La FIFA se prepara para cerrar un ciclo cuatro anual récord en ingresos, anticipando recaudar cerca de 13.000 millones de dólares con motivo del Mundial 2026, que se celebra por primera vez en Estados Unidos, México y Canadá. Este monto supone un incremento del 72% respecto al ciclo anterior y pone de manifiesto la transformación del organismo en un gigante comercial bajo la presidencia de Gianni Infantino.
El campeonato, que arranca este jueves, generará aproximadamente 8.900 millones de esos ingresos, principalmente gracias a un aumento sustancial en la venta de entradas, derechos televisivos y patrocinios. Los derechos de transmisión de la cita mundialista aportarían cerca de 4.000 millones de dólares, y la cifra de patrocinios, incluyendo el convenio con Saudi Aramco, alcanzaría los 1.800 millones.
Sin embargo, el avance más notable se da en la venta de entradas y servicios VIP, que podrían triplicar los ingresos previos para superar los 3.000 millones este año. Este crecimiento responde no solo a la expansión del torneo a 104 partidos, sino también al incremento significativo en los precios y a la comisión del 15% que la FIFA cobra en su plataforma oficial de reventa, tanto al comprador como al vendedor.
Expertos como Richard Sheehan, profesor de finanzas, calculan que los ingresos por este concepto podrían llegar a 7.000 millones de dólares, reflejando un modelo comercial agresivo que no deja indiferente a nadie. Mientras tanto, la FIFA destina gran parte de sus ingresos a financiar sus operaciones globales y a mantener sus reservas. Estas reservas cayeron notablemente tras el Mundial de Catar, de 3.900 a 2.700 millones de dólares, y se busca mantener un superávit de 100 millones por ciclo.
La vertiente financiera del Mundial ha generado críticas y preocupaciones. Aficionados y autoridades cuestionan los elevados precios de las entradas, que según algunos superan cinco veces el coste de hace cuatro años, y la posible falta de transparencia en la gestión del dinero. Los fiscales generales de Nueva York y Nueva Jersey ya investigan posibles abusos en el precio de los tickets.
Además, los gastos adicionales para ciudades sedes y gobiernos en seguridad, transporte y eventos paralelos recaen sobre las administraciones públicas. Esto ha llevado a incrementos en tarifas de transporte y a recortes en los servicios para aficionados, generando descontento entre la audiencia local.
Una parte significativa del presupuesto de la FIFA —alrededor de 3.900 millones— se destina a su programa de desarrollo y educación, que distribuye fondos a las 211 federaciones miembro para fomentar el fútbol local. No obstante, existe debate acerca de la eficacia y equidad de este reparto, especialmente para países con grandes poblaciones que reciben la misma cuota fija que naciones mucho más pequeñas.
La FIFA defiende que estas inversiones son auditadas por terceros independientes y que han permitido, por ejemplo, que selecciones como Cabo Verde puedan participar en un Mundial. También sostiene que su estructura recuerda a la de la UEFA, que ofrece ayudas similares a sus miembros.
Sin embargo, críticos apuntan que este sistema puede fortalecer la lealtad política entre miembros de la FIFA, lo que ha favorecido la continuidad de Infantino, reelegido en 2023 sin oposición y con perspectivas de mantener su cargo.
En respuesta a las controversias, la FIFA asegura estar más alineada con sus objetivos, mejorar la gobernanza y ofrecer un acceso más amplio y justo al fútbol mundial. No obstante, el amplio aumento de los ingresos del Mundial deja interrogantes abiertos sobre el balance entre rentabilidad, transparencia financiera y accesibilidad para la afición.
La evolución de la FIFA en los próximos años, en particular con la ampliación del Mundial y su modelo comercial, marcará un punto crítico en la relación entre deporte y negocio en el fútbol global.
Para profundizar sobre los datos financieros y las investigaciones en curso, se pueden consultar los informes oficiales de la FIFA y análisis en medios como Financial Times y Expansión.