Willie Walsh, director general de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (Iata), ha puesto en duda los planes de inversión de Aena para el periodo 2027-2031, que ascienden a 13.000 millones de euros. En una entrevista durante una reunión de Iata en Madrid, Walsh explicó que las tarifas aeroportuarias influyen directamente en el precio final de los billetes, una industria que opera actualmente con márgenes muy reducidos, cercanos al 2% o apenas 4,5 dólares por pasajero.
El ex CEO de IAG —matriz de Iberia y British Airways— afirmó que Aena tiene un incentivo para gastar ya que recibe un retorno ligado a sus inversiones, mientras que el interés de las aerolíneas se orienta hacia reducir costes. "Esta desconexión genera una presión innecesaria para aumentar las tasas aeroportuarias", destacó. Por ello, considera que las inversiones proyectadas son demasiado altas y que debería analizarse la eficiencia antes de expandir la capacidad.
Walsh puso el ejemplo del aeropuerto de Singapur, que ha incrementado su capacidad con mejoras en la eficiencia y colaboración con las aerolíneas, sin necesidad de grandes ampliaciones o proyectos radicales. Sugiere que Madrid podría seguir un modelo similar para maximizar la capacidad existente antes de acometer inversiones masivas.
Respecto al debate sobre las tasas propuestas, Walsh valora mejor la posición de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que plantea una reducción del 0,6% anual frente al aumento del 3,8% anual que propone Aena. Según él, cualquier incremento en las tasas afecta la presión sobre los precios de los billetes, y con los actuales márgenes empresariales, esto puede perjudicar la demanda y la rentabilidad.
Sobre la política de financiación que separa los ingresos aeronáuticos de los comerciales —modelo conocido como "dual till"— el directivo defiende el sistema de "caja única" o "single till", ya que los ingresos comerciales en un aeropuerto dependen del tráfico aéreo que generan las aerolíneas. Este modelo, vigente en otros mercados, permitiría un equilibrio mejor en las tarifas y posiblemente tasas más bajas.
Willie Walsh también abordó el futuro crecimiento de Madrid-Barajas como hub europeo. Subrayó que para competir con aeropuertos como París, Londres o Ámsterdam, Madrid necesita ampliar su alcance global, lo que pasa por el desarrollo de aerolíneas fuertes como Iberia, inversiones en flota de largo radio y políticas de visado y turismo atractivas para potenciar su posición. La colaboración entre aeropuerto y aerolíneas será fundamental para alcanzar esa meta.
En el ámbito global, Walsh no oculta su preocupación por la regulación de competencia europea, que dificulta la consolidación necesaria para competir en la escala mundial. A su juicio, permitir la creación de grandes grupos sería vital para mantener la competitividad frente a operadores internacionales de Asia, Oriente Medio o Estados Unidos.
Finalmente, aludió a la incidencia del precio del queroseno, que sigue elevando los costes pese a la normalización del precio del petróleo tras la guerra de Irán. Señaló que las tarifas aéreas mundialmente subirán alrededor del 7% en 2026, con un impacto esperado en el beneficio neto global de las aerolíneas, que podría caer un 50% respecto a 2025.
Este análisis de Walsh refleja las tensiones actuales en el sector aéreo entre necesidad de inversión, eficiencia operativa y regulación, con los costes y las tasas aeroportuarias como elementos críticos para el futuro del transporte aéreo en España y Europa.
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