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El 74% de las ganancias de la IA va al 20% de empresas

El nuevo estudio de PwC revela una brecha que se agranda: los líderes usan la IA para crecer, no solo para ahorrar costes.

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026Actualizado hace 57 min·5 min lectura·1 vistas
Ilustración: El 74% de las ganancias de la IA va al 20% de empresas · El Diario Joven

El reparto del valor generado por la inteligencia artificial se parece cada vez más a una carrera en la que unos pocos ya están en meta mientras el resto sigue en los primeros kilómetros. Según el AI Performance Study 2026 de PwC, publicado el 13 de abril, el 74% del valor económico que genera la IA va a parar a las manos del 20% de las organizaciones. El 80% restante comparte apenas el 26% de las ganancias. No se trata de una proyección teórica: el estudio se basa en entrevistas a 1.217 altos directivos de grandes empresas cotizadas en 25 sectores y múltiples regiones del mundo.

Lo más llamativo no es la concentración en sí, sino la razón que la explica. Las compañías líderes no se limitan a desplegar más herramientas de IA ni a automatizar procesos existentes. Según PwC, las utilizan como motor de crecimiento y reinvención del modelo de negocio, especialmente para identificar oportunidades en la convergencia entre sectores. Esas empresas generan 7,2 veces más ingresos y ganancias de eficiencia vinculados a la IA que el competidor medio, y tienen márgenes de beneficio casi cuatro puntos porcentuales por encima de quienes no aplican la tecnología de esta forma.

Pilotos eternos frente a transformación real

El diagnóstico de PwC es claro sobre la trampa en la que cae la mayoría: el llamado "modo piloto". Las empresas lanzan iniciativas de IA, generan informes de actividad y pueden presumir de adopción, pero los retornos financieros medibles no llegan. La razón no es tecnológica, sino estratégica. Muchas organizaciones han adoptado la IA desde abajo hacia arriba, acumulando proyectos dispersos que nunca se articulan como estrategia real. La consultora identifica que los líderes, en cambio, invierten 2,5 veces más en IA que sus competidores y se centran en un número reducido de prioridades alineadas con el negocio. Son también 2,4 veces más propensos a construir activos reutilizables para despliegues futuros.

Este patrón ya era visible antes del estudio de abril. La 29ª Encuesta Global de CEO de PwC, publicada en enero de 2026, revelaba que solo uno de cada ocho directivos (12%) afirmaba haber obtenido beneficios tanto en costes como en ingresos gracias a la IA. La confianza de los CEO en el crecimiento de sus compañías había caído a su nivel más bajo en cinco años. La razón detrás de ese pesimismo es exactamente la que ahora cuantifica el estudio de abril: la mayoría invierte, pero pocos obtienen resultados. Los que sí cuentan con cimientos sólidos —marcos de IA responsable, integración tecnológica a escala empresarial— tienen tres veces más probabilidades de reportar retornos financieros significativos.

España: adopción real pero brecha de madurez

España presenta una imagen contradictoria. Por un lado, el II Barómetro Europeo de IA de EY situaba al país como líder europeo en adopción, con un 70% de organizaciones que ya reportan beneficios económicos o ahorro de costes y un 77% que mejora su productividad gracias a la tecnología. España ocupa el segundo puesto del continente en uso de aplicaciones de IA (83%) y experiencia con la tecnología (89%). Son datos que invitan al optimismo.

Por otro lado, la madurez real del tejido empresarial cuenta otra historia. Según datos del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), en torno al 11% de las empresas de diez o más empleados utiliza ya IA, porcentaje que sube hasta el 44% en las grandes compañías. El desequilibrio entre grandes corporaciones y pymes es enorme, y el problema se agrava porque, según un estudio de Microsoft, solo el 20% de las empresas españolas ha ido más allá de las fases iniciales de prueba de concepto, frente al 32% de media en el resto de países europeos. El brief que maneja la industria apunta a una tasa de adopción empresarial general en torno al 34%, lejos del objetivo del 75% fijado por la Unión Europea para 2030 en su agenda de la Década Digital.

Las barreras son conocidas: disponibilidad de perfiles técnicos, preocupaciones por privacidad y cumplimiento normativo, y una oferta formativa universitaria en IA que apenas representa el 1,94% de los títulos ofertados en España, según el Barómetro IndesIA 2025. A eso se suma que la AI Act de la UE, en vigor desde agosto de 2024 y con aplicación plena prevista para agosto de 2026, va a exigir certificación de los sistemas de IA de alto riesgo, lo que puede actuar como otro cuello de botella para empresas sin capacidad de cumplimiento.

La brecha que se ensancha

El estudio de PwC no es neutro en su pronóstico: sin un cambio de enfoque, la distancia entre líderes y rezagados va a seguir creciendo. Los primeros aprenden más rápido, escalan casos de uso probados y automatizan decisiones a escala. Los segundos siguen atrapados en pilotos. El efecto compuesto de aprender más rápido significa que una empresa con seis meses de ventaja en madurez de IA estará aún más adelante dentro de dieciocho meses, no a la misma distancia.

Para cualquier empresa española —y para los profesionales jóvenes que van a trabajar en ellas— la pregunta que plantea el informe de PwC es concreta: ¿estáis usando la IA para reducir costes o para construir nuevos ingresos? La respuesta a esa pregunta, más que el presupuesto tecnológico, es lo que determina en qué grupo acabas.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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