El pasado miércoles, Llanes fue escenario de un trágico suceso cuando Dámaso F. S., un guardia civil destinado en Zamora, asesinó a su expareja Laura, también agente de la Benemérita y natural de Madrid. Laura llevaba años destinada en Llanes y estaba protegida legalmente con una orden de protección vigente desde 2019 debido a denuncias previas por violencia de género.
Aunque Dámaso tenía el derecho a portar armas retirado desde hace años tras una condena firme por violencia de género, sustrajo recientemente un arma reglamentaria a uno de sus compañeros. Con esta pistola fue con la que cometió el asesinato que ha conmocionado a la comarca y al Cuerpo de la Guardia Civil.
Según informaciones oficiales, el arma utilizada pertenecía a un agente compañero de destino, y fue tomada sin autorización días antes del crimen. La sustracción se habría producido en Zamora, su lugar de destino habitual, y no en Llanes, donde ocurrió el suceso, lo que pone de relieve graves fallos en la custodia y control de las armas reglamentarias dentro del cuerpo.
Laura, la víctima, tenía una carrera valorada y era muy conocida en la zona. Su orden de protección desde 2019 confirmó la existencia de antecedentes vinculados a malos tratos. Este escenario evidencia una vez más la gravedad y persistencia del problema de la violencia de género dentro y fuera de las fuerzas de seguridad. La posibilidad de que un condenado por violencia tenga acceso a armamento pone en cuestión las medidas de seguridad y control en la Guardia Civil.
Este crimen, además, ha generado una profunda conmoción social en Llanes y Asturias en general. Organizaciones y colectivos que luchan contra la violencia machista han exigido una revisión urgente de los protocolos para evitar que agresores accedan a armas y para proteger mejor a las víctimas.
La Guardia Civil ha iniciado una investigación interna para esclarecer las circunstancias de la sustracción del arma y determinar las responsabilidades administrativas y penales correspondientes. Mientras tanto, la Fiscalía mantiene su investigación por homicidio y la instrucción judicial sigue su curso.
Este caso se suma a la larga lista de episodios de violencia de género en España, un problema contra el que el Gobierno y las administraciones locales aplican campañas y recursos para su erradicación. Sin embargo, los hechos de Llanes recuerdan que aún quedan muchos aspectos por mejorar, sobre todo en la vigilancia y control de quienes han cometido actos violentos y pertenecen a fuerzas de seguridad.
La familia y compañeros de Laura han pedido justicia y medidas para evitar nuevas tragedias similares. La sociedad asturiana se ha volcado en manifestaciones de apoyo y recuerdo a la víctima, mostrando un rechazo frontal a toda forma de violencia machista.
Para profundizar sobre la orden de protección y los mecanismos legales frente a la violencia de género puede consultarse la información del Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática sobre violencia de género en www.mpr.gob.es.
Asimismo, es relevante destacar el papel de la Guardia Civil en la lucha contra esta violencia y la necesidad de reforzar sus protocolos internos, como refleja el portal oficial del cuerpo en www.guardiacivil.es.
En definitiva, el asesinato en Llanes pone sobre la mesa la urgente necesidad de un control férreo de las armas en cuerpos policiales y de un seguimiento exhaustivo a quienes han sido condenados por violencia de género. Solo con medidas efectivas y un compromiso firme se podrá avanzar hacia una sociedad más segura para todas las mujeres.
La policía local y los servicios sociales de Llanes siguen acompañando a la familia y desarrollando actividades para sensibilizar sobre la violencia machista, reafirmando el compromiso de la comunidad asturiana contra esta lacra social.
Este suceso ha reactivado el debate en España sobre la prevención de la violencia de género, la protección a la víctima y el control de las armas, cuestiones que ocupan un lugar destacado en las agendas políticas y sociales.