El reloj corre hacia uno de los fenómenos astronómicos más esperados en España en los últimos años. El 12 de agosto de 2026, un eclipse total de Sol cruzará la península ibérica y dejará a varias ciudades en penumbra durante unos minutos que difícilmente se olvidarán. Gijón, que se perfila como uno de los enclaves con mejor visibilidad del fenómeno, no espera al último momento: este fin de semana, del 24 al 26 de abril, la ciudad acoge una programación especial bautizada como 'Gijón, sol y eclipses', con tres días de charlas divulgativas y visitas al planetario pensadas para todos los públicos.
La iniciativa responde al creciente interés ciudadano por la astronomía que suele dispararse cada vez que un evento de esta magnitud se aproxima. Los eclipses totales de Sol son, de hecho, uno de los espectáculos naturales más impresionantes que puede presenciar el ojo humano. Durante el fenómeno, la Luna se interpone exactamente entre la Tierra y el Sol, bloqueando por completo la luz solar y permitiendo ver la corona solar —la capa exterior de la atmósfera del astro— a simple vista. Este alineamiento perfecto se da en una franja geográfica muy concreta y durante un tiempo limitado, lo que convierte cada eclipse total en un acontecimiento irrepetible para quienes lo contemplan desde la zona de totalidad.
Según la NASA, los eclipses totales de Sol visibles desde un mismo punto geográfico se producen, de media, cada 375 años. Esta rareza explica que la cuenta atrás para el 12 de agosto haya movilizado a instituciones científicas, ayuntamientos y asociaciones de astronomía en toda la geografía española mucho antes de que llegue el verano.
En Gijón, la programación del fin de semana combina el rigor científico con la divulgación accesible. Las charlas previstas abordarán cuestiones fundamentales: cómo se produce un eclipse, cuál es la diferencia entre un eclipse parcial y uno total, qué equipos son necesarios para observarlo sin riesgo para la vista y qué puede aprenderse de estos fenómenos desde el punto de vista científico. Junto a las conferencias, las visitas al planetario permitirán a los asistentes explorar el sistema solar y familiarizarse con los movimientos de los astros que hacen posible un eclipse.
La importancia de observar el Sol de manera segura es un aspecto que los expertos no se cansan de subrayar. Mirar directamente al Sol sin protección adecuada puede provocar daños irreversibles en la retina, incluso durante un eclipse parcial. Solo en los breves segundos de totalidad —cuando el disco solar queda completamente cubierto por la Luna— es posible mirarlo sin filtros. El resto del tiempo, es imprescindible usar gafas homologadas con filtro solar certificado o proyectores de imagen. Actividades como las de este fin de semana en Gijón sirven, entre otras cosas, para que la ciudadanía llegue al 12 de agosto bien informada sobre estas precauciones.
El interés de Gijón por posicionarse como referente en torno al eclipse no es casual. La ciudad asturiana cuenta con infraestructura científica y divulgativa consolidada, y el fenómeno representa también una oportunidad turística y educativa de primer orden. Se espera que miles de visitantes se desplacen a Asturias en agosto para contemplar el eclipse desde la zona de totalidad, lo que supone un impulso económico y de imagen para la región. La programación de 'Gijón, sol y eclipses' puede consultarse a través de los canales municipales y de las entidades organizadoras.
Más allá del aspecto lúdico, los eclipses tienen una larga historia como herramienta científica. Fue durante un eclipse total, en 1919, cuando el astrónomo Arthur Eddington confirmó experimentalmente la teoría de la relatividad general de Einstein al medir la curvatura de la luz de estrellas cercanas al Sol. Hoy, los eclipses siguen siendo oportunidades valiosas para estudiar la corona solar, cuya temperatura —varios millones de grados, paradójicamente mucho más alta que la superficie del Sol— sigue siendo uno de los grandes enigmas de la astrofísica moderna.
El fin de semana en Gijón es, en definitiva, el primero de lo que previsiblemente será una larga serie de actos previos al 12 de agosto en toda España. Quienes acudan tendrán la oportunidad de llegar al eclipse con una base científica sólida, saber exactamente qué van a ver y, sobre todo, cómo van a verlo de forma segura. La cita es del 24 al 26 de abril en la ciudad asturiana.