Boost Air, empresa dedicada al mantenimiento aeronáutico y controlada por Corporación Financiera Azuaga e Hyperion Fund, fondo liderado por Pablo Casado, buscará hacerse con el contrato para el mantenimiento de la flota de aviones VIP del Ejército del Aire. El acuerdo, licitado por el Ministerio de Defensa, tiene un valor que alcanza los 120 millones de euros y cubrirá un periodo de cuatro años.
Actualmente, el mantenimiento de estas aeronaves está en manos de Gestair Maintenance, filial de Boost Air, que gestiona la flota desde hace casi una década. Este nuevo acuerdo está dividido en dos lotes principales: el primero, valorado en unos 73,5 millones de euros, contempla los aviones Dassault Falcon 900 y Airbus A310; mientras que el segundo, con un presupuesto de 7 millones, se enfoca en tres Cessna Citation V usados principalmente para misiones de fotografía aérea.
Además, el presupuesto incluye 16,1 millones para posibles modificaciones y hasta 22 millones destinados a prórrogas del contrato. Esta inversión refleja la importancia estratégica que tienen estos aviones para las labores oficiales y humanitarias del Ejército del Aire.
Los Dassault Falcon 900, fabricados entre 1988 y 1991, se emplean para transportar autoridades y en operaciones de ayuda humanitaria, incluyendo vuelos transoceánicos. Un caso destacado fue el reciente traslado del Papa en uno de estos Falcon tras una avería en el avión previamente destinado. Para el mantenimiento de esta flota se asignan unos 34 millones de euros.
Respecto a los Airbus A310, el Ministerio de Defensa los considera entre los más equipados de la flota oficial. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, utilizó uno de estos aviones en su viaje a la última Cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía. El presupuesto para mantener estos aparatos alcanza los 39,5 millones.
En cuanto a los tres Cessna Citation V, asignados al Centro Cartográfico y Fotográfico del Ejército del Aire, destacan por su participación en evacuaciones médicas como las derivadas del atentado en Omagh (1998) y en misiones en la antigua Yugoslavia. Su mantenimiento forma parte del lote menor del contrato.
Desde 2014, Gestair ha gestionado estos servicios, con licitaciones previas que llegaron a superar los 91 millones de euros. Sin embargo, otras firmas como Marshall Aerospace, Iberia y Airbus también han competido en contratos anteriores. La recepción de ofertas para el nuevo contrato culmina el 29 de julio.
Este acuerdo forma parte de un proyecto más amplio de Boost Air, que agrupa a Gestair, Brok-air y ATS Aviation, y que en 2023 generó ingresos por 280 millones. Su objetivo es duplicar esta cifra en cinco años, enfocando gran parte del crecimiento en el segmento de Defensa, actualmente el 20% de su negocio, con la meta de que alcance entre el 45% y 50% para 2027.
El interés del fondo liderado por Casado en este contrato subraya la importancia creciente que tienen las empresas de mantenimiento aeronáutico en el ámbito de la defensa y la aviación VIP en España. El contrato que ahora está en licitación es clave para garantizar la operatividad y seguridad de los vuelos oficiales utilizados por el Gobierno y otras autoridades.
Para profundizar sobre la flota oficial y las licitaciones del Ministerio de Defensa, se puede consultar el portal de contratación pública del Gobierno y datos oficiales publicados por Defensa. Asimismo, informes económicos como los de Expansión ofrecen un seguimiento constante sobre este sector.
La apuesta de Boost Air por el mantenimiento de estas aeronaves busca posicionar al grupo como un actor dominante no solo en el mercado civil, sino también en la defensa, tradicionalmente un nicho muy valorado por su estabilidad y volumen presupuestario.
Este movimiento también refleja la convergencia entre fondos privados y sectores estratégicos como la defensa, un ámbito donde la profesionalización y la tecnología juegan un papel esencial para mantener operativas flotas de alta complejidad técnica.
De esta forma, el contrato para mantener los Falcon y Airbus A310 no solo es un reto económico para Boost Air y su fondo, sino también una apuesta por ampliar su influencia y capacidad operativa en el sector aeronáutico español y europeo.