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Los españoles vuelven a comprar Letras del Tesoro

La demanda de particulares alcanza los 2.796 millones en abril, el nivel más alto desde junio de 2025, impulsada por la subida de rentabilidades.

Por Carlos García·lunes, 20 de abril de 2026Actualizado hace 57 min·4 min lectura·7 vistas
Ilustración: Los españoles vuelven a comprar Letras del Tesoro · El Diario Joven

Las familias españolas han vuelto a apostar con fuerza por las Letras del Tesoro. En abril, las peticiones no competitivas —el indicador que mejor refleja la participación de los pequeños inversores en las subastas— sumaron 2.796 millones de euros entre los cuatro plazos disponibles (tres, seis, nueve y doce meses). Es el dato más alto del año y el mayor registrado desde junio de 2025, según los registros del Tesoro Público. El regreso masivo de los ahorradores no es casual: responde directamente a una escalada de rentabilidades que ha transformado las Letras en una alternativa real frente a los depósitos bancarios.

El arranque de 2026 había sido flojo. Con los rendimientos de la deuda pública a corto plazo congelados en torno al 2%, la demanda de los hogares perdió fuelle durante los primeros meses del año. Ya en marzo se observó un primer repunte, con peticiones no competitivas de 2.461 millones, impulsado por el contexto de tensión geopolítica derivado del conflicto bélico en Irán y por una ligera recuperación de los tipos medios. Pero el salto definitivo llegó en abril.

La rentabilidad, el detonante del cambio

En la primera subasta de abril, el Tesoro colocó Letras a doce meses con un tipo medio del 2,61%, frente al 2,12% registrado en marzo. Ese aumento de casi 50 puntos básicos en un solo mes fue el mayor salto mensual desde enero de 2023. Las Letras a seis meses también respondieron con fuerza: su rendimiento pasó del 2,05% al 2,36%. Días después, en la segunda subasta del mes, el plazo a tres meses subió del 1,96% al 2,11%, el nivel más alto desde marzo de 2025, mientras que el de nueve meses escaló 30 puntos básicos hasta el 2,46%.

Este repunte generalizado de los rendimientos se produce en un contexto macroeconómico nuevo: el mercado descuenta que el Banco Central Europeo podría revisar al alza sus tipos de interés ante las presiones inflacionistas que persisten en la eurozona. Ese cambio de expectativas ha tenido un efecto directo en la curva de tipos de la deuda pública española, encareciendo el coste de financiación del Estado pero mejorando el atractivo del producto para el ahorrador.

Los plazos largos, los grandes protagonistas

Dentro del repunte de abril, los plazos de seis y doce meses concentraron la mayor parte de la demanda minorista. Las Letras a un año captaron peticiones no competitivas por valor de 1.434 millones de euros, casi el doble de los 865 millones de enero, el nivel más bajo del año. Las Letras a seis meses superaron por primera vez en 2026 la barrera de los 1.000 millones, con 1.020 millones solicitados por los hogares.

Los plazos más cortos también registraron una participación notable. En la subasta del martes, las familias solicitaron cerca de 197 millones en el tramo de tres meses y algo más de 145 millones en el de nueve meses. La demanda total de esa subasta alcanzó los 5.921 millones, muy por encima de los 4.974 millones registrados en la subasta equivalente de marzo.

Cabe recordar cómo funcionan las peticiones no competitivas: el comprador no fija el precio que está dispuesto a pagar, sino que acepta directamente el tipo medio resultante de la subasta. Es un mecanismo pensado para facilitar la entrada de pequeños ahorradores, ya que elimina la complejidad de pujar en el mercado primario. Además, solo se permite una petición no competitiva por valor y por suscriptor.

Un largo ciclo de desinversión cerca de su fin

Para entender la magnitud del cambio que se está produciendo, conviene mirar atrás. Según los datos publicados por el Banco de España, el saldo de los hogares en Letras del Tesoro se situaba en enero de 2026 en 19.039 millones de euros, apenas 32 millones menos que al cierre de 2025. Ese descenso, aunque pequeño, prolongaba una tendencia negativa que ya acumulaba diecisiete meses consecutivos de caída. El punto álgido de la inversión minorista en Letras se alcanzó en 2023, cuando los tipos de interés del BCE se dispararon y este producto se convirtió en el gran fenómeno financiero del año entre los ahorradores particulares.

Ahora, con los rendimientos volviendo a niveles competitivos, el ciclo de desinversión parece haber llegado a su límite. Las Letras vuelven a plantar cara a los depósitos bancarios sin condiciones: apenas media docena de depósitos del mercado ofrecen actualmente rentabilidades superiores a las que ofrece la deuda pública a corto y medio plazo. Para el ahorrador conservador que busca liquidez y seguridad, el producto del Tesoro recupera su posición como referencia del ahorro minorista en España.

El reto ahora es saber si esta tendencia se consolida. Si los rendimientos siguen subiendo o se mantienen en los niveles actuales, todo apunta a que la tenencia de Letras por parte de los hogares volverá a crecer a partir de los datos de febrero o marzo, cuando se reflejen las compras de estos meses en las estadísticas oficiales del Banco de España.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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