Los mercados financieros empezaron agosto con una noticia relevante: Estados Unidos y Japón intervinieron juntos en el mercado de divisas para evitar una caída adicional del yen japonés. Esta acción conjunta, la primera desde 2011, se produjo el pasado viernes y busca frenar la depreciación de la moneda nipona, que se encontraba cerca de sus mínimos históricos en cuatro décadas.
El Banco de Japón habría destinado aproximadamente 36.580 millones de dólares en la compra de yenes durante esta intervención, según los datos publicados. El Ministerio de Finanzas japonés justificó la medida señalando que buscaba contrarrestar la volatilidad excesiva y los movimientos desordenados del yen vistos en los últimos meses. Asimismo, no descartó realizar nuevas compras conjuntas con Estados Unidos para continuar estabilizando la divisa.
La principal motivación detrás de esta operación es detener la pérdida de valor del yen, cuya tasa oficial de interés se mantiene en un modesto 1%, muy por debajo del rango del 3,50%-3,75% fijado por la Reserva Federal de Estados Unidos. A pesar de las recientes alzas en los tipos de interés anunciadas por el Banco de Japón, la disparidad monetaria impulsa la depreciación del yen, afectando las relaciones económicas internacionales.
Donald Trump señaló que la ayuda estadounidense a Japón con el yen es un gesto de amistad y un aporte para la estabilidad económica global. El responsable cambiario japonés subrayó que la intervención conjunta refleja la alianza fuerte entre ambos países. Este apoyo de Estados Unidos a una moneda clave de Asia muestra un interés estratégico, dadas las tensiones geopolíticas en la región y la importancia de Japón como vecino próximo de China.
Desde el punto de vista económico, la debilidad prolongada del yen puede desequilibrar el comercio bilateral. Una moneda japonesa depreciada favorece las exportaciones niponas frente a las estadounidenses, generando tensiones comerciales. Por ello, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, elogió las medidas de Japón para corregir la infravaloración del yen y solicitó una nueva subida de tipos para fortalecer la moneda.
Los analistas de Mitsubishi UFJ coinciden en que es muy probable una alza de tipos en septiembre, que buscaría evitar mayor depreciación y volatilidad. Sin embargo, esta medida también tiene repercusiones sobre el comercio, ya que un yen más fuerte podría afectar la competitividad exportadora japonesa.
Además del impacto comercial, la intervención tiene un componente estratégico. Japón ha incrementado su dependencia energética de Estados Unidos, convirtiéndose en un gran comprador de petróleo y gas natural licuado estadounidenses. Mantener la estabilidad del yen ayuda a sostener esta relación energética y comercial entre ambos países.
Otro factor con implicaciones globales es que Japón es el mayor tenedor extranjero de deuda pública estadounidense, con más de 1,19 billones de dólares en bonos del Tesoro. En el pasado, intervenciones similares provocaron ajustes en el mercado de deuda estadounidense que encarecieron su financiación. En esta ocasión, para evitar ese impacto, el Tesoro estadounidense habría financiado la compra de yenes vendiendo euros, reduciendo la presión sobre la deuda.
Desde el punto de vista del comportamiento del yen, los expertos de UBS apuntan que la evolución de la moneda dependerá más de la política económica estadounidense que del Banco de Japón. Aunque se espera una normalización gradual por parte de Tokio, la fortaleza sostenida del yen de momento depende del riesgo de intervención más que de sus fundamentos monetarios.
Por último, UBS ha revisado al alza sus previsiones para el par dólar/yen hasta mediados de 2027, condicionando estas estimaciones a los datos económicos estadounidenses y a la credibilidad que mantenga la Reserva Federal en su política monetaria en los próximos meses.
Esta intervención conjunta marca un precedente importante, dejando claro que la volatilidad en el mercado de divisas entre dos potencias económicas puede impactar no solo en la estabilidad financiera bilateral sino también en la estabilidad del sistema económico global.
Para más detalles sobre la intervención y su impacto, se pueden consultar los comunicados oficiales del Ministerio de Finanzas de Japón, así como las declaraciones del Departamento del Tesoro de EEUU y el análisis de firmas financieras como XTB y Mitsubishi UFJ.