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Putin visitará China en la primera mitad de 2025

Lavrov anuncia el viaje desde Pekín tras reunirse con Xi y Wang Yi en plena escalada de la alianza ruso-china

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026Actualizado hace 6 h·4 min lectura·5 vistas
Ilustración: Putin visitará China en la primera mitad de 2025 · El Diario Joven

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, confirmó este miércoles en Pekín que Vladímir Putin visitará China durante la primera mitad de 2025. El anuncio llegó al término de una visita oficial de Lavrov al país asiático, en la que se reunió tanto con el presidente chino, Xi Jinping, como con su homólogo Wang Yi. La cita pone de relieve el nivel de coordinación entre Moscú y Pekín en un momento de alta tensión internacional.

Durante los encuentros, Wang Yi afirmó que ambas partes coordinan sus posiciones y se apoyan mutuamente en el plano internacional. Por su parte, Lavrov denunció lo que describió como intentos externos de frenar a Rusia y China mediante estructuras de bloques en Asia, y aseguró ante Xi que la relación bilateral cumple un papel estabilizador en los asuntos mundiales. El canciller también subrayó que los vínculos entre los dos países son cada vez más relevantes para lo que llamó "la mayoría de la población mundial".

En materia energética, Lavrov apuntó que Rusia está en posición de compensar la escasez de recursos surgida en China y en otros países como consecuencia de la crisis en Oriente Medio. Una declaración que refuerza la lectura de que la cooperación entre ambas potencias trasciende lo diplomático y tiene una dimensión económica y estratégica de primer orden.

El momento diplomático: Putin y Trump, casi simultáneos en Pekín

El anuncio de Lavrov cobra mayor peso si se tiene en cuenta que, según varias informaciones, el presidente estadounidense Donald Trump tiene prevista una visita a Pekín para los días 14 y 15 de mayo. Si los calendarios se solapan, China acogerá en un intervalo muy corto de tiempo a los líderes de las dos principales potencias con las que mantiene relaciones más complejas. Eso convierte a Pekín en el centro neurálgico de la diplomacia global durante las próximas semanas.

Este escenario no es nuevo para Putin. Según información recogida por medios internacionales, el presidente ruso ha visitado China más de veinte veces desde que asumió la presidencia. Además, está previsto que acuda a Pekín de nuevo en noviembre para asistir por primera vez desde 2017 a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que este año se celebrará en Shenzhen.

Una alianza que se forjó antes de la guerra

El acercamiento entre Rusia y China no es un fenómeno reciente. Poco antes del inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, en febrero de 2022, Xi y Putin proclamaron en Pekín una "amistad sin límites" entre sus naciones. Desde entonces, la posición de China ha sido deliberadamente ambigua: por un lado, ha pedido respeto a la soberanía de todos los países, en alusión directa a Ucrania; por otro, ha reconocido las que denomina "legítimas preocupaciones de seguridad" de Rusia, una fórmula que Moscú ha utilizado para justificar el conflicto.

Esa ambigüedad calculada ha permitido a Pekín mantener canales abiertos con las dos partes del conflicto y con Occidente, mientras profundiza su relación con Moscú en términos comerciales y diplomáticos. Según datos del Ministerio de Comercio de China, el intercambio bilateral entre ambos países ha crecido de forma sostenida desde el inicio de la guerra, impulsado en parte por las sanciones occidentales a Rusia que han reorientado flujos de energía y mercancías hacia el mercado chino.

Qué significa este viaje para el tablero global

La visita anunciada de Putin a China, unida al posible viaje de Trump a Pekín en mayo, convierte a Xi Jinping en un actor central de cualquier escenario de negociación o recomposición del orden internacional. China lleva meses intensificando su papel mediador o, al menos, su imagen de interlocutor válido para todas las partes, en un contexto marcado por la guerra en Ucrania, la tensión en Oriente Medio y el reajuste de las relaciones comerciales globales tras la escalada arancelaria entre Washington y Pekín.

El viaje de Lavrov a China y el anuncio del de Putin son, en ese sentido, un mensaje político tan importante como cualquier declaración formal: Moscú y Pekín siguen construyendo una relación que definen como alternativa al orden liderado por Occidente, y lo hacen con visibilidad y sin disimulo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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