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Los 'ángeles caídos' que amenazan el mercado de deuda en 2026

Ford, Stellantis y los fondos de crédito acumulan 270.000 millones en riesgo de perder el grado de inversión en EEUU.

Por Carlos García·miércoles, 22 de abril de 2026Actualizado hace 25 min·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: Los 'ángeles caídos' que amenazan el mercado de deuda en 202 · El Diario Joven

El mercado de deuda corporativa en Estados Unidos atraviesa una calma que muchos analistas califican de engañosa. Bajo la superficie, hay 270.000 millones de dólares en emisiones que podrían perder el grado de inversión y convertirse en lo que la jerga financiera llama 'ángeles caídos': bonos degradados a la categoría de alto rendimiento, o directamente bono basura. La pregunta no es si habrá caídas, sino cuándo y quiénes las protagonizarán.

Por ahora, el balance del mercado todavía se inclina del lado positivo. Las 'estrellas ascendentes', es decir, emisores que han visto elevado su rating a grado de inversión, suman 19.900 millones de dólares en lo que va de año en EEUU, frente a los 16.200 millones de los 'ángeles caídos'. Pero esa ventaja se está estrechando a marchas forzadas, y los analistas de Deutsche Bank advierten de que el viento puede cambiar de dirección en los próximos meses.

Según el banco alemán, las firmas en peligro inminente de rebaja acumulan 92.000 millones de dólares en deuda viva. A eso hay que sumarle otros 179.000 millones con un riesgo más moderado pero real. Las potenciales estrellas ascendentes, en cambio, apenas llegan a 15.000 millones. El desequilibrio es llamativo y explica por qué los gestores de renta fija están revisando sus carteras con lupa.

Ford y el automóvil, en el ojo del huracán

El sector que más nervios genera es el del automóvil, con Ford como protagonista indiscutible. El fabricante estadounidense mantiene actualmente una calificación de BBB-, el escalón más bajo dentro del grado de inversión según las agencias. Un solo peldaño separa a Ford de la categoría BB+, que ya se considera especulativa. Si ese movimiento se produce, arrastraría al universo del bono basura unos 45.000 millones de dólares en emisiones, una cifra que por sí sola podría tensionar el mercado de alto rendimiento.

El contexto no ayuda a Ford. La industria del automóvil lleva meses enfrentando la doble presión de los aranceles impulsados por la administración Trump y la transición hacia el vehículo eléctrico, que exige inversiones masivas mientras los márgenes se comprimen. A esto se une la incertidumbre sobre la demanda global y los problemas persistentes en las cadenas de suministro, especialmente en semiconductores.

Stellantis, el grupo que agrupa marcas como Jeep, Peugeot, Citroën o Fiat, también aparece en la lista de candidatos con 5.000 millones de dólares en bonos emitidos en EEUU. El fabricante italo-francés lleva meses en una complicada travesía operativa tras los problemas de rentabilidad que motivaron la salida de su anterior consejero delegado, Carlos Tavares, y sigue buscando estabilizar su posición en un mercado en transformación.

Los BDC, el otro gran foco de riesgo

Menos conocidos para el gran público pero muy presentes en los radares de los analistas, los Business Development Companies (BDC) son fondos de crédito que financian a empresas medianas con préstamos directos, una actividad que ha crecido enormemente en la última década al calor del crédito privado. El problema es que ahora acumulan 18.000 millones de dólares en riesgo de degradación.

El primer aviso ya llegó en marzo, cuando Moody's rebajó la calificación de un BDC gestionado por KKR. Desde entonces, el mercado vigila de cerca estructuras vinculadas a gestoras de primer nivel como Oaktree, Apollo, Ares, Barings, Bain Capital, Carlyle, Golub Capital, Main Street Capital, Morgan Stanley o Blue Owl. El denominador común de su vulnerabilidad es doble: una exposición elevada al sector del software empresarial, que está siendo sacudido por la irrupción de la inteligencia artificial, y la salida de inversores que buscan reducir riesgo en un entorno de tipos todavía elevados.

La lógica es sencilla pero preocupante. Si las empresas de software en las que invierten estos fondos pierden valor o tienen dificultades para refinanciarse, la calidad de la cartera de los BDC se deteriora, lo que puede desencadenar rebajas en cascada.

¿Puede el mercado absorber el golpe?

La respuesta de Deutsche Bank es condicionada: sí, siempre que Ford no caiga. Si el fabricante de Detroit mantiene el grado de inversión, el mercado de bonos de alto rendimiento tendría capacidad para absorber el resto de las degradaciones sin grandes convulsiones. El mercado de high yield en EEUU mueve billones de dólares y está acostumbrado a integrar nuevos emisores, pero una entrada masiva y simultánea de papel podría presionar los spreads al alza y encarecer la financiación para todos.

Hay, además, un factor geopolítico que complica el escenario. Las tensiones en Oriente Próximo, con Irán como elemento desestabilizador, añaden un riesgo energético que podría elevar costes y agravar los problemas en las cadenas de suministro globales, especialmente para la industria manufacturera y el transporte. Un repunte brusco del petróleo sería gasolina sobre el fuego para empresas que ya operan con márgenes ajustados.

El mercado de crédito lleva meses descontando un aterrizaje suave de la economía estadounidense, pero los datos apuntan a que 2026 pondrá a prueba esa narrativa. La deuda corporativa rara vez da señales de alarma antes de tiempo, y cuando lo hace, merece atención.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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