre con las cuentas en orden.

En ese mismo sentido, Cuerpo destacó la trayectoria del déficit público. Desde el 10,3% registrado en 2020, en plena pandemia, las cuentas públicas han ido corrigiéndose hasta situarse en el 2,1% a cierre de 2025, una vez descontados los gastos extraordinarios derivados de la dana —los llamados one-offs en la jerga fiscal—. El objetivo para 2026 es reducirlo aún más, hasta el 1,6%, lo que situaría a España por debajo del umbral del 2% por primera vez en muchos años.

Un margen fiscal que puede servir de colchón

Este saneamiento de las finanzas públicas no es un dato menor en el contexto actual. Contar con un déficit contenido y una trayectoria de reducción de deuda da al Estado un mayor margen de maniobra para responder con medidas de estímulo si el impacto del conflicto resulta ser severo. No es el mismo punto de partida que el de 2008 o 2020, cuando España entró en crisis con las cuentas muy deterioradas.

El Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo, del que el Informe de Progreso es un seguimiento, establece los compromisos que España asumió con Bruselas bajo el nuevo marco de gobernanza económica europeo. Ese marco, renovado en 2024, exige a los estados miembros con déficit o deuda elevados un ajuste gradual y verificable. España, con una deuda pública que sigue por encima del 100% del PIB, está sujeta a esos requisitos y el Gobierno subraya que los está cumpliendo.

Lo que queda por resolver es cuánto durará el conflicto y qué forma tomará en los próximos meses. Si la situación en Oriente Próximo se estabiliza, el impacto podría quedarse en el tramo bajo de la horquilla y la economía española absorberlo sin demasiado daño. Si la guerra escala, el escenario de ocho décimas de pérdida de PIB se volvería más probable y el Gobierno tendría que revisar sus previsiones oficiales antes del verano. La actualización del cuadro macroeconómico, según Cuerpo, irá tomando forma a medida que lleguen los datos de los indicadores clave de actividad.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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