Salto Systems, la empresa vasca que fabrica cerraduras electrónicas y sistemas de control de acceso para hoteles, hospitales y oficinas de todo el mundo, está en el centro de una de las operaciones corporativas más llamativas del año en España. Corporación Financiera Alba, Lukas Asset Management —vehículo inversor de los herederos del imperio Aldi— y el holding estatal de Singapur Temasek han avanzado a la segunda ronda del proceso para adquirir una participación minoritaria en la compañía, según fuentes del mercado. Los tres preparan ofertas vinculantes para comienzos de mayo.
La cifra que pone en contexto el interés de estos grandes inversores es clara: Salto Systems está valorada en más de 1.000 millones de euros y no arrastra deuda. En 2024, el último ejercicio disponible en el Registro Mercantil, la compañía facturó 431 millones de euros y generó un ebitda superior a 85 millones. Las estimaciones actuales elevan ese ebitda hasta los 95 millones, lo que refleja un crecimiento sostenido y rentable que pocos negocios industriales españoles pueden exhibir a este nivel.
¿Por qué se vende una parte de Salto?
El proceso no implica un cambio de control. El 60% de la empresa permanece en manos de sus fundadores y del equipo directivo, que no tiene intención de abandonar el timón. Lo que ha ocurrido es que un grupo de accionistas minoritarios que suman algo más del 35% del capital ha decidido explorar su salida para materializar las ganancias acumuladas durante años de crecimiento acelerado. Entre ellos figuran la gestora española Alantra, el fondo paneuropeo Peninsula Capital, el family office francés Florac —ligado a la familia Meyer— y el holding belga Sofina, vinculado a la familia Boël. La mayoría entró en el capital en 2020, cuando Salto realizó una ampliación para comprar su competidor austriaco Gantner Electronics.
El presidente de la compañía, José Antonio Itarte, lidera personalmente el proceso sin recurrir a un banco de inversión como asesor, lo que resulta poco habitual en operaciones de este tamaño. Eso dice algo sobre la posición de fuerza desde la que negocia Salto: con una base de inversores interesados, sin urgencia financiera y con el control operativo asegurado.
Los tres candidatos y sus perfiles
Cada uno de los tres finalistas aporta un perfil diferente, aunque los tres comparten una característica que los fundadores valoran especialmente: son inversores pacientes, con vocación de largo plazo y sin apetito por intervenir en la gestión del día a día.
Corporación Financiera Alba, el holding de la familia March, tiene experiencia directa en el sector de la seguridad a través de su participación en Verisure, el operador sueco de alarmas domésticas que opera también en España. Además, gestiona posiciones en empresas como Acerinox o Naturgy, lo que le da músculo financiero y visión industrial.
Lukas Asset Management es uno de los brazos inversores de los Albrecht, los herederos de los fundadores de la cadena de supermercados Aldi —cuyo nombre completo es Albrecht Diskont—. En España ya son conocidos por controlar un 26% de la farmacéutica catalana Esteve a través del vehículo Lubea. Su interés en Salto encaja en una estrategia de diversificación en empresas líderes en sus nichos.
Temasek, por su parte, es el holding de inversión del Estado de Singapur, con una cartera que incluye participaciones en gigantes globales como Amazon, Nvidia o Visa. En España fue accionista histórico de Repsol. Su implicación en esta operación eleva el perfil internacional del proceso y subraya el atractivo de Salto fuera de las fronteras europeas.
La estructura financiera que se negocia
Una de las opciones que maneja Salto Systems es aprovechar su posición financiera neta positiva para endeudarse, recomprar la participación de los actuales minoritarios y dar entrada a un único inversor nuevo con alrededor de un 20% del capital. Esto permitiría simplificar el accionariado, consolidar el control de los fundadores y trabajar con un solo socio financiero alineado con su visión de largo plazo.
La salida de fondos como CVC, KKR o EQT —que habrían abandonado el proceso en fases previas— refuerza la idea de que Salto no busca un inversor activista ni un fondo de capital privado con horizontes de desinversión cortos. La compañía quiere un perfil pasivo, y eso acota bastante el universo de candidatos. Los tres que siguen en carrera encajan con ese criterio.
Salto Systems nació en el País Vasco en 2001 y ha crecido hasta convertirse en un referente mundial en acceso sin llave para el sector hotelero, hospitalario y de oficinas. La compra de Gantner en 2020 amplió su presencia en el segmento de instalaciones deportivas y de ocio. Hoy, con más de 400 millones de facturación y una valoración que supera los 1.000 millones, representa uno de los casos más sólidos de internacionalización industrial española de las últimas dos décadas.