María Corina Machado, la principal líder de la oposición venezolana, llega este fin de semana a España con una agenda política cargada pero con una ausencia llamativa: no está previsto ningún encuentro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La propia Machado lo confirmó este miércoles en una entrevista en la Cadena COPE, donde explicó que en este momento esa reunión "no conviene" a los objetivos que persigue la oposición venezolana.
La dirigente opositora sí tiene confirmados encuentros con Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, y con Santiago Abascal, al frente de Vox. Ambas formaciones se han mostrado abiertamente críticas con el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro y han expresado en múltiples ocasiones su respaldo a la causa democrática que representa Machado dentro de Venezuela.
En sus declaraciones a la Cadena COPE, Machado enmarcó la decisión dentro de una estrategia más amplia. Según explicó, el objetivo principal es "la libertad de Venezuela" y, para alcanzarlo, lo que importa ahora es "acelerar una transición y el retorno de los venezolanos a la libertad". Desde esa perspectiva, la líder opositora argumentó que ciertas reuniones favorecen ese objetivo en determinados momentos, y otras no. En este caso concreto, el encuentro con Sánchez no entra en sus planes durante esta visita.
La posición del Gobierno español respecto a Venezuela ha sido objeto de debate político en España durante los últimos años. El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha mantenido una postura que sus críticos califican de ambigua frente al régimen de Maduro, especialmente después de que el resultado de las elecciones presidenciales venezolanas de julio de 2024 fuera ampliamente cuestionado por organismos internacionales, observadores electorales y por la propia oposición, que asegura haber ganado los comicios con una diferencia amplia según las actas que recopiló.
La Unión Europea y varios gobiernos occidentales no reconocieron la reelección de Maduro proclamada oficialmente tras esas elecciones, en las que Machado fue la figura central de la campaña opositora antes de que el régimen le impidiera presentarse formalmente como candidata. Su aliado, Edmundo González Urrutia, fue quien concurrió finalmente a las urnas en su lugar.
La visita de Machado a Madrid se produce en un contexto de intensa actividad diplomática y política por parte de la oposición venezolana en el exterior. Desde que las elecciones de julio de 2024 abrieron una nueva fase de incertidumbre política en Venezuela, los líderes opositores han intensificado sus contactos con gobiernos y partidos europeos para mantener la presión internacional sobre Caracas y evitar que la comunidad internacional normalice la situación.
España ocupa un lugar especialmente relevante en esa estrategia, tanto por su peso político dentro de la Unión Europea como por los fuertes lazos históricos, culturales y migratorios que unen a los dos países. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Venezuela es uno de los países de origen más frecuentes entre los extranjeros con nacionalidad o residencia en España, lo que convierte al colectivo venezolano en España en un actor social y político con voz propia.
La decisión de Machado de reunirse con la derecha española y no con el Gobierno refleja también las tensiones que existen en España en torno al tratamiento de la crisis venezolana. PP y Vox han convertido la postura hacia Maduro en uno de sus argumentos recurrentes de crítica al Ejecutivo de coalición, mientras que el Gobierno ha preferido mantener canales de diálogo abiertos con Caracas, una opción que sus socios de izquierda en el Congreso también respaldan en términos generales.
Machado, que lleva años ejerciendo su activismo desde dentro de Venezuela pese a las restricciones que le impone el régimen, utiliza cada aparición internacional para trasladar un mensaje claro: la transición democrática en Venezuela sigue siendo posible y necesita del apoyo activo de los aliados exteriores. Su visita a Madrid, con independencia de con quién se reúna o deje de reunirse, forma parte de ese esfuerzo sostenido por mantener el foco global sobre la situación en su país.