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El 20% de empresas se queda con el 75% del valor de la IA

El nuevo estudio AI Performance de PwC, publicado el 13 de abril de 2026, revela una brecha creciente entre líderes y rezagados en inteligencia artificial.

Por Carlos García·lunes, 13 de abril de 2026·5 min lectura
Ilustración: El 20% de empresas se queda con el 75% del valor de la IA · El Diario Joven

La promesa de la inteligencia artificial lleva años circulando por las salas de juntas de medio mundo, pero los datos empiezan a revelar una realidad incómoda: la mayoría de las empresas no está aprovechando realmente su potencial. <cite index="21-1">Un pequeño grupo de compañías está sacando una ventaja decisiva en la carrera por generar retornos financieros reales con la IA, según el nuevo estudio AI Performance de PwC, publicado este 13 de abril de 2026 desde Londres.</cite> El titular del informe lo dice todo: tres cuartas partes de las ganancias económicas atribuibles a la IA las concentra apenas el 20% de las empresas analizadas.

<cite index="21-2,21-3,21-4">El estudio se basa en una encuesta a 1.217 directivos de nivel director o superior, procedentes de 25 sectores y múltiples regiones del mundo. PwC midió el rendimiento impulsado por IA como las ganancias de ingresos y eficiencia atribuibles a esta tecnología, ajustadas respecto a las medianas del sector, y analizó el impacto de 60 prácticas de gestión e inversión en IA, agrupadas en lo que la consultora denomina su «AI fitness index».</cite>

Por qué la mayoría se queda atrás

<cite index="6-9,6-10,6-11">Solo unas pocas empresas están obteniendo un valor extraordinario de la IA, con resultados como un gran crecimiento de los ingresos y primas significativas en su valoración. Muchas otras también ven un retorno medible, pero sus resultados son modestos: algo de eficiencia aquí, algo de capacidad allá y mejoras generales en productividad que no siempre se pueden medir. Estos beneficios son útiles, pero no suponen una transformación.</cite> El estudio de PwC señala con claridad cuál es el error de fondo que cometen los rezagados.

<cite index="2-3,2-4">Un error común en las empresas al implementar la inteligencia artificial es que, en lugar de que el liderazgo defina las prioridades con un programa top-down, adoptan un enfoque bottom-up, recopilando iniciativas dispersas que después intentan articular como estrategia. El resultado son proyectos desalineados con las prioridades de la empresa que casi nunca generan una transformación real.</cite> En otras palabras: más democracia interna, menos resultados. La innovación distribuida suena bien en el papel, pero cuando se aplica a la IA sin una dirección clara desde arriba, produce pilotos que nunca escalan.

<cite index="27-8">Según la 29.ª Encuesta Global de CEOs de PwC, que consultó a 4.454 directivos en 95 países, el 56% de las organizaciones no reporta ni incremento de ingresos ni reducción de costes derivados de sus implementaciones de IA en los últimos doce meses.</cite> Y sin embargo, la inversión en IA sigue creciendo. La paradoja es evidente: se gasta más y se obtiene menos de lo esperado porque el enfoque es equivocado.

La regla del 80/20 que nadie aplica

El hallazgo más provocador del estudio AI Performance de PwC tiene que ver con dónde reside realmente el valor. <cite index="8-4,8-5">La tecnología aporta solo el 20% del valor de una iniciativa de inteligencia artificial. El 80% restante depende de rediseñar el trabajo para que los agentes puedan gestionar las tareas rutinarias y los profesionales puedan concentrarse en lo que realmente mueve el negocio.</cite> Es una afirmación que desafía la narrativa dominante: la IA no falla por ser mala tecnología, falla porque las empresas no cambian cómo trabajan antes de conectarla.

<cite index="8-3">Las organizaciones que están obteniendo resultados reales con la IA no son las que han desplegado más modelos ni las que cuentan con mayor presupuesto tecnológico, sino las que comparten un mismo punto de partida: rediseñaron sus operaciones antes de conectar ningún agente.</cite> Esto explica por qué compañías con recursos aparentemente similares obtienen retornos tan dispares.

Las predicciones empresariales de PwC para 2026 apuntan a tres factores que separan a los líderes del resto. Primero, una estrategia impulsada desde la alta dirección con foco en pocos procesos clave, no en cientos de experimentos dispersos. <cite index="6-5,6-6">Este programa se ejecuta mediante un centro centralizado —lo que PwC llama un «estudio de IA»— que reúne componentes reutilizables, marcos para evaluar casos de uso, entornos de prueba, protocolos de despliegue y personal especializado. Esta estructura conecta los objetivos del negocio con las capacidades de IA para identificar oportunidades de alto retorno.</cite>

El perfil del profesional que gana con esto

El estudio también tiene implicaciones directas para quienes están comenzando su carrera. <cite index="8-22,8-23">El profesional de valor en 2026 es el que sabe diseñar flujos de agentes, supervisar su trabajo y gestionar las excepciones que los algoritmos no pueden resolver solos. PwC lo denomina el «rise of the AI generalist»: el auge del generalista que entiende suficientemente bien un rango amplio de tareas como para supervisar agentes especializados y alinear su trabajo con los objetivos del negocio.</cite>

<cite index="17-14">La plantilla laboral puede evolucionar hacia nuevas formas: un reloj de arena en el trabajo del conocimiento, con niveles junior y senior fuertes pero con menos roles intermedios tradicionales.</cite> Para la generación que ahora entra al mercado de trabajo, esto significa que la especialización técnica estrecha ya no es suficiente garantía de empleo; lo que prima es la capacidad de orquestar sistemas de IA y tomar decisiones en los puntos donde la máquina no llega.

La brecha que documenta PwC no es, en el fondo, tecnológica. Es organizativa, estratégica y, en buena medida, cultural. <cite index="23-1,23-2,23-3">2026 se perfila como un año decisivo para la IA: un pequeño grupo de empresas ya está convirtiendo la IA en retornos financieros medibles, mientras que muchas otras siguen sin poder pasar de los pilotos.</cite> La ventana para reducir esa distancia sigue abierta, pero según todos los indicios, se está cerrando deprisa.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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