En vivo
Buscar

La final de Copa en La Cartuja deja un reguero de quejas

Aficionados desplazados y vecinos de la Alameda denuncian accesos colapsados, falta de transporte y suciedad tras la final del sábado.

Por Carlos García·martes, 21 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: La final de Copa en La Cartuja deja un reguero de quejas · El Diario Joven

La final de la Copa del Rey disputada el pasado sábado en el estadio La Cartuja de Sevilla ha dejado tras de sí una oleada de quejas que no cesa. Aficionados desplazados, peñas y vecinos del entorno coinciden en señalar fallos graves en la logística, los accesos y la limpieza del entorno, mientras el Ayuntamiento de Sevilla defiende el balance general del evento y cifra su impacto económico en 80 millones de euros.

La Asociación Senado Atlético de Madrid fue una de las primeras organizaciones en alzar la voz de forma oficial. A través de sus redes sociales, denunciaron lo que calificaron como la peor organización posible de una final, apuntando tanto a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) como al consistorio sevillano. Eduardo Hernández, portavoz de la asociación, que agrupa a abonados con más de cinco décadas de vinculación ininterrumpida al club, relató una jornada marcada por la improvisación y la falta de previsión. Según su testimonio, al llegar a la zona fan oficial, todos los accesos estaban cerrados, no había zonas de restauración en el exterior y el calor rozaba los 30 grados. "Era desastroso", resumió. Como anécdota ilustrativa de la confusión reinante, un policía al que un aficionado preguntó cómo llegar al centro respondió que él mismo era de A Coruña y lo habían trasladado la noche anterior.

Las dificultades de movilidad se extendieron más allá de la Fan Zone. Hernández explicó que un vehículo VTC tardó media hora en recorrer un trayecto que en condiciones normales llevaría cinco minutos, debido al bloqueo total de los accesos a la zona. Quienes intentaron llegar caminando desde la Alameda hasta el recinto se encontraron con una marcha multitudinaria sin señalización clara. Los propios vecinos del barrio no podían acceder con sus vehículos a sus domicilios. Dentro del estadio, la situación tampoco mejoró: accesos mal señalizados, presencia de caballos de la policía entre el público, baños sucios y una ausencia llamativa de marcador electrónico visible. Aficionados con movilidad reducida, según los testimonios recogidos, no pudieron seguir el partido con normalidad.

Hernández señaló que las entradas con visibilidad reducida en esta final tenían un precio superior al de algunos asientos equivalentes en la final de la Liga de Campeones del año anterior, un dato que agravó la sensación de agravio entre los hinchas desplazados. También recordó que, dos días después del evento, ningún organismo había pedido disculpas públicamente.

Las quejas de los vecinos de la Alameda

Los residentes del entorno más próximo al recorrido de los aficionados también vivieron una jornada difícil. Iván Molina, vicepresidente de la asociación vecinal ADAHE-Alameda y su entorno, describió una situación de descontrol desde primera hora de la mañana: peleas en la calle, cortes en las líneas de autobús de Tussam, bloqueo del tráfico en el eje Alameda-Centro y vecinos atrapados o increpados por grupos de aficionados. Molina también denunció que, días después, el barrio seguía con pegatinas en las fachadas, algunas de contenido extremista, además de suciedad y malos olores persistentes en varias calles traseras.

Desde ADAHE consideran que este tipo de eventos no compensa a los residentes y reclaman al Ayuntamiento que reconsidere la celebración de concentraciones masivas de este tipo o, al menos, que articule mecanismos más eficaces para reducir su impacto en los barrios afectados. La asociación vecinal también mostró su malestar con las declaraciones institucionales del consistorio, a las que considera insuficientes y desconectadas de la realidad vivida en la calle.

La respuesta del Ayuntamiento y la RFEF

El portavoz del gobierno municipal, Juan Bueno, reconoció que hubo "problemas puntuales" pero insistió en que los servicios municipales respondieron con rapidez y que los beneficios económicos para la ciudad superan con creces las molestias generadas. Bueno destacó el impacto de 80 millones de euros y subrayó que Sevilla es una ciudad afortunada por acoger grandes eventos deportivos. Sobre los accesos, argumentó que es inevitable que se produzcan saturaciones cuando miles de personas intentan entrar simultáneamente a un recinto, aunque defendió que la situación se normalizó en poco tiempo. Respecto a la suciedad, afirmó que los servicios de limpieza actuaron en pocas horas y que la ciudad quedó en perfectas condiciones.

Por su parte, fuentes de la RFEF aclararon que la federación no es responsable de la organización de las zonas fan, cuya gestión corresponde a los propios clubes, ni de los accesos exteriores al estadio, que dependen del Ayuntamiento. No obstante, indicaron que están analizando todo lo ocurrido para sacar conclusiones de cara a futuras ediciones.

Desde la oposición municipal, el líder del PSOE en Sevilla, Antonio Muñoz, reclamó un análisis riguroso de los beneficios y perjuicios reales de este tipo de eventos para la ciudadanía, sin posicionarse contra el fútbol ni contra los grandes eventos deportivos en la ciudad, pero cuestionando que se repitan cada año sin mejorar la gestión del impacto sobre los barrios. La polémica, lejos de cerrarse, parece abrir un debate más amplio sobre qué modelo de ciudad quiere ser Sevilla cuando acoge este tipo de citas.

Compartir:XFacebookWhatsAppEmail

Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

También te puede interesar