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Las estafas millonarias que se ocultan en el Everest

Una red de rescates falsos ha defraudado casi 20 millones de dólares a aseguradoras internacionales en el Himalaya

Por Carlos García·martes, 14 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Las estafas millonarias que se ocultan en el Everest · El Diario Joven

El Everest lleva décadas siendo mucho más que una montaña: es un destino turístico masificado, con cientos de escaladores haciendo cola hacia la cumbre cada temporada. Esa industria millonaria ha traído prosperidad a Nepal, pero también ha atraído a estafadores dispuestos a aprovecharse del caos logístico y la distancia entre los accidentados y sus aseguradoras.

La Oficina Central de Investigación de la Policía nepalí (CIB) acusó a finales de marzo a 32 personas por orquestar rescates fraudulentos en el Himalaya. Según la agencia AFP, el fraude total ascendió a casi 19,7 millones de dólares, acumulados entre 2022 y 2025. De los 4.782 pacientes extranjeros atendidos en los hospitales investigados, los inspectores creen que al menos 171 evacuaciones fueron simuladas.

El mecanismo de la estafa es tan sencillo como rentable. Los guías convencen a alpinistas agotados de que sus síntomas de mal de altura, normalmente leves y tratables con descanso, representan un riesgo vital. Con el cliente asustado, se activa una evacuación en helicóptero chárter innecesaria. El truco financiero llega después: un solo vuelo de unos 4.000 dólares se factura por separado a varias aseguradoras, multiplicando los ingresos hasta tres veces en una sola operación. A eso se suman tratamientos hospitalarios ficticios reclamados incluso para excursionistas que en ese momento estaban en la cafetería del centro médico.

Las aseguradoras afectadas tienen sus sedes en Londres, París u otras capitales europeas, a miles de kilómetros del escenario. Esa distancia, combinada con la urgencia inherente a cualquier rescate de montaña, impide que los peritos verifiquen la situación sobre el terreno antes de autorizar el pago. El fraude explota precisamente esa ventana de confianza.

Algunos medios internacionales pusieron el foco en otra supuesta táctica: intoxicar deliberadamente a los clientes para provocar el rescate. Sin embargo, según el medio especializado Climbing, que accedió al informe original de 784 páginas elaborado por la CIB, los envenenamientos no pasan de ser "rumores" sin respaldo documental sólido. Las propias autoridades nepalíes los han calificado de "noticias extremadamente engañosas".

Lo más llamativo de este caso es que no se trata de una novedad. The Kathmandu Post ya alertó de rescates sospechosos en 2018 y 2019, lo que llevó al Gobierno nepalí a crear un comité de investigación. Que la trama haya podido seguir operando durante años pone en evidencia la dificultad de fiscalizar una industria dispersa en entornos remotos y de difícil acceso.

El sector del turismo de montaña generó en Nepal unos 2.500 millones de dólares en 2023, según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo. Con semejante volumen de negocio en juego, el Ministerio de Cultura nepalí ha prometido ahora "medidas inmediatas" contra cualquier práctica fraudulenta. La credibilidad del país como destino de montaña, y los ingresos que dependen de ella, exigen que esta vez la promesa se cumpla.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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