Carlos Cuerpo, vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, ha iniciado esta semana un viaje oficial a Estados Unidos con dos objetivos claros: captar nuevas inversiones para España y mantener sólida la relación económica bilateral en un contexto de creciente frialdad diplomática con la Administración de Donald Trump.
El viaje llega en un momento complicado. Desde Washington se han lanzado repetidas advertencias sobre posibles aranceles a productos europeos y presiones en materia de defensa, después de que España rechazara comprometerse a elevar el gasto militar al 5% del PIB y mantuviera posiciones propias en asuntos de política exterior. En ese escenario, el Gobierno opta por reforzar el canal económico como vía para estabilizar la relación transatlántica.
La agenda arranca en Boston, donde Cuerpo prevé avanzar en la apertura de una nueva oficina comercial de ICEX España Exportación e Inversiones, que será la octava de España en el país. Antes de volar, el ministro participó de forma telemática en un encuentro empresarial con directivos de compañías españolas y estadounidenses. Ya en suelo americano, mantendrá reuniones con inversores de sectores como la industria química, la robótica, la neurotecnología o las soluciones tecnológicas avanzadas.
Boston no es una escala cualquiera. El intercambio comercial entre Massachusetts y España ronda los 800 millones de dólares anuales, según datos del propio Ministerio, y el estado se ha convertido en un destino prioritario para la internacionalización de empresas españolas. En esa línea, Cuerpo se reunirá con la gobernadora Maura Healey y cerrará su paso por la ciudad con una intervención en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) junto al economista Daron Acemoglu, Premio Nobel de Economía en 2024, para debatir sobre los desafíos económicos en un mundo cada vez más fragmentado.
Después, el vicepresidente se trasladará a Washington para participar en las Asambleas de Primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, donde España defenderá el multilateralismo y la estabilidad financiera frente al avance de tendencias proteccionistas que están reconfigurando el comercio global.
Este es el cuarto viaje de Cuerpo a Estados Unidos en poco más de dos años, lo que da una idea del peso estratégico de esta relación para la economía española. Sin embargo, en esta ocasión el componente político pesa más que nunca: el Gobierno quiere dejar claro que, pese al pulso diplomático, los vínculos comerciales y de inversión no están en cuestión.