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Digi aplaza su salida a Bolsa por la tensión en Oriente Próximo

La operadora rumana suspende su OPS de entre 150 y 200 millones en España y espera mejores condiciones de mercado.

Por Carlos García·jueves, 23 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: Digi aplaza su salida a Bolsa por la tensión en Oriente Próx · El Diario Joven

La filial española de Digi, la operadora de telecomunicaciones de origen rumano, ha suspendido su proceso de salida a Bolsa en España. La compañía ha comunicado formalmente la decisión a todos los bancos implicados en la operación, aunque deja la puerta abierta a retomar el proceso en cuanto las condiciones del mercado mejoren. El detonante principal es la escalada de tensión geopolítica en Oriente Próximo, agravada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha generado una incertidumbre difícil de asumir para una operación de esta envergadura.

La operación contemplaba una oferta pública de suscripción (OPS) de nuevas acciones valorada entre 150 y 200 millones de euros, acompañada de una oferta pública de venta (OPV) de títulos existentes en manos de la matriz rumana. Los fondos captados iban destinados a financiar el ambicioso plan de expansión de Digi Spain en infraestructura de fibra óptica y redes móviles 5G, sectores que consumen caja de forma intensiva. La compañía se había escindido del resto del grupo precisamente para mejorar su acceso independiente a los mercados de capitales.

El calendario original preveía publicar el anuncio de intención de salida a Bolsa (conocido en el sector como ITF, por sus siglas en inglés) la semana pasada, con el objetivo de debutar en el parqué a finales de mes. Sin embargo, la volatilidad de los mercados llevó a la empresa y a sus asesores a esperar. Al final, la situación no ha mejorado lo suficiente: las negociaciones para prolongar el alto el fuego en la zona en conflicto no han dado las garantías de estabilidad que los inversores institucionales exigen para comprometer capital en una operación de este tipo.

El aplazamiento tiene consecuencias prácticas sobre el calendario. Digi contaba con la ventana de primavera, que se extendía hasta el 14 de mayo, para poder usar los resultados anuales como base de la colocación. Al dejar pasar esta oportunidad, las siguientes ventanas disponibles son más tardías: una en torno a mediados de agosto, utilizando los resultados del primer trimestre, o una segunda opción en noviembre, apoyada en los datos del primer semestre del año. Ninguna de las dos es tan cómoda como la de primavera, ya que implica más tiempo de exposición a la incertidumbre y una menor liquidez estival en los mercados.

A pesar del contratiempo, fuentes de la compañía subrayan que el interés inversor detectado durante el proceso previo fue real. El problema no ha sido la falta de apetito por el valor, sino el contexto exterior. Según datos del mercado, las ventanas de salida a Bolsa son especialmente sensibles a los episodios de volatilidad geopolítica, que pueden reducir drásticamente la demanda institucional incluso para compañías con fundamentales sólidos.

El perfil de Digi Spain como empresa resulta atractivo para muchos inversores: es la cuarta operadora de telecomunicaciones en España por clientes, con una propuesta de valor basada en precios agresivos y una red de fibra propia en expansión. La compañía está controlada al 100% por Digi Romania, grupo presente también en Italia, Portugal y Bulgaria, y cuyo accionista de control es Zoltán Teszári. La salida a Bolsa en España respondía, además, a una lógica de arraigo local: cotizar en el mercado español refuerza la imagen de la compañía como actor permanente en el país y facilita la captación de accionistas residentes.

El sindicato bancario que debía gestionar la operación era de primer nivel. Barclays, Santander y UBS actuaban como coordinadores globales, con Rothschild como asesor financiero. En un segundo escalón participaban BNP Paribas y Citi como colocadores, mientras que BBVA, CaixaBank e ING completaban el consorcio. En el plano legal, Uría Menéndez asesoraba a Digi y Linklaters daba soporte a las entidades financieras. Una alineación que refleja la ambición de la operación y el peso que la compañía tiene en el sector.

De cara al futuro, los planes de inversión de Digi Spain siguen en pie. La compañía prevé destinar 400 millones de euros solo en 2025, y tiene programadas inversiones de entre 850 y 900 millones entre 2027 y 2029, de las cuales aproximadamente la mitad irán a infraestructura de fibra. Ese nivel de gasto hace que el acceso al mercado de capitales sea una necesidad estructural, no una opción. Por eso el aplazamiento es un retraso, no una renuncia: cuando los mercados ofrezcan una ventana más tranquila, Digi volverá a intentarlo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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