Los principales aeropuertos de Europa, como Fráncfort, Ámsterdam y Múnich, están registrando tiempos de espera que se han duplicado en los controles fronterizos desde la puesta en marcha del nuevo sistema electrónico de la Unión Europea (UE) de entrada y salida (EES).
Durante la temporada alta de viajes en julio, el aeropuerto de Fráncfort experimentó retrasos máximos de hasta 120 minutos, frente a 60 minutos en el mismo periodo del año anterior, según el análisis realizado por Qsensor, una firma especializada en datos de viajes. Ámsterdam y Múnich también han sufrido aumentos notables: de 80 a 120 minutos y de 31 a 60 minutos, respectivamente.
El sistema EES, implementado a partir de abril, obliga a los pasajeros provenientes de países no comunitarios —como Reino Unido— a registrar sus huellas dactilares, una fotografía e información personal al llegar a la UE. Aunque su propósito es reforzar la seguridad fronteriza y facilitar la detección de personas con visados caducados o buscadas por delitos, su implementación ha generado problemas técnicos, retrasos y un incremento considerable en las colas.
La aerolínea Ryanair ha criticado abiertamente el sistema por considerarlo mal diseñado, y su consejero delegado, Michael O'Leary, ha pedido que se adopte un método online para agilizar el proceso. "Solo a los europeos se les ocurriría inventar semejante tontería", comentó públicamente tras observar largos tiempos de espera en hasta quince aeropuertos.
Los aeropuertos que administran estos controles han reportado dificultades operativas. El aeropuerto de Fráncfort ha señalado que los nuevos chequeos provocan demoras en las salidas y otras interrupciones en la operativa diaria. Para intentar mitigar las colas, varias instalaciones han desactivado temporalmente ciertos puntos del EES durante las horas punta, evitando tomar huellas dactilares para aliviar la acumulación, práctica que las autoridades de la UE planean revisar tras el verano.
Además, los retrasos afectan principalmente a los pasajeros que necesitan pasar por el control manual, es decir, los viajeros de fuera de la Unión Europea que deben registrarse en el EES. Los europeos que usan las vías automáticas no han visto cambios relevantes en sus tiempos de espera, según datos.
El clima de frustración es palpable entre los turistas, sobre todo británicos y estadounidenses, quienes cuestionan las largas esperas. Según Oliver Maxfield, fundador de Qsensor, estas esperas prolongadas se han intensificado en las horas punta y generan malestar entre los viajeros.
La Comisión Europea mantiene el contacto con aquellos Estados miembros donde los puntos fronterizos presentan dificultades para evaluar posibles extensiones en las flexibilidades aplicadas. Además, ha destacado que el tiempo medio de registro en el EES es de aproximadamente 70 segundos, e insiste en que la mayoría de los casos no sufren impactos significativos.
En términos de seguridad, la UE destaca el éxito del sistema al haber registrado ya 160 millones de entradas y salidas, lo que permite un mejor control migratorio. Sin embargo, los líderes del sector aéreo, como Sean Doyle de British Airways y Kenton Jarvis de easyJet, recomiendan que los aeropuertos actúen con mayor flexibilidad para evitar que los pasajeros sufran esperas excesivas, llegando incluso a pedir que no se permita que viajeros permanezcan en colas de hasta tres horas.
Con la temporada turística en curso, el desafío para la UE y los aeropuertos europeos es equilibrar la seguridad con la eficiencia para evitar que los controles fronterizos se conviertan en un obstáculo para el turismo y la movilidad internacional.
Para profundizar, puede consultarse el informe original en Financial Times y la información estadística en Qsensor.