La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha presentado su informe sobre el Documento de Regulación Aeroportuaria para el periodo 2027-2031 (Dora III), proponiendo un escenario distinto al planteado por Aena. El organismo regulador defiende reducir las tasas aeroportuarias un 0,59% anual, acumulando una bajada del 2,91% a lo largo del periodo, frente al aumento del 3,8% anual que había planteado la gestión aeroportuaria. Este ajuste se enmarca entre la subida propuesta por Aena y el recorte más duro del 4,9% pedido por las aerolíneas.
El Dora III establece las inversiones reguladas que Aena realizará en cinco años, financiadas por las tasas que pagan las aerolíneas y reflejadas finalmente en el coste para los pasajeros. Las inversiones previstas, de casi 10.000 millones de euros regulados (cerca de 13.000 millones en total), se centran en grandes ampliaciones como las de los aeropuertos de Madrid (4.000 millones) y Barcelona (3.200 millones). De media, cada usuario paga actualmente unos 11 euros por tasas, aunque varía según el aeropuerto.
En su informe del 26 de mayo, la CNMC revisa las previsiones de Aena y concluye que la estimación del crecimiento de tráfico es demasiado conservadora y basada en criterios poco ajustados. Mientras Aena calcula un crecimiento medio anual del 1,3%, la CNMC lo sitúa en un 2,2%, y las aerolíneas incluso sugieren un porcentaje más alto del 3,6%. Este mayor aumento del tráfico se traduce en más pasajeros para repartir los costes, lo que justificaría una bajada o al menos una menor subida de las tasas aeroportuarias. Aena espera alcanzar 347 millones de pasajeros en 2031, la CNMC eleva esta cifra a 366,7 millones y las aerolíneas proponen hasta 401 millones.
Además, la CNMC ajusta a la baja el coste de capital que Aena incorpora para su remuneración, pasando del 9% al 7,44%. Este redimensionamiento responde a una revisión de factores como la tasa libre de riesgo, la prima de mercado, el coste de la deuda y el nivel de apalancamiento. Las aerolíneas piden un recorte aún mayor, situándolo en el 6,35%. También se añade un ajuste de eficiencia valorado en 741,5 millones de euros, calculado en función de la relación entre costes operativos y volumen de tráfico.
Según el informe, los resultados financieros estimados garantizan la viabilidad económica de la red aeroportuaria española. La CNMC subraya que la reducción tarifaria podría incluso favorecer un crecimiento adicional del tráfico, con un impacto positivo para el sector y los usuarios.
Por su parte, Aena ha informado a la CNMV de la publicación del informe, recordando que la emisión del mismo es un paso más en el proceso ordinario de aprobación del Dora III, pendiente aún de resolución por el Consejo de Ministros. Su presidente, Maurici Lucena, ha advertido con anterioridad sobre la dificultad para bajar las tasas sin comprometer la calidad de las infraestructuras aeroportuarias. En contraste, las aerolíneas argumentan que la experiencia de la última década demuestra la posibilidad de mantener fuertes inversiones sin subir las tarifas, gracias a la gestión eficiente y el récord de pasajeros y beneficios.
La Asociación de Líneas Aéreas (ALA), que incluye operadores como Ryanair, Iberia, Vueling, easyJet, Air Nostrum y Air Europa, ha pedido al Ministerio de Transportes que valore la propuesta de la CNMC para fijar un Dora III que contemple una reducción de costes, con el argumento de que sería beneficioso para todos los actores de la industria.
Esta no es la primera vez que la CNMC revisa a la baja las peticiones de Aena: también redujo las tarifas en el Dora I (2017-2021) y congeló su subida en el Dora II (2022-2026), siempre buscando un equilibrio entre las inversiones y la sostenibilidad económica. El informe señala que la propuesta definitiva que presente la Dirección General de Aviación Civil al Consejo de Ministros debería incorporar las indicaciones del regulador para mantener la coherencia y estabilidad del sistema.
El Dora III deberá ser aprobado antes de que finalice septiembre de 2024. Mientras tanto, la recuperación del tráfico aeroportuario mantiene su ritmo: entre enero y abril este año aumentó un 3,3% con respecto a 2023, alcanzando los 93,92 millones de pasajeros. La oferta de plazas para la temporada de verano anticipa un incremento cercano al 6%, lo que refuerza las expectativas de crecimiento para el sector.
Las decisiones que se tomen en los próximos meses marcarán el rumbo de la infraestructura aeroportuaria española y los costes para los usuarios durante varios años, en un momento de expansión del tráfico internacional y retos para la competitividad y sostenibilidad del transporte aéreo.