Bankinter da otro paso en su apuesta por democratizar la inversión en activos alternativos. Su filial especializada, Bankinter Investment, ha lanzado un nuevo fondo de inversión libre (FIL) —el formato regulatorio que engloba lo que en el mercado se conoce como hedge fund— con una entrada mínima de 10.000 euros. El producto, bautizado como 'Bankinter Investment Inversión Alternativa II, FIL', permite a cualquier cliente del banco acceder a una cartera diversificada de activos reales que, hasta ahora, estaban prácticamente reservados a grandes patrimonios e inversores institucionales.
Este tipo de activos —energía, sector inmobiliario e infraestructuras— han ganado protagonismo en los últimos años como alternativa a la renta fija y variable tradicional, especialmente en un entorno donde la correlación entre bonos y acciones ha dejado de funcionar como amortiguador. La promesa de estos vehículos es aportar estabilidad y descorrelación respecto a los mercados cotizados, aunque también implican menor liquidez y horizontes de inversión más largos que un fondo convencional.
Un vehículo con varias capas de gestión
La arquitectura del fondo es lo que los gestores denominan un modelo de "arquitectura abierta con supervisión centralizada". Bankinter Investment toma las decisiones estratégicas y controla los activos subyacentes, pero para cada sector de inversión se apoya en un socio especializado externo que ejecuta las decisiones concretas. Este modelo es habitual en fondos de fondos y en productos de inversión alternativa, ya que permite combinar la capacidad distribuidora y de supervisión de un banco con el conocimiento sectorial de gestoras especializadas.
Además, tal como es práctica habitual en los vehículos de Bankinter Investment, la propia entidad participará como inversor principal del fondo. Este alineamiento de intereses entre el banco y sus clientes es uno de los argumentos que suelen destacarse en la comercialización de este tipo de productos, ya que el gestor asume el mismo riesgo que el inversor minorista.
La fiscalidad, el gran diferencial
Más allá de la rentabilidad y la diversificación, uno de los aspectos que distingue a este fondo de otros productos alternativos es su tratamiento fiscal. Al estar estructurado como un fondo de inversión libre —y no como una sociedad de capital riesgo o un vehículo cerrado sin formato UCITS—, los clientes personas físicas residentes en España pueden realizar traspasos hacia o desde otros fondos de inversión sin tributar en el momento de la operación.
Esto significa que las plusvalías generadas no tributan hasta que el inversor decide reembolsar su posición de forma definitiva, igual que ocurre con los fondos de inversión tradicionales que cualquier particular puede contratar en su banco. Según explica la Agencia Tributaria en su normativa sobre fondos de inversión, este diferimiento permite optimizar la carga fiscal a lo largo del tiempo y reordenar el patrimonio sin impacto fiscal inmediato, lo que en horizontes de varios años puede suponer una diferencia significativa en la rentabilidad neta final.
Esta ventaja no es menor: muchos productos de inversión alternativa —fondos de capital riesgo, direct lending, real estate privado— tributan de forma diferente y no permiten traspasos, lo que obliga al inversor a materializar la plusvalía en cada movimiento.
Rentabilidad objetivo y horizonte de inversión
El fondo fija una rentabilidad objetivo del 9% de TIR neta de comisiones, con un cupón medio anual estimado del 5% una vez concluido el período de inversión. Bankinter precisa, no obstante, que estos datos son meras proyecciones y no constituyen ningún tipo de garantía de rentabilidad futura. En el mundo de la inversión alternativa, las cifras objetivo son referencias orientativas que dependen de la evolución de los activos subyacentes, el ciclo económico y la capacidad de los gestores para seleccionar y gestionar los proyectos.
Como fondo cerrado, el capital comprometido no es rescatable en cualquier momento como ocurre con un fondo de inversión líquido. El inversor debe asumir que su dinero estará inmovilizado durante el período de vida del fondo, que en este tipo de vehículos suele oscilar entre cinco y diez años. Esta iliquidez es precisamente parte del "premium" que justifica la rentabilidad objetivo superior a la de productos más tradicionales.
El contexto: la banca minorista empuja hacia los alternativos
El lanzamiento de este producto no ocurre en el vacío. En los últimos dos años, las principales entidades bancarias españolas han acelerado su oferta de inversión alternativa para clientes minoristas, impulsadas por la demanda de productos con mayor potencial de rentabilidad y por los cambios regulatorios que han facilitado el acceso a este tipo de vehículos con umbrales más bajos. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha ido adaptando su marco normativo para permitir que los fondos de inversión libre puedan captar capital de inversores no profesionales bajo ciertas condiciones, lo que ha abierto la puerta a lanzamientos como el de Bankinter.
En paralelo, la bajada de tipos de interés iniciada por el Banco Central Europeo en 2024 ha reducido el atractivo de los depósitos y la renta fija a corto plazo, empujando tanto a gestoras como a inversores hacia activos con mayor potencial de retorno. Los fondos de infraestructuras, energías renovables e inmobiliario se han convertido en una de las apuestas más recurrentes del sector para llenar ese hueco en las carteras.
Con este nuevo fondo, Bankinter consolida su posición como una de las entidades más activas en este segmento dentro del mercado español, apostando por una fórmula que combina accesibilidad en el ticket mínimo, ventajas fiscales y diversificación sectorial en un único vehículo.