El grupo italiano Ferrero está transformando su estrategia en la filial española Ice Cream Factory Comaker (ICFC), especializada en la producción de helados para marcas blancas (MDD). La compañía planea vender activos valorados en hasta 18,6 millones de euros para abandonar progresivamente la fabricación para terceros y centrar su producción en sus propias marcas.
Este cambio de rumbo se suma a la reciente venta por 14,9 millones de euros de una fábrica de helados en Italia, adquirida en 2018 y dedicada también a las marcas de distribución. Así lo reflejan los datos de la memoria anual de Ferrero correspondiente al ejercicio cerrado en agosto de 2025.
La venta de estos activos es parte de un movimiento estratégico que busca liberar espacio ocupado actualmente por las líneas de producción para marcas blancas, para facilitar la instalación de nuevas líneas de última generación. Estas estarán orientadas exclusivamente al crecimiento de los helados bajo la marca Ferrero. Aun así, la producción y comercialización para marcas blancas continuará, al menos, hasta diciembre de 2026.
Esta reorganización se acompaña de una importante inversión destinada a modernizar y mejorar la planta de Alzira (Valencia), sede de ICFC, con un plan de inversión que asciende a 140 millones de euros. El objetivo es reforzar la capacidad tecnológica e industrial para impulsar las marcas propias en un mercado muy competitivo.
La apuesta por fortalecer la marca propia responde a los resultados financieros actuales. En el último ejercicio fiscal, ICFC registró una cifra de negocio de 237 millones de euros, lo que representa un descenso del 2,7% respecto al año anterior. Además, acumuló pérdidas de 6,6 millones, sumando a los 6 millones de pérdidas del ejercicio previo y continuando con resultados negativos en años anteriores.
Ferrero justifica esta reorganización como una estrategia de largo plazo que espera revertir la situación y devolver a la filial a la rentabilidad mediante el enfoque en su marca propia y mejoras tecnológicas. Para ello, se ha comprometido a mantener la continuidad laboral de todos los empleados durante el proceso de transformación, tanto en oficinas como en producción.
Además, algunos trabajadores podrán asumir nuevas responsabilidades dentro de la nueva estructura, contando con programas de formación y apoyo para facilitar esta adaptación. De esta forma, Ferrero busca combinar la modernización industrial con el cuidado del capital humano, un aspecto clave para mantener la competitividad y estabilidad en la planta valenciana.
Estas decisiones confirman la tendencia en el sector alimentario a priorizar las marcas propias frente a la fabricación de productos para terceros, buscando un mayor control sobre la calidad, imagen de marca y márgenes de beneficio. Ferrero, uno de los líderes globales en productos de confitería y helados, adapta así su estrategia para consolidar su presencia en el mercado español y europeo.
Para más información, se pueden consultar los detalles oficiales en la memoria anual de Ferrero y análisis del sector heladero como los ofrecidos por Alimarket, así como la evolución financiera de ICFC detallada en fuentes oficiales.