Revolut tiene la mira puesta en convertirse en una de las salidas a Bolsa más grandes de la historia. La fintech con sede en Londres ha trasladado a algunos de sus inversores un objetivo de valoración de entre 150.000 y 200.000 millones de dólares para su debut bursátil, según fuentes cercanas a la compañía citadas por el Financial Times. Si se confirma esa cifra, Revolut no solo se convertiría en la empresa tecnológica europea con mayor valor en Bolsa, sino que su fundador, Nik Storonsky, entraría en el reducido club de las personas más ricas del planeta.
Por ahora, la operación no es inminente. El propio Storonsky dejó claro esta semana en una entrevista junto a David Rubenstein, presidente del grupo de capital privado Carlyle, que la compañía no buscará cotizar antes de 2028. En esa misma conversación, defendió la lógica detrás de la decisión: "Somos un banco, y para un banco, la confianza es fundamental. Las empresas que cotizan en Bolsa generan más confianza que las privadas". Un argumento que encaja con la narrativa que Revolut lleva tiempo construyendo: la de una empresa que quiere ser tomada en serio por reguladores, clientes e inversores institucionales.
Esa estrategia de credibilidad recibió un impulso decisivo hace unas semanas, cuando Revolut obtuvo la licencia bancaria completa en el Reino Unido tras cuatro años de proceso regulatorio. El permiso no es un trámite menor: le permite captar depósitos directamente de los clientes y utilizarlos para conceder préstamos, lo que abre la puerta a competir de tú a tú con la banca tradicional en uno de sus negocios más rentables. Además, los ejecutivos de la compañía consideran que contar con el respaldo del regulador británico facilita el camino para obtener licencias en otros mercados. El último movimiento en esa dirección fue la solicitud de licencia bancaria en Estados Unidos, presentada el mes pasado.
El bonus millonario de Storonsky
Detrás de la ambición valorativa hay también un incentivo muy personal para el fundador. Revolut tiene en vigor desde hace tiempo un esquema de compensación que recuerda al polémico paquete salarial de Elon Musk en Tesla: si la compañía alcanza una valoración de 150.000 millones de dólares, la participación de Storonsky aumenta varios puntos porcentuales de forma automática. Si llega a los 200.000 millones, según explicó el propio fundador en una entrevista en diciembre, tendría derecho a controlar alrededor del 40% del capital, lo que valoraría su posición en unos 80.000 millones de dólares.
Ese tipo de estructuras de incentivos no son nuevas en el sector tecnológico, pero sí generan debate. Sus defensores argumentan que alinean los intereses del fundador con los del resto de accionistas. Sus críticos señalan que pueden crear presiones para inflar valoraciones o acelerar decisiones estratégicas antes de que la empresa esté realmente preparada.
Los números que sostienen la ambición
Lo que diferencia a Revolut de muchas otras startups que aspiran a valoraciones astronómicas es que sus cuentas respaldan parte de esa ambición. En el último ejercicio fiscal, la compañía registró un beneficio antes de impuestos de 1.700 millones de libras, un 57% más que el año anterior, con unos ingresos totales de 4.500 millones de libras. El motor de ese crecimiento fueron los usuarios de sus planes de suscripción premium, cuyos ingresos crecieron un 67%.
Esa trayectoria también se refleja en sus rondas de financiación. En noviembre pasado, Revolut cerró una ronda que la valoró en 75.000 millones de dólares, con la incorporación de nuevos inversores de peso como Nvidia, el fabricante de chips que ha multiplicado su influencia en el ecosistema tecnológico global. Solo dos años antes, en 2024, la valoración prevista era de 45.000 millones, lo que da una idea de la velocidad a la que ha crecido su capitalización implícita.
Antes de llegar a la Bolsa, la empresa prepara una nueva venta secundaria de acciones en la segunda mitad de 2025. Esta operación permitirá a inversores históricos como Balderton Capital e Index Ventures obtener liquidez sobre parte de sus participaciones, cuyo valor se ha revalorizado de forma sustancial con el crecimiento de la compañía. Según fuentes conocedoras del proceso, esta transacción podría situar la valoración implícita de Revolut por encima de los 100.000 millones de dólares.
Fundada en 2015, Revolut lleva una década acumulando usuarios, licencias y capital hasta convertirse en la startup más valiosa de Europa. Ahora, con licencia bancaria en el Reino Unido, una solicitud en trámite en EE.UU. y unos resultados financieros que pocos competidores pueden igualar, la pregunta ya no es si llegará a Bolsa, sino a qué precio y con qué historia le contará al mercado.