Las acciones de las grandes tecnológicas estadounidenses, conocidas como los siete magníficos, han dejado de ser las favoritas indiscutibles del mercado. Desde principios de noviembre, cuando su rendimiento relativo tocó techo, este grupo selecto acumula una caída del 12%, mientras que las otras 493 empresas del S&P 500 han logrado avanzar un 1%. Solo Alphabet ha conseguido batir al índice en ese periodo. A pesar de este enfriamiento, estas compañías siguen representando aproximadamente un tercio del valor total del principal índice bursátil del mundo.
El giro del mercado tiene que ver con un cambio de apetito entre los inversores. Donde antes la inteligencia artificial acaparaba todas las conversaciones y los siete magníficos parecían el vehículo perfecto para apostar por ella, ahora los flujos se redirigen hacia valores más conservadores, con capitalizaciones elevadas y menor dependencia de proyecciones especulativas sobre el futuro tecnológico. Las tensiones geopolíticas, incluida la escalada con Irán, han reforzado esta tendencia hacia la prudencia.
Las fabricantes de chips, más baratas pero bajo sospecha
Uno de los movimientos más llamativos afecta a Nvidia y Broadcom, las dos grandes fabricantes de chips del grupo. Sus cotizaciones han bajado al mismo tiempo que las estimaciones de beneficios a dos años vista han mejorado de forma notable. Esto las convierte en opciones aparentemente más atractivas en términos de relación precio-beneficio: Broadcom cotiza ya a niveles similares al conjunto del mercado y Nvidia apenas un poco por encima. Sin embargo, esa divergencia entre expectativas de ganancias al alza y precios a la baja revela algo preocupante: la confianza de los inversores en el auge de la IA se ha deteriorado. Aunque los analistas siguen proyectando mayores beneficios, quienes ponen el dinero exigen un margen de seguridad más amplio antes de comprar.
Alphabet lidera, Microsoft genera dudas
Otro punto de interés es la separación de caminos entre Alphabet y Microsoft. El mercado parece haber decidido que la matriz de Google lleva ventaja en inteligencia artificial, mientras que Microsoft se ha quedado un paso atrás. No obstante, conviene recordar que Microsoft cuenta con una baza histórica difícil de ignorar: su software sigue siendo la base de innumerables sistemas informáticos heredados, una ventaja que no ha perdido relevancia ni siquiera con la irrupción de la IA más avanzada. Quienes apostaron en contra de Microsoft durante la expansión de la computación en la nube acabaron equivocándose.
El mercado premia la previsibilidad por encima del crecimiento
Quizá el dato más revelador es que Apple, una empresa que prácticamente se mantiene al margen de la carrera por la IA y crece al ritmo de sus ciclos de renovación de producto, se ha convertido en la compañía mejor valorada de los siete magníficos por un margen considerable. Incluso Walmart, con un crecimiento previsto inferior al del grupo tecnológico, cotiza con una prima enorme respecto a estas siete empresas. El mercado está premiando los flujos de caja predecibles frente a las promesas de crecimiento explosivo.
La gran pregunta que queda en el aire es si los gigantes que lideran el gasto en inteligencia artificial —Meta, Microsoft, Alphabet y Amazon— ajustarán su estrategia ante estas señales del mercado o seguirán manteniendo su enorme apuesta inversora. Para quienes tienen dinero en los siete magníficos, no basta con confiar en que la IA dará frutos a largo plazo: también necesitan que el resto de inversores mantenga esa misma fe a corto y medio plazo. Y eso, ahora mismo, está lejos de estar garantizado.