El inicio de agosto trae un respiro para los mercados, impulsado por un giro en la política estadounidense hacia Irán. La cancelación de ataques por parte de Donald Trump, motivada por avances diplomáticos, ha provocado un descenso significativo en el precio del petróleo, que hoy cae cerca de un 5%, situándose justo por encima de los 83 dólares por barril, muy lejos del umbral de los 100 dólares alcanzado semanas atrás. Este movimiento favorece un repunte en el mercado bursátil, principalmente en el Ibex 35, que nuevamente explora niveles cerca de sus máximos históricos.
Este nuevo escenario geopolítico se suma a la intervención coordinada entre Estados Unidos y Japón para frenar la depreciación del yen, cuya cotización había caído a mínimos de casi cuatro décadas. Aunque estas medidas buscan estabilizar las divisas, generan cierta incertidumbre en los mercados asiáticos, donde el Nikkei ha caído un 1% y el índice surcoreano Kospi sufre una caída más pronunciada del 5% debido a la debilidad de sus grandes empresas tecnológicas. En contraste, Wall Street muestra resistencia ante estos descensos, con futuros del Nasdaq, Dow Jones y S&P 500 apuntando al alza, apoyados en la llegada de nuevos resultados empresariales esta semana.
En España, el Ibex 35 se beneficia de este contexto externo favorable, aunque sin novedades relevantes en los resultados de las compañías locales que puedan actuar como catalizadores adicionales. El índice sube y supera intradía los 19,900 puntos, acercándose a los máximos históricos registrados a principios de julio. Los sectores más beneficiados por esta mejora del clima inversor son los ligados al tráfico aéreo, que reaccionan positivamente al reequilibrio del precio del crudo y a las expectativas favorables sobre las relaciones internacionales.
IAG se recupera tras las dudas surgidas por sus resultados recientes, mientras que Amadeus acompaña esta recuperación con avances destacados. También mejoran las acereras, como ArcelorMittal y Acerinox, que reciben el impulso adicional de un entorno menos tenso para las materias primas. Además, Inditex, otro peso pesado del índice y ligado al consumo, obtiene beneficios por la estabilidad relativa en los precios energéticos. En el sector financiero, BBVA y Santander refuerzan su posición, contribuyendo a la subida del Ibex.
No obstante, no todas las empresas comparten esta tendencia. Repsol, que ha sido una de las mayores ganadoras del año, sufre una corrección junto con otros valores energéticos como Acciona, Acciona Energía y Solaria, mostrando la sensibilidad del mercado a la bajada del petróleo. Además, Merlin Properties sufre una caída tras la rebaja en su valoración por parte de Jefferies, que alerta sobre riesgos crecientes en los centros de datos.
En Europa, la renta variable muestra un comportamiento mixto que responde en buena parte a la exposición de cada mercado a energéticas. El FTSE británico, sensible al precio del crudo, se queda rezagado, mientras que el DAX alemán se sitúa en terreno alcista, próximo a alcanzar los 26,000 puntos. El índice Stoxx 600 también ronda sus máximos recientes. Empresas como Worldline mejoran su cotización tras anunciar la venta de su negocio en India, y Forvia recibe un impulso tras la mejora de valoración de Deutsche Bank. Por el contrario, el sector energético y farmacéutico se enfrenta a dificultades, con Bayer y Shell en descenso y AstraZeneca penalizada por las noticias de una posible fusión con Bristol Myers.
En el ámbito de renta fija, la caída del petróleo contribuye a la reducción en los costes de financiación. El rendimiento del bono estadounidense a diez años cae por debajo del 4,7%, y en Europa el bund alemán se sitúa alrededor del 3,15%, con el bono español a diez años en torno al 3,6%. En el mercado de metales preciosos, el oro se reactiva ligeramente, manteniéndose por encima de los 4,000 dólares por onza, mientras que el bitcoin presenta una corrección y vuelve a estar cerca de los 62,000 dólares, en niveles bajos dentro de su rango anual.
Este panorama muestra cómo la evolución de la geopolítica en Oriente Medio y las decisiones de política monetaria conjunta impactan directamente en los precios de las materias primas, las divisas y, en consecuencia, en los mercados bursátiles globales y españoles. La Bolsa española, dependiente de factores externos y los movimientos en sectores cíclicos, refleja así su alta sensibilidad a estos acontecimientos, que mantienen la volatilidad y las oportunidades de inversión en el corto plazo.
Los inversores seguirán muy atentos a las novedades en las negociaciones internacionales, los movimientos en los mercados energéticos y los próximos resultados empresariales, especialmente los de compañías con gran peso en índices globales como SpaceX, cuyos datos se esperan para esta semana, y podrían ser el siguiente motor de movimientos significativos en la renta variable.