NVIDIA lleva semanas con pedidos firmados y GPUs listas para embarcar hacia China. Tiene el permiso legal para hacerlo. Pero los chips siguen en el almacén. La razón no es una nueva restricción comercial de la Casa Blanca ni una represalia de Pekín: es la burocracia estadounidense. El Departamento de Comercio de EEUU no da abasto para tramitar las licencias de exportación de semiconductores avanzados, y esa lentitud administrativa está costando cientos de millones de dólares en ventas paralizadas a las dos mayores diseñadoras de chips para inteligencia artificial del mundo.
El procedimiento es conocido: cuando NVIDIA o AMD reciben un pedido de un cliente chino, deben solicitar una licencia de exportación a la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio, especificando qué GPU van a vender, sus características técnicas y el destinatario final. Una vez presentada la solicitud, los técnicos de esa oficina analizan si la venta se ajusta a la regulación vigente y dan el visto bueno o lo deniegan. El problema no está en el marco legal sino en los tiempos: según informó Bloomberg, varios de estos trámites llevan meses sin resolverse.
La sangría de personal que nadie esperaba
Detrás del atasco hay un dato que explica mucho: la Oficina de Industria y Seguridad ha perdido 101 empleados en los últimos meses, lo que supone una reducción del 19% respecto a su plantilla de 2024. El recorte es aún más pronunciado en el equipo específico que elabora normativa para la industria de semiconductores y revisa las solicitudes de licencias de exportación, donde la merma alcanza el 20%. Las causas exactas de esta fuga de personal no han trascendido oficialmente.
El problema se agrava porque esa misma oficina no solo gestiona las licencias de chips para IA. También es la encargada de investigar y ejecutar los aranceles desplegados por la Administración Trump, una tarea que consume una parte importante de los recursos disponibles. Con menos plantilla y más frentes abiertos, el resultado es predecible: los plazos se disparan y las empresas esperan.
El cuello de botella tiene nombre propio
Según recoge Tom's Hardware, Jeffrey Kessler, Subsecretario de Comercio, quiere revisar personalmente todas las solicitudes de licencia relacionadas con chips de inteligencia artificial. Esa decisión, aparentemente orientada a garantizar un control más estricto sobre las exportaciones sensibles, se ha convertido en el principal cuello de botella del proceso. Buena parte del equipo de Kessler está además absorbido por asuntos derivados de la situación en Irán, lo que reduce aún más la capacidad operativa disponible para atender los expedientes de semiconductores.
El resultado práctico es que NVIDIA no ha podido entregar a sus clientes chinos ni una sola GPU H200, pese a contar con autorización legal para ello. AMD se encuentra en la misma situación con su acelerador MI308, diseñado específicamente para cargas de trabajo de inteligencia artificial. Ambas compañías tienen los pedidos, tienen los chips y tienen el permiso sobre el papel, pero no tienen la aprobación formal de Kessler.
El problema se extiende más allá de China
Lo que en un principio podría parecer un problema circunscrito a las exportaciones hacia China afecta en realidad a otros mercados estratégicos. NVIDIA lleva semanas esperando luz verde del Departamento de Comercio para completar los últimos pedidos recibidos de clientes en Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, dos mercados en plena expansión de infraestructura de centros de datos y con una demanda creciente de hardware de computación avanzada.
Los tiempos de tramitación ya eran lentos durante 2025, cuando la Oficina de Industria y Seguridad tardó una media de 76 días en resolver las solicitudes de exportación. Ese plazo, que ya resultaba incómodo para las empresas, está creciendo en 2026 a medida que el personal sigue reduciéndose y las cargas de trabajo aumentan. Para compañías que operan con ciclos de ventas trimestrales y que compiten contra fabricantes chinos como Huawei, cada semana de retraso tiene consecuencias comerciales reales.
Una paradoja de la política industrial estadounidense
La situación dibuja una paradoja difícil de ignorar. La Administración estadounidense ha construido durante los últimos años un elaborado sistema de controles de exportación para evitar que la tecnología de semiconductores más avanzada llegue a manos de competidores estratégicos. Sin embargo, la misma maquinaria burocrática que debe gestionar esos controles carece ahora del personal necesario para funcionar con agilidad. El efecto no es solo que China no recibe chips: es que NVIDIA y AMD tampoco venden, y que los ingresos que podrían obtener de mercados como Arabia Saudí o los Emiratos también quedan en el aire.
Ni NVIDIA ni AMD han hecho declaraciones públicas sobre los retrasos específicos en sus licencias pendientes. El Departamento de Comercio tampoco ha ofrecido un calendario para resolver el atasco. Mientras tanto, los pedidos siguen acumulándose y los plazos, alargándose.