Deutsche Bank España ha afrontado un proceso intenso de renovación en su equipo directivo durante los últimos cuatro años, una transformación que ha costado más de 25 millones de euros en indemnizaciones y prejubilaciones, según muestran sus cuentas oficiales.
El cambio fue promovido por Íñigo Martos, ex ejecutivo de Credit Suisse, quien llegó para reconfigurar la entidad, manteniendo sólo algunos departamentos estratégicos como la banca de inversión y la gestión de cobros y pagos para empresas exportadoras.
Entre los primeros movimientos destacó la salida de José Manuel Mora-Figueroa, brazo derecho durante casi dos décadas de un anterior consejero delegado, y la prejubilación de Fernando Sousa, con más de 30 años en el banco. Desde entonces, una serie de directivos de alto rango dejaron la entidad, principalmente entre finales de 2023 y 2024.
El director financiero, por ejemplo, cambió en 2024 con la salida de Marcelino García, un veterano con casi 20 años de historia en Deutsche, reemplazado por Jon Burriel, ejecutivo interno. Otra pieza clave fue la dirección de Cumplimiento Normativo, donde Esther Martínez-Cuesta fue sustituida por Leticia Aymerich, procedente de Banco Caminos.
También se renovaron las direcciones genéricas de Banca de Particulares y Banca de Empresas. José María de Osuna fue reemplazado en Banca Retail por Juan Manuel Salcedo, y en área de Empresas, Ignacio Pommarez salió dejando paso a Mar López. Además, en banca privada, Nicolás Cotoner tomó el relevo de Fernando Candau.
Este proceso ha tenido un coste acumulado desde 2022 que supera los 25 millones, con 16,7 millones desembolsados en 2024, 2,14 millones en 2025 y 6,69 millones en los dos años anteriores.
Un giro estratégico hacia clientes con mayor poder adquisitivo
Martos ha impulsado un cambio estratégico para alejar a Deutsche Bank de la banca minorista de gran volumen y enfocarse en clientes con rentas medias y altas, priorizando productos de ahorro e inversión. María González Adalid, directora de Operaciones y colaboradora cercana del CEO, ha liderado esta transición.
El banco ha abandonado la competencia en hipotecas masivas, un producto tradicional para atraer domicilios de nómina y seguros, limitando los préstamos para compra de vivienda a clientes "affluent", con saldos superiores a 50.000 euros, y concedidos bajo demanda. También ha reducido su presencia en la financiación al consumo.
Actualmente, un 25% de su cartera minorista corresponde a este perfil "affluent", que ha aumentado un 50% en tres años. Deutsche aspira a crecer otro 50% en este segmento en los próximos cinco años. Además, ha dejado de atender autónomos y pymes pequeñas para concentrarse en empresas con facturación superior a 50 millones de euros, ofreciendo servicios personalizados de gestión de patrimonio empresarial.
Reducción de oficinas y concentración en sucursales premium
En paralelo, el número de clientes ha descendido desde los 600.000 cinco años atrás a unos 440.000 actualmente, mientras que el poder adquisitivo promedio ha aumentado significativamente, con dos de cada diez clientes con saldos superiores a 100.000 euros.
Esta estrategia ha llevado a reducir la red comercial de manera significativa, pasando de 168 sucursales a 105 en la actualidad, ubicadas en zonas prime y adaptadas a un formato más grande y exclusivo.
España se mantiene como el tercer mercado más importante para Deutsche Bank, tras Alemania e Italia, reflejando la importancia de esta transformación para su modelo de negocio global.
Esta reestructuración y reorientación hacia un público más selecto muestra la apuesta del banco por rentabilizar sus operaciones en España a través de una base de clientes con mayor capacidad de ahorro e inversión, alejándose de la banca masiva tradicional. Más detalles sobre las cuentas y evolución de Deutsche Bank pueden consultarse en las cuentas oficiales.
Para entender mejor el impacto de estas estrategias, es clave mirar cómo otras entidades en España también adaptan su modelo, como CaixaBank o Banco Santander, enfocándose igualmente en la segmentación del cliente y la optimización de sucursales, según análisis recientes en Expansión.
El caso de Deutsche Bank refleja una tendencia global en el sector financiero: la focalización en nichos rentables a costa de la escala masiva, un movimiento que plantea retos y oportunidades en la competitividad del terreno bancario español.