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CATL carga una batería del 10% al 98% en menos de 7 minutos

El gigante chino supera en tiempos de carga a BYD y Tesla con la tercera generación de su batería Shenxing.

Por Carlos García·martes, 21 de abril de 2026Actualizado hace 2 h·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: CATL carga una batería del 10% al 98% en menos de 7 minutos · El Diario Joven

El fabricante chino CATL acaba de encender la mecha de una nueva batalla tecnológica en el sector del vehículo eléctrico. Durante su 'Super Tech Day' celebrado este martes, la compañía presentó la tercera generación de su batería Shenxing, capaz de pasar del 10% al 98% de carga en apenas seis minutos y 27 segundos. Un dato que, si se confirma en condiciones reales de uso, redefine lo que hoy consideramos una recarga rápida.

La nueva Shenxing cuenta con una capacidad de carga nominal equivalente a 10C y un pico de 15C. En términos prácticos, esto significa que en el tramo inicial —del 10% al 35%— el proceso dura apenas un minuto, y del 10% al 80% se completa en tres minutos y 44 segundos. CATL presentó estas cifras durante el evento sin que, por el momento, hayan sido validadas de forma independiente, algo habitual en los anuncios del sector antes de que los coches lleguen al mercado con estas especificaciones.

La rivalidad con BYD se intensifica

El anuncio no llega al vacío. En marzo, BYD presentó la segunda generación de su batería Blade junto a su tecnología de 'flash charging', con la que prometía cargar del 10% al 70% en cinco minutos y del 10% al 97% en nueve minutos. Además, BYD destacó la capacidad de su sistema para mantener un rendimiento similar incluso a temperaturas de hasta -30 grados centígrados, un factor clave para mercados del norte de Europa y Asia.

Con la nueva Shenxing, CATL mejora los tiempos de BYD en el tramo de carga alta —del 10% al 97% o 98%—, aunque la diferencia en el tramo bajo es más ajustada. La carrera entre ambas compañías chinas ya no es solo de autonomía o precio, sino de quién logra que recargar un coche eléctrico se parezca lo más posible a echar gasolina. Esa percepción del usuario es, a día de hoy, uno de los mayores frenos psicológicos para la adopción masiva del vehículo eléctrico en Europa y Estados Unidos.

Sodio y baterías condensadas: otras apuestas de CATL

Más allá de la Shenxing, CATL aprovechó su 'Super Tech Day' para anunciar que prevé alcanzar este año la producción masiva de baterías de sodio. Su científico jefe, Wu Kai, aseguró que la compañía ya ha resuelto los principales problemas de fabricación de esta tecnología, que presenta ventajas en entornos de temperaturas extremas y en aplicaciones de almacenamiento energético estacionario —es decir, para guardar energía renovable en redes eléctricas—.

Las baterías de sodio son más baratas de producir que las de litio porque el sodio es un material mucho más abundante, pero históricamente han tenido menor densidad energética. Si CATL consigue escalar su producción con los estándares que anuncia, podría cambiar la economía del sector de almacenamiento, más allá del coche eléctrico.

La empresa también volvió a mencionar sus baterías 'condensadas' —de alta densidad energética—, a las que atribuye 350 Wh/kg y autonomías superiores a 1.500 kilómetros en berlinas ejecutivas o más de 1.000 kilómetros en SUV de gran tamaño. CATL apunta incluso a aplicaciones en aviación ligera. No obstante, estas estimaciones provienen de la propia compañía y no han sido verificadas de forma independiente, por lo que deben tomarse con cautela hasta que lleguen vehículos reales con esas especificaciones.

Un líder global con ambiciones europeas

Fundada en 2011 en la ciudad de Ningde, CATL controla en torno al 38% del mercado mundial de baterías para vehículos eléctricos, por delante de BYD y de la surcoreana LG Energy Solution. Su posición de liderazgo no es nueva, pero sí lo es la presión competitiva a la que se enfrenta: tanto BYD como los fabricantes coreanos y japoneses están acortando distancias en tecnología y precio.

En Europa, CATL lleva años apostando por la producción local. Su proyecto más relevante en España es el acuerdo con el grupo Stellantis para construir una gigafactoría en Zaragoza, con una inversión prevista de alrededor de 4.100 millones de euros y una capacidad que generaría miles de empleos en la región. La planta forma parte de la estrategia europea de CATL para estar cerca de sus clientes —los grandes fabricantes de automóviles del continente— y sortear posibles barreras arancelarias.

El contexto general del sector es de fuerte crecimiento: la electrificación del transporte y el auge del almacenamiento energético disparan la demanda de baterías a nivel global. En ese escenario, anuncios como el de la Shenxing gen 3 no son solo ejercicios de marketing tecnológico: son señales de dónde irán los próximos modelos de coches eléctricos y, sobre todo, de qué experiencia de recarga podrán esperar los conductores en los próximos dos o tres años.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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