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SpaceX se hace con una opción de compra sobre Cursor por 60.000 millones

La empresa de Musk podrá adquirir la start-up de asistentes de código a finales de año o pagar 10.000 millones si el acuerdo se rompe.

Por Carlos García·miércoles, 22 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: SpaceX se hace con una opción de compra sobre Cursor por 60. · El Diario Joven

SpaceX ha anunciado un acuerdo que le otorga el derecho a adquirir Cursor, una de las start-ups de programación asistida por inteligencia artificial de mayor crecimiento en Silicon Valley, por 60.000 millones de dólares (unos 51.000 millones de euros) antes de que acabe 2025. Si la operación no llega a cerrarse, SpaceX deberá abonar 10.000 millones de dólares como penalización por ruptura del acuerdo, una cifra que refleja el valor estratégico que la compañía otorga a esta alianza tecnológica.

El anuncio lo realizó la propia SpaceX en su cuenta de la red social X, donde ambas empresas afirmaron estar trabajando juntas para desarrollar herramientas de inteligencia artificial orientadas a la programación y la gestión del conocimiento. Cursor, lanzada en 2023, ha construido un asistente de IA que ayuda a los desarrolladores a escribir, revisar y depurar código de forma más eficiente, una categoría que la industria tecnológica ha bautizado como «programación intuitiva» o vibe coding.

Por qué ahora y por qué no de inmediato

El acuerdo no se ejecutará de forma inmediata, y la razón es puramente financiera. Según informó Bloomberg, SpaceX está preparando su salida a Bolsa, una operación que el mercado lleva años esperando y en la que la compañía podría alcanzar una valoración de dos billones de dólares y captar hasta 75.000 millones, lo que la convertiría en la mayor OPV de la historia, superando a la de la petrolera saudí Aramco en 2019. Una adquisición de este volumen obligaría a SpaceX a actualizar sus estados financieros, lo que podría retrasar el proceso bursátil.

Por eso la estructura elegida es la de una opción de compra: SpaceX asegura el activo sin tener que consolidarlo en su balance de inmediato. Cursor, por su parte, ha cancelado la ronda de financiación de 2.000 millones de dólares que tenía en marcha con una valoración superior a los 50.000 millones, ya que ese capital estaba destinado a cubrir sus necesidades de computación, necesidades que SpaceX puede cubrir directamente con sus propios recursos.

El músculo computacional que SpaceX pone sobre la mesa

Esa es precisamente la clave de la alianza. Programar con inteligencia artificial es una actividad intensiva en computación, y SpaceX dispone de una infraestructura extraordinaria gracias a sus grandes centros de datos en Tennessee y Misisipi. Además, tras su reciente fusión con xAI, la start-up de IA del propio Musk, la compañía tiene acceso a Colossus, el clúster de supercomputadoras instalado en Memphis que la empresa ha descrito como el mayor del mundo, con una capacidad equivalente a un millón de chips H100 de Nvidia.

"Tienen una enorme capacidad de procesamiento y creemos que juntos podemos ampliar nuestros esfuerzos en el desarrollo de modelos", declaró Oskar Schulz, presidente de Cursor, en el anuncio conjunto. SpaceX ya había contratado anteriormente a ingenieros procedentes de Cursor, lo que indica que el acercamiento entre ambas empresas venía de lejos.

La carrera de adquisiciones en el sector de la IA para código

El movimiento de SpaceX se produce en un contexto de intensa actividad corporativa en el sector de la inteligencia artificial aplicada al desarrollo de software. OpenAI, la compañía de Sam Altman, ha incorporado recientemente TBPN, Promptfoo y OpenClaw a su cartera, mientras que Anthropic ha sumado Coefficient Bio y Vercept. Ambas compañías también tienen en el horizonte sus respectivas salidas a Bolsa, lo que acelera la lógica de consolidar activos tecnológicos antes de cotizar.

Cursor cuenta entre sus inversores con nombres de primera línea: Nvidia, Alphabet, Andreessen Horowitz, Thrive Capital, Accel, DST Global y el propio fondo de capital riesgo de OpenAI. La start-up se ha convertido en uno de los actores más relevantes de una categoría que atrae a millones de desarrolladores que buscan automatizar tareas repetitivas de codificación mediante chatbots.

Musk, que había reconocido públicamente que xAI estaba por detrás de sus rivales en herramientas de programación, llegó a anunciar una reestructuración interna en marzo, con una ronda de despidos incluida. La adquisición de Cursor, o al menos la garantía de colaboración preferente que otorga la opción de compra, sería la respuesta a ese déficit declarado.

El ecosistema de IA que Musk está construyendo alrededor de SpaceX y xAI se completa con otro proyecto anunciado el pasado marzo: Terafab, la iniciativa para que SpaceX y Tesla fabriquen sus propios chips en colaboración con Intel, reduciendo así la dependencia de TSMC, Samsung o Micron Technology. La estrategia de fondo es clara: controlar toda la cadena de valor de la inteligencia artificial, desde el silicio hasta las aplicaciones que usan los programadores cada día.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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