El Mundial 2026 atrae a jóvenes y mayores por igual, pero con formas diferentes de seguir los partidos de la selección española. Mientras generaciones anteriores disfrutan reuniéndose para ver el encuentro en televisión, muchos jóvenes prefieren complementar la experiencia con el móvil en mano, comentando jugadas en WhatsApp, revisando redes sociales o interactuando con creadores de contenido.
Lejos de abandonar el fútbol, la generación Z demuestra un interés sólido por el deporte, según datos de la consultora Barlovento basados en Fifty5Blue. Los jóvenes no se concentran exclusivamente en el partido, sino que combinan esa visión con otras pantallas, una práctica común en el consumo audiovisual actual y no solo en el deporte.
Raúl Sánchez García, sociólogo del deporte de la Universidad Rey Juan Carlos, explica que este uso de múltiples pantallas no responde a falta de atención, sino a un nuevo contexto digital. Los jóvenes han crecido con dispositivos y redes sociales presentes constantemente, y su ocio es más activo, participativo y multifacético que el de generaciones anteriores.
En la misma línea, David Moscoso, catedrático de Sociología del Deporte en la Universidad de Córdoba, señala que el amplio abanico de oferta digital obliga a la juventud a diversificar su atención. Para ellos, no basta con ver el partido sin interacciones digitales, ya que se sienten desconectados y preocupados si se pierden los contenidos emergentes en redes sociales.
Los expertos subrayan que el fútbol sigue siendo un espacio importante de socialización, solo que ahora la conversación se traslada a las pantallas de móviles y ordenadores. Por ello, la industria debe adaptar su formato para captar la atención de estas audiencias más dinámicas e interactivas.
Un ejemplo es LaLiga, que apuesta por la realidad inmersiva para modernizar la forma de seguir el fútbol. Esta iniciativa incluye tecnología avanzada como dispositivos de realidad extendida y cámaras de alta gama, enfocadas en crear narrativas más emocionales e interactivas que conecten con la base joven de aficionados.
Las redes sociales son también un canal esencial para los nuevos ídolos deportivos. Por ejemplo, Lamine Yamal, joven estrella de La Roja, acumula más de 78 millones de seguidores en Instagram y TikTok, demostrando la fuerza del fútbol en estas plataformas.
En el plano global, Cristiano Ronaldo encabeza la lista de deportistas más seguidos con más de 900 millones de seguidores en Instagram, Facebook y X, superando a Lionel Messi y Kylian Mbappé. Estas cifras subrayan cómo la influencia de los futbolistas va mucho más allá del terreno de juego y está muy vinculada a su presencia digital.
Los fenómenos virales también demuestran este cambio: el portero de Cabo Verde, Josimar Dias Vozinha, alcanzó más de 14 millones de seguidores tras su destacada actuación contra España, partiendo de apenas 50.000. Esto refleja que la fama actual puede crecer instantáneamente gracias al alcance global de las redes.
El seguimiento del fútbol está en plena transformación, donde la experiencia tradicional se fusiona con la interacción digital. El desafío para clubes, ligas y medios es acompañar esta evolución para que La Roja y el Mundial sigan siendo un punto de unión para todas las generaciones.