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Trump vs Powell: la batalla por el control de la Fed

El presidente de EEUU amenaza con destituir a Jay Powell si Kevin Warsh no es confirmado antes del 15 de mayo

Por Carlos García·viernes, 17 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Trump vs Powell: la batalla por el control de la Fed · El Diario Joven

Donald Trump ha convertido la Reserva Federal en su próximo campo de batalla. El presidente de Estados Unidos ha amenazado con destituir a Jerome Powell si Kevin Warsh, su candidato para presidir el banco central, no recibe la confirmación del Senado antes del 15 de mayo, fecha en que expira formalmente el mandato de Powell como presidente de la institución. La amenaza no es nueva, pero ahora viene acompañada de un ultimátum concreto que eleva la tensión a un nivel difícil de ignorar.

El problema para Trump es que llegar a esa fecha con Warsh confirmado parece cada vez más complicado. El senador republicano Thom Tillis, miembro del influyente comité bancario del Senado, ha anunciado que bloqueará la nominación de Warsh mientras la justicia investiga a Powell por la gestión de la renovación de la sede del banco central, valorada en unos 2.500 millones de dólares. Esa investigación, lejos de allanar el camino a Trump, se ha convertido en un obstáculo: muchos republicanos la ven como una amenaza directa a la independencia de la Reserva Federal, y no están dispuestos a respaldar una maniobra que perciben como una presión política encubierta.

Para alcanzar la confirmación, Warsh necesita 51 votos en el Senado. Con la resistencia interna en el Partido Republicano y la investigación judicial abierta como telón de fondo, conseguirlos antes del 15 de mayo parece una tarea titánica. Eso deja a Trump ante un dilema: cumplir su amenaza y destituir a Powell, o admitir que no tiene los apoyos suficientes para mover la pieza más importante del tablero monetario estadounidense.

¿Puede Trump echar a Powell?

La respuesta legal no es sencilla, y ahí reside gran parte del conflicto. Powell ha dejado claro que no piensa marcharse. El mes pasado afirmó que, al expirar su mandato como presidente, seguirá al frente de manera interina hasta que su sucesor sea confirmado, tal y como establece la ley y como él mismo ya hizo en 2022 durante tres meses mientras esperaba su confirmación para un segundo mandato. "Es lo que estipula la ley", dijo entonces.

La legislación que regula la Fed establece que los miembros de la junta de gobernadores "continuarán en sus funciones hasta que se nombre a sus sucesores". Lev Menand, profesor de derecho en la Universidad de Columbia, ha señalado que no existe ningún fundamento legal para que Trump designe a otra persona en lugar de Powell mientras este siga siendo gobernador. Y el mandato de Powell como gobernador no expira hasta el 31 de enero de 2028, lo que significa que, incluso si pierde la presidencia, podría seguir en la junta durante años.

Algunos asesores conservadores del entorno de Trump, sin embargo, han rescatado un memorándum de la era Carter y un dictamen de 1983 en el que John Roberts, entonces asesor jurídico adjunto de la Casa Blanca con Reagan, sugería que el presidente podría nombrar a un presidente interino si hay una nominación pendiente y el mandato del titular ha expirado. Bajo esa interpretación, Trump podría designar a uno de los gobernadores que él mismo propuso, como Stephen Miran, Michelle Bowman o Christopher Waller, para ocupar el cargo temporalmente.

Un escenario sin precedentes con consecuencias globales

Si Trump decide forzar la situación y despedir a Powell, el presidente de la Fed casi con toda seguridad impugnará la decisión judicialmente. Eso abriría un vacío legal sin precedentes: nadie sabría con certeza quién manda en el banco central más influyente del mundo. Los mercados, que ya observan con nerviosismo cada movimiento de esta disputa, podrían reaccionar con volatilidad ante una situación tan incierta.

La preocupación no es solo institucional. Derek Tang, analista de Monetary Policy Analytics, advierte de que la estrategia de Trump corre el riesgo de socavar los propios intentos de Warsh por reformar la Fed. "La gente no solo se fijará en Powell por su liderazgo económico, sino también por su liderazgo moral", señala. En otras palabras: si Powell aguanta el embate y Warsh llega a la presidencia en medio de una batalla política encarnizada, su autoridad quedará comprometida desde el primer día.

Powell, por su parte, tiene sus propias razones para no ceder. Fuentes cercanas al presidente de la Fed apuntan a que quiere ver cerrada la investigación judicial antes de abandonar la institución, y que también espera señales claras de que Warsh está dispuesto a defender la independencia del banco central frente a las presiones políticas. Dos condiciones que, a día de hoy, están lejos de cumplirse.

Lo que está en juego va mucho más allá de un relevo en un cargo directivo. La independencia de la Reserva Federal es uno de los pilares sobre los que se asienta la credibilidad del sistema financiero estadounidense, y por extensión, de la economía global. Un enfrentamiento abierto entre el presidente de EEUU y el gobernador del banco central enviaría una señal inquietante a inversores, socios comerciales y organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional sobre el estado de las instituciones americanas. El reloj corre y el 15 de mayo se acerca.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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