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Enplater Group llega a los 100 millones de facturación

El grupo familiar español de packaging duplica su tamaño en una década y refuerza su apuesta por la internacionalización y la sostenibilidad.

Por Carlos García·martes, 14 de abril de 2026·6 min lectura
Ilustración: Enplater Group llega a los 100 millones de facturación · El Diario Joven

Un fabricante familiar de envases plásticos fundado en 1962 acaba de cruzar un umbral simbólico: los 100 millones de euros de facturación en 2025. Enplater Group, especializado en packaging rígido y flexible para la industria alimentaria, cerró el ejercicio anterior con 88 millones, lo que supone un crecimiento de casi el 14% en un solo año. El dato más llamativo, sin embargo, no es el salto anual sino la perspectiva histórica: hace exactamente diez años, en 2015, el grupo superó por primera vez los 50 millones. Ha tardado una década en doblar su tamaño, algo que no está al alcance de cualquier empresa industrial en España.

La compañía opera desde tres plantas productivas ubicadas en Cataluña y Aragón, emplea a más de 400 personas y tiene una vocación exportadora que ya representa el 40% de sus ingresos. Su director general, Josep Garganta, atribuye este crecimiento a una estrategia centrada en la inversión industrial a largo plazo, la eficiencia operativa y la capacidad de servir tanto a clientes nacionales como a multinacionales con exigencias elevadas en calidad y continuidad de suministro.

Una estructura industrial diseñada para crecer

La arquitectura productiva de Enplater Group está pensada para absorber volumen sin perder control del proceso. El centro histórico, ubicado en Torroella de Montgrí (Girona), se especializa en impresión de packaging flexible. La planta de Sariñena (Huesca), operativa desde 2009 bajo la razón social Envases Plásticos de Aragón, actúa como back-up tecnológico del centro gerundense. Y el más reciente, Enplater Alta Segarra, en Sant Pere Sallavinera (Barcelona), se inauguró en 2023 tras una inversión de 28 millones de euros y se centra en la extrusión de packaging rígido y flexible.

Esta distribución geográfica no es casual. Tener tres plantas con capacidades complementarias permite al grupo reducir riesgos operativos: si una instalación tiene un problema técnico o de abastecimiento, las otras pueden absorber parte de la carga. Para grandes clientes del sector alimentario, que no pueden permitirse interrupciones en su cadena de envasado, esta resiliencia es un argumento comercial de peso.

En términos cuantitativos, la capacidad industrial se refleja en los 225,4 millones de metros de packaging flexible que el grupo imprimió durante 2025, además de la grabación interna de más de 34.000 cilindros. Internalizar este tipo de procesos, que muchos competidores externalizan, da a Enplater mayor control sobre tiempos, costes y calidad, y reduce la dependencia de proveedores en fases críticas del proceso productivo.

El peso creciente de los mercados internacionales

Que el 40% de los ingresos provenga del exterior es un indicador relevante para una empresa industrial española de tamaño mediano. El packaging alimentario es un mercado competitivo a escala europea, con operadores de gran tamaño y economías de escala difíciles de igualar. El hecho de que Enplater haya logrado posicionarse en mercados internacionales exigentes en trazabilidad, certificaciones y continuidad de servicio sugiere que su propuesta de valor va más allá del precio.

El sector del envase flexible en Europa está sometido a una presión regulatoria creciente, especialmente en materia de materiales reciclados y reducción de residuos. La normativa europea sobre envases y residuos de envases (PPWR), actualmente en tramitación, obligará a los fabricantes a incorporar porcentajes mínimos de material reciclado y a demostrar la reciclabilidad de sus productos. Esto está acelerando la demanda de soluciones técnicas más avanzadas y de proveedores con certificaciones acreditadas, un terreno en el que Enplater busca diferenciarse.

La compañía cuenta con certificaciones como BRCGS Packaging, ISO 9001, ISO 14001, ISCC+ —relevante para acreditar el uso de materiales con cadena de custodia sostenible— y EMAS, el sistema europeo de gestión y auditoría medioambiental. Este conjunto de acreditaciones no solo facilita el acceso a clientes multinacionales, sino que también actúa como barrera de entrada para competidores con menor inversión en sistemas de gestión.

Sostenibilidad: de obligación regulatoria a ventaja competitiva

Enplater no trata la sostenibilidad como un departamento de comunicación, sino como un eje de su modelo operativo. La compañía dispone de plantas propias de recuperación de disolventes —un residuo habitual en los procesos de impresión de packaging— y monitoriza el 100% de sus emisiones de gases de efecto invernadero en los tres alcances reconocidos por el estándar GHG Protocol. Según sus propios datos, ha reducido sus emisiones de CO₂ en un 16% entre 2018 y 2024, y tiene como objetivo estratégico alcanzar el Net Zero, aunque sin detallar un año concreto de cumplimiento.

En el ámbito energético, el grupo avanza en autoconsumo fotovoltaico. Los niveles actuales oscilan entre el 6% en Torroella de Montgrí y cerca del 23% en Alta Segarra y Sariñena. Son cifras modestas si se comparan con el objetivo de neutralidad climática, pero la tendencia es ascendente y la nueva planta de Alta Segarra —la más moderna— lidera la transición. Reducir la dependencia de la red eléctrica también tiene una lógica económica directa: en un sector con consumo energético intensivo, el autoconsumo es una palanca de competitividad a medio plazo.

El modelo de negocio principal del grupo se basa en la producción de bobinas impresas que los clientes alimentarios transforman en bolsas en sus propias líneas de envasado. A esto se suma una oferta de formatos especiales y estructuras de APET y RPET para barquetas, materiales en los que el componente reciclado es cada vez más determinante para cumplir con los requisitos de los grandes distribuidores y con las exigencias de la regulación europea de plásticos. La apuesta por el RPET —PET reciclado— coloca a Enplater en una posición favorable ante un mercado que premia cada vez más la circularidad.

El recorrido de esta empresa familiar en seis décadas de historia ilustra bien cómo una compañía industrial española de tamaño medio puede crecer de forma sostenida sin cotizar en bolsa ni depender de fondos de capital riesgo. La inversión propia, la reinversión de beneficios y una estrategia de largo plazo han sido, según la compañía, los motores de una trayectoria que ahora alcanza su primer centenar de millones. El siguiente reto será demostrar que ese modelo aguanta también la presión de una regulación europea que cambia rápido y de unos mercados que exigen cada vez más con los mismos plazos de entrega.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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