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España cae al puesto 15 en el ranking de inversión extranjera

La deuda pública, el paro estructural y los blindajes regulatorios alejan a los grandes inversores internacionales del mercado español.

Por Carlos García·viernes, 17 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: España cae al puesto 15 en el ranking de inversión extranjer · El Diario Joven

España ha retrocedido cuatro puestos en el último índice de confianza para la inversión extranjera elaborado por la consultora estadounidense Kearney, pasando del undécimo al decimoquinto lugar en el ranking global. El dato no es un tropiezo puntual: desde 2023, cuando el país ocupaba la octava posición, España ha perdido siete puestos en apenas tres años. La tendencia es clara y va en la dirección equivocada.

El informe recoge las respuestas de más de 500 altos directivos de multinacionales, encuestados en enero de 2026. Aunque los datos no capturan el impacto de las tensiones más recientes en Oriente Medio ni la subida del precio del petróleo, los ejecutivos ya advertían de la creciente incertidumbre geopolítica cuando respondieron. El diagnóstico sobre España se apoya en tres pilares: una deuda pública que cerró 2025 en el 103% del PIB, una tasa de desempleo que sigue siendo la más alta de la Unión Europea pese a los avances recientes, y un marco regulatorio que los inversores perciben como cada vez más restrictivo.

El escudo antiOpas, entre la seguridad y el freno a la inversión

Uno de los factores que más peso tiene en la percepción negativa es la prórroga hasta finales de 2026 del mecanismo de control de inversiones extranjeras en sectores estratégicos. Este sistema, que exige autorización previa del Gobierno para operaciones en áreas como tecnología o infraestructuras críticas, fue el que permitió vetar la compra del fabricante ferroviario Talgo por parte de una empresa húngara y condicionar la entrada de Saudi Telecom en el accionariado de Telefónica. Para inversores de fuera de la UE, el blindaje es permanente; para los europeos, se ha extendido un año más.

Kearney reconoce que este mecanismo responde a una lógica de seguridad económica comprensible, pero advierte de que "añade otra capa de requisitos gubernamentales" que incrementa la complejidad regulatoria y disuade a quienes buscan mercados más ágiles. En un entorno global donde el capital es cada vez más selectivo, esa fricción tiene un coste real.

Las estadísticas oficiales lo confirman: según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, la inversión extranjera directa en España cayó un 22% en 2025, situándose en 30.764 millones de euros. Es el reflejo cuantitativo de lo que el ranking de Kearney muestra cualitativamente: los grandes inversores están mirando a otros destinos.

Renovables y logística, los imanes que aún funcionan

No todo son malas noticias. Los ejecutivos encuestados identifican las energías renovables y el transporte de mercancías como los sectores más atractivos de España. El país mantiene una posición de liderazgo en la transición energética europea, y el volumen de inversión extranjera directa en logística y transporte más que duplica al de otras grandes economías del continente. Además, el 27% de los directivos cita la calidad de las infraestructuras, la trayectoria de crecimiento económico y el talento de la fuerza laboral como motivaciones principales para asignar capital al mercado español. Son argumentos sólidos, pero insuficientes para compensar los frenos estructurales.

Asia avanza, Europa pierde terreno

En el contexto global, el ranking de este año refleja un desplazamiento significativo del interés inversor hacia Asia. Por primera vez en más de una década, la región concentra la mayor proporción de mercados presentes en el índice, con diez países asiáticos entre los 25 primeros. Singapur, Arabia Saudí, Corea del Sur y Suiza son algunos de los países que este año superan a España en la clasificación.

Estados Unidos mantiene el liderazgo pese a la incertidumbre generada por las políticas del presidente Donald Trump, respaldado por su músculo tecnológico y su resiliencia económica, aunque el optimismo sobre sus perspectivas a tres años ha caído 17 puntos respecto al año anterior. Canadá ocupa el segundo puesto por cuarto año consecutivo, y Japón sube al tercero. Italia, al igual que España, registra una caída notable, pasando del octavo al decimotercer lugar.

En este escenario, el 88% de los ejecutivos encuestados prevé aumentar su inversión internacional en los próximos tres años, lo que indica que el apetito global sigue intacto. El problema para España no es que el dinero haya dejado de moverse, sino que cada vez fluye con más frecuencia hacia otros destinos. Como señala Erik R. Peterson, socio director del Global Business Policy Council de Kearney, "el capital sigue fluyendo, pero las empresas se están volviendo más selectivas", y en ese proceso de selección, España está perdiendo posiciones frente a mercados que combinan mejor estabilidad fiscal, agilidad regulatoria y capacidad tecnológica.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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