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Grealish, cazado dormido y ebrio en una azotea de Mánchester

El centrocampista del City, cedido al Everton y en recuperación de una operación, protagoniza un nuevo episodio de excesos.

Por Carlos García·lunes, 27 de abril de 2026Actualizado hace 2 d·4 min lectura·55 vistas
Ilustración: Grealish, cazado dormido y ebrio en una azotea de Mánchester · El Diario Joven

Jack Grealish vuelve a ser noticia por motivos extrafutbolísticos. El centrocampista de 30 años, cedido por el Manchester City al Everton y en plena recuperación de una operación en el pie realizada en febrero de 2026, fue fotografiado y grabado dormido en la azotea del Stories, un conocido local de ocio de Mánchester. Según informó el tabloide británico The Sun, Grealish llegó al local a las 16:30 del sábado y apenas una hora después ya estaba inconsciente en su asiento. Sus acompañantes intentaron despertarlo sin éxito.

"Sus amigos intentaron despertarlo. Seguro que el alcohol le pasó factura", declaró al medio un testigo que presenció la escena. Las imágenes circularon con rapidez en redes sociales y pronto llegaron a la portada de varios medios deportivos del Reino Unido, añadiendo un nuevo capítulo a la ya larga lista de escándalos que rodean al futbolista de Birmingham.

Un historial de excesos que se repite

Esta no es la primera vez que Grealish protagoniza un episodio de este tipo. En abril de 2025 fue visto en el Bagatelle, un popular club restaurante del West End londinense, donde según The Sun dejó cerca de 6.000 euros en la barra en una sola noche e imitó el célebre gesto del Lobo de Wall Street. Un año antes, en 2022, fue captado en Las Vegas en una fiesta piscinera junto a amigos y una joven que no era su novia. Aquella noche, él y su grupo consumieron cuatro botellas de champán formato jeroboam, cada una valorada en más de 3.500 euros, dentro de un paquete VIP que ascendía a casi 93.000 euros e incluía 116 botellas.

El episodio más mediático de su carrera llegó en 2023, cuando el Manchester City conquistó el triplete —Premier League, Champions League y FA Cup— y Grealish se convirtió en el gran animador de las celebraciones. Durante días encadenó fiestas en Ibiza, Turquía y Mánchester, y él mismo reconoció públicamente que no había dormido en más de 24 horas. "Vivo en un mundo de dolor", llegó a decir en aquel momento. Más tarde, en declaraciones recogidas por el Daily Mail, el futbolista fue directo: "No me arrepiento. Así soy cuando estoy de fiesta. Nunca voy a venir aquí y decirte que no bebo ni salgo, porque lo hago". También apuntó que en esas mismas fiestas había otros compañeros en situaciones similares, aunque las cámaras solo le apuntaban a él.

Aquel mismo verano fue grabado bailando con una azafata de British Airways en una discoteca de Ibiza mientras su novia, la modelo Sasha Attwood, se encontraba de vacaciones en la Costa Amalfitana. Las imágenes dieron la vuelta al mundo.

La sombra sobre su carrera

El contraste entre su potencial como jugador y su comportamiento fuera del campo ha sido un tema recurrente desde que el Manchester City pagó 117 millones de euros por él en el verano de 2021, convirtiéndolo en el fichaje más caro de la historia del fútbol inglés. Aquella cifra generó unas expectativas enormes que Grealish nunca terminó de cumplir de manera consistente en el Etihad Stadium. Pep Guardiola lo utilizó con frecuencia como revulsivo desde el banquillo, pero el rendimiento del extremo estuvo marcado por la irregularidad y las lesiones, incluida la operación de pie que le mantiene apartado de los terrenos de juego desde principios de 2026.

Su cesión al Everton esta temporada supuso en cierto modo una segunda oportunidad para reivindicarse, aunque las imágenes del fin de semana pasado en Mánchester complican ese relato. En el contexto de una convalecencia activa, cualquier exceso físico no solo afecta a su imagen pública, sino también a su recuperación médica.

Finales de marzo, solo semanas después de la operación, Grealish ya había viajado a Roma para sumarse a la celebración del cumpleaños de su compañero Jordan Pickford, portero del Everton e internacional inglés. Ese viaje también fue objeto de críticas en medios y en las redes sociales, donde los aficionados cuestionaron su compromiso con la rehabilitación.

El caso Grealish refleja una tensión que el fútbol profesional lleva décadas gestionando sin solución definitiva: la que existe entre el alto rendimiento que se exige a los futbolistas de élite y la cultura del ocio y el alcohol que sigue presente en los vestuarios, especialmente en el fútbol inglés. Guardiola, conocido por su exigencia física y su control exhaustivo de los hábitos de sus jugadores, no logró erradicar ese patrón en Grealish durante sus años en el City. La pregunta ahora es si el futbolista, con 30 años y una lesión importante encima, tiene margen para reconducir una carrera que prometía mucho más.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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