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La plaza de toros de El Bibio cumple 138 años en Gijón

Inaugurada en 1888, esta histórica plaza refleja la cultura y el ocio taurino en Asturias con un legado singular.

Por Redacción El Diario Joven·sábado, 20 de junio de 2026Actualizado hace 14 min·4 min lectura·10 vistas
Ilustración: La plaza de toros de El Bibio cumple 138 años en Gijón · El Diario Joven

El domingo 12 de agosto de 1888 se inauguró en Gijón la plaza de toros de El Bibio, la segunda instalación permanente de este tipo en Asturias. Esta construcción emblemática, situada en la antigua carretera de Villaviciosa, se proyectó a finales de 1887 por el arquitecto Ignacio de Velasco, y su construcción se completó en apenas seis meses, un tiempo récord para la época.

La piedra angular del coso se colocó en enero de 1888, pero el proceso enfrentó retrasos, incluido un histórico temporal de nieve en febrero que paralizó las obras. A pesar de esos contratiempos, la plaza quedó lista para el evento inaugural y fue diseñada para acoger a unas 10.500 personas, un tercio de la población de Gijón según el censo de la época. Esto refleja la magnitud y la importancia que se le otorgaba a la nueva instalación.

Curiosamente, la plaza de toros de El Bibio no buscaba principalmente satisfacer las demandas de los residentes locales. De hecho, la población de Gijón no mostró un gran apoyo a la iniciativa; se la consideró un proyecto pensado para los visitantes y veraneantes que llegaban a la ciudad. Hubo críticas cuando, años antes, a mediados del siglo XIX, se intentó levantar una plaza en los Campos Elíseos, un proyecto que no prosperó, aunque luego la idea tuvo continuidad y fue llevada a cabo en El Bibio.

El coso gijonés es un ejemplo relevante de la cultura taurina en Asturias, donde la afición no ha sido tan intensa como en otras regiones de España, pero donde la tradición también ha dejado huella histórica y social. La plaza se convirtió en un centro de ocio destacado para la ciudad durante las ferias y eventos taurinos, con corridas que reunían a público local y foráneo.

Contexto histórico y cultural

La apertura de la plaza de toros en 1888 coincidió con una etapa de transformación social en Asturias y en España. La segunda mitad del siglo XIX estuvo marcada por cambios económicos y sociales que influían también en las formas de entretenimiento. La tauromaquia, por entonces, vivía una época de expansión y popularidad creciente en muchas ciudades españolas.

El Bibio supuso un esfuerzo arquitectónico y urbanístico importante para Gijón, una ciudad portuaria en plena expansión. El proyecto de Ignacio de Velasco, que además contó con un presupuesto considerable para la época, reflejaba la intención de dotar a la ciudad de un espacio de ocio capacitado para grandes eventos.

El interés se centraba en captar a los visitantes que acudían durante el verano, vinculados a la industria turística que comenzaba a consolidarse en la costa asturiana, más que en la base local de aficionados taurinos. Así, la plaza ocupó un lugar singular en la dinámica festiva y social de Gijón.

La plaza a lo largo del tiempo

A lo largo de las décadas, El Bibio ha permanecido como un símbolo de la cultura taurina y del ocio en Gijón, siendo testigo de numerosas corridas y eventos diversos. La estructura ha sufrido reformas y adaptaciones para mantener su funcionalidad y seguridad, pero conserva gran parte del diseño original que la caracteriza.

Hoy día, su relevancia trasciende la tauromaquia, siendo también un referente histórico y cultural para la ciudad. Los debates sobre la conservación del patrimonio y la función del coso en la sociedad contemporánea han sido temas recurrentes, reflejando las distintas percepciones que existen sobre la tauromaquia en la sociedad actual.

El Bibio no solo representa una construcción arquitectónica sino también una ventana a la historia social y cultural de Gijón, marcada por su interacción entre tradición y modernidad.

El legado taurino en Asturias

Asturias no es una de las regiones españolas con mayor tradición taurina, pero ha mantenido sus propias festividades y celebraciones en las que la plaza de toros de El Bibio ha jugado un papel protagonista. A diferencia de ciudades como Sevilla o Madrid, el ambiente taurino asturiano ha sido más reducido y local, pero con un público fiel y eventos que forman parte del calendario cultural regional.

La existencia de El Bibio recuerda las dificultades y resistencias que tradicionalmente ha tenido la tauromaquia en barrios y ciudades donde no era la actividad de ocio predominante. Esto enfatiza cómo el coso fue concebido para atraer a públicos específicos, principalmente los visitantes estivales.

En definitiva, la plaza de toros de El Bibio es un vestigio importante de la historia gijonesa y asturiana, revelando las complejas relaciones entre la cultura, la economía y la sociedad en una ciudad que ha evolucionado notablemente desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.

Para conocer más detalles sobre su construcción y contexto, se puede consultar el archivo histórico municipal de Gijón y estudios especializados en la arquitectura de Ignacio de Velasco, además de documentos estadísticos como el censo del INE de la época.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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