El empresario español Kemel Kharbachi, conocido por fundar la compañía de turismo espacial Eos X Space, está ultimando el lanzamiento de un nuevo vehículo de inversión enfocado en el sector aeroespacial. El fondo, que llevará el nombre de Space Tech I, tiene como objetivo captar alrededor de 100 millones de dólares —unos 85,6 millones de euros— antes de 2028, con una inversión inicial prevista de entre 15 y 20 millones de dólares para arrancar en el segundo semestre de este año.
Lo más llamativo del proyecto no es solo la cifra, sino quiénes están detrás. Kharbachi contará con el respaldo de fondos soberanos emiratíes como ADQ y Mubadala, además de inversores procedentes de Estados Unidos. La participación de Mubadala —uno de los vehículos de inversión más activos del mundo con activos por encima del billón de dólares— le da al fondo una credibilidad internacional que pocas iniciativas españolas de este tipo pueden presumir.
Un hub aeroespacial en Málaga
Space Tech I tendrá su sede en Málaga, ciudad que Kharbachi quiere convertir en uno de los grandes ecosistemas europeos de tecnología espacial. La estrategia inversora del fondo se divide en dos grandes líneas. La primera consiste en tomar participaciones minoritarias en startups aeroespaciales españolas y europeas, acompañándolas con mentorización y aceleración. No se trata, por tanto, de un fondo puramente financiero: la intención es implicarse en el desarrollo operativo de las compañías participadas.
La segunda línea es más ambiciosa: crear empresas desde cero dentro de un hub propio, del que el fondo sería propietario al cien por cien, para posteriormente sacarlas al mercado. Este modelo de construcción interna de compañías —conocido en el ecosistema inversor como company building— permite mayor control sobre el producto y la estrategia, aunque también implica asumir más riesgo en las fases tempranas.
El criterio de selección para las inversiones externas será la tecnología de carácter dual, es decir, aplicable tanto al ámbito civil como al de defensa. Este enfoque no es casual: la demanda de soluciones aeroespaciales con uso militar ha crecido notablemente en Europa desde 2022, y varios gobiernos del continente han aumentado sus presupuestos en este ámbito. España, de hecho, se ha comprometido a elevar su gasto en defensa hasta el 2% del PIB, lo que abre oportunidades para compañías con tecnología adaptable a ese entorno.
Eos X Space se prepara para el parqué de Nueva York
El fondo se pone en marcha en paralelo a uno de los momentos más determinantes para Eos X Space: su proceso de salida a Bolsa en Nueva York, previsto para el periodo comprendido entre marzo y finales de agosto de 2027. Analistas del sector han valorado la empresa en una horquilla de entre 1.500 y 2.000 millones de dólares antes de su debut en el mercado, una cifra que la situaría en la parte alta de las valoraciones para compañías de turismo espacial a nivel mundial.
El modelo de negocio de Eos X Space es singular dentro de un sector dominado por nombres como SpaceX o Blue Origin. La compañía no utiliza cohetes, sino cápsulas pressurizadas elevadas con helio hasta una altitud de aproximadamente 40 kilómetros, lo que técnicamente se denomina espacio cercano o near space. Desde esa altura, los pasajeros pueden observar la curvatura terrestre y el 99,5% del planeta. Cada cápsula tiene capacidad para entre ocho y nueve personas, piloto incluido, y el precio por plaza ronda los 200.000 dólares.
La compañía afirma haber vendido ya 2.300 billetes, lo que equivale a una facturación comprometida de 460 millones de dólares. Kharbachi anuncia además el lanzamiento de 2.000 tickets adicionales para finales de mayo, con la previsión de que el negocio sea rentable desde el primer vuelo comercial. Si se confirman esas cifras, Eos entraría al mercado bursátil con una cartera de reservas sólida, un argumento de peso para atraer a inversores institucionales.
Operativamente, Eos X Space funciona con una estructura distribuida entre tres países: Abu Dabi actúa como sede matriz y aporta escala financiera; Estados Unidos concentra la capacidad industrial y valida la tecnología de cara al mercado norteamericano; y España gestiona las funciones logísticas y conserva el origen fundacional de la empresa. A esa red de instalaciones se sumará próximamente una nueva zona de lanzamiento marítimo en Málaga, para la que la compañía está rehabilitando un buque.
El proyecto de Kharbachi es, en definitiva, una apuesta doble: construir un negocio de turismo espacial de ultralujo con vocación bursátil y, al mismo tiempo, crear la infraestructura financiera e industrial para convertir a España —y en particular a Málaga— en un polo de referencia europeo en tecnología aeroespacial. Ambas piezas se necesitan mutuamente, y el éxito de una reforzará la credibilidad de la otra ante inversores y clientes.