La autocartera de las empresas del Ibex ha disminuido en 2025 hasta situarse en los niveles más bajos de los últimos cinco años. Según el Servicio de Estudios de Bolsas y Mercados Españoles (BME), al cierre del año pasado estas compañías tenían 545 millones de acciones propias, un 5,6% menos que en 2024. Esta reducción se vincula a una estrategia mayor de recompra para amortización, usada como mecanismo para remunerar al accionista.
Entre los principales impulsores de esta tendencia están Arcelor, Banco Sabadell y CaixaBank, que han sido las empresas que más han reducido sus acciones en autocartera. En contraste, Naturgy mantiene el mayor porcentaje con el 4,46% del capital en acciones propias, cerrando el ejercicio como la empresa con mayor autocartera del Ibex.
Esta evolución refleja una dinámica positiva para los accionistas, ya que la amortización de acciones disminuye el número total en circulación y mejora indicadores financieros como el beneficio por acción o el dividendo por título. Mariana Longobardo, directora del Servicio de Estudios de BME, explica que cuando las empresas generan caja extra y no encuentran inversiones atractivas, optan por devolver ese capital a los inversores vía dividendos o recompras que suelen amortizar posteriormente.
Sin embargo, esta reducción también limita la flexibilidad financiera de las compañías. La autocartera suele utilizarse para estabilizar el curso de la acción en mercado, dar respuesta a planes de incentivos para empleados y directivos, facilitar operaciones corporativas o como reserva para gestión financiera dinámica. Su reducción implica renunciar a ese colchón estratégico y puede afectar la capacidad de maniobra futura.
El sector financiero, que representa una gran parte del Ibex, ha tenido un papel destacado en esta tendencia. Banco Sabadell disminuyó su autocartera al 0,51% desde un 1,46% en 2024, mientras que Bankinter la sitúa prácticamente en cero, aprovechando la amortización de acciones para recompensar a los accionistas. En 2025, los bancos desembolsaron cerca de 6.200 millones de euros en programas de recompra, cifra que supone un aumento del 18,2% respecto a 2024 y representa casi la mitad de la capitalización del Ibex.
De cara a 2026, el Servicio de Estudios de BME prevé que el sector financiero destine más de 11.000 millones a recompras para amortización, lo que indica una continuidad en esta estrategia de remuneración. A nivel europeo, estas operaciones alcanzaron un récord de 50.000 millones en el primer trimestre de 2026, un 19% más que el año anterior, con la banca española muy presente dentro de ese movimiento, según datos de BNP Paribas.
El sector energético y petrolero fue el segundo con mayor actividad en recompras y amortizaciones, destacando Iberdrola con 3.390 millones amortizados. Esta dinámica responde también a la gestión activa del capital y al deseo de maximizar la rentabilidad para los accionistas en un contexto económico que fomenta estas operaciones.
La disminución generalizada de la autocartera en el Ibex refleja, por tanto, una doble cara: mejora la eficiencia y la rentabilidad para quienes ya invierten, pero reduce la capacidad de actuación flexible de las empresas, un equilibrio que las compañías deberán gestionar con atención para mantener la confianza del mercado y la salud financiera.