La economía española registró un crecimiento del 0,6% en el primer trimestre de 2024, dos décimas menos que en los tres meses anteriores, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este avance confirma las cifras adelantadas a finales de abril y señala una moderación en el dinamismo económico, especialmente por el freno en el consumo de los hogares y la inversión.
El crecimiento estuvo principalmente sustentado por la demanda interna, que aportó cinco décimas al resultado final, mientras que el sector exterior contribuyó con solo una décima. Dentro de la demanda nacional, el consumo de las familias creció un 0,6%, tres décimas menos que en el trimestre precedente, aunque sigue siendo uno de los motores fundamentales de la economía gracias a la estabilidad del mercado laboral.
El gasto público, impulsado por las instituciones sin fines de lucro, mostró un incremento del 0,5%, acelerando tres décimas respecto al trimestre anterior. Estas cifras indican que el sector público juega un papel compensatorio ante el debilitamiento del consumo privado. Además, la inversión se ralentizó notablemente, avanzando únicamente un 0,4%, lo que supone una caída de 1,7 puntos en su tasa de crecimiento y marca su peor resultado desde el tercer trimestre de 2024.
Desde la perspectiva sectorial, casi todos los grandes bloques de actividad económica registraron crecimiento en valor añadido. La industria mejoró un 0,3% respecto al trimestre anterior, destacando la actividad manufacturera que aumentó dos décimas más. En cambio, la construcción se mantuvo prácticamente estancada, creciendo apenas cerca de cero, lo que representa una caída de dos puntos con respecto al trimestre previo.
Los servicios, el sector más amplio de la economía, incrementaron su valor añadido un 0,8%, una leve desaceleración respecto al trimestre anterior. Por otro lado, las actividades primarias experimentaron un auge importante, con una subida del 3,3%, en contraste con la escasa variación observada en el trimestre previo.
En términos anuales, el PIB español creció un 2,7% en el primer trimestre, una décima más que en los últimos tres meses de 2023. Este avance interanual se debe exclusivamente a la demanda nacional, que aportó 3,5 puntos al crecimiento, mientras que la demanda externa restó ocho décimas debido a factores como las exportaciones y las importaciones.
El consumo de las familias aceleró levemente su crecimiento interanual hasta el 3,2%, mientras que el gasto público ralentizó su ritmo, situándose en el 2,4%. La inversión aumentó un 5,6% en tasa anual, aunque con una caída de seis décimas respecto al trimestre anterior. Dentro de esta categoría, sobresalen los avances del 6,8% en productos de propiedad intelectual y del 3,9% en bienes de equipo.
El Ministerio de Economía destacó el comportamiento del sector construcción, que en términos interanuales creció un 6,3% y ofrece perspectivas positivas para el futuro. Los servicios también aceleraron su crecimiento interanual al 3,4%, frente al 2,9% del último trimestre de 2023.
El empleo se sostuvo con un crecimiento interanual del 2,8%, igualando la tasa del trimestre anterior. En términos trimestrales, los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo aumentaron un 0,8%, medio punto más que en el período previo. Sin embargo, las horas efectivamente trabajadas descendieron un 0,3% en comparación con el cuarto trimestre de 2023, tras tres trimestres consecutivos de subida.
Respecto a la productividad, esta mostró comportamientos mixtos. La productividad por puesto de trabajo cayó un 0,1% interanual, acumulando cuatro trimestres en negativo. En contraste, la productividad por hora trabajada aumentó un 0,6%, aunque con menor intensidad que en el período anterior. En tasa trimestral, esta productividad registró un avance del 1%, su mayor subida desde el primer trimestre de 2025.
Estos datos reflejan un contexto de crecimiento económico moderado para España, marcado por la solidez del mercado laboral pero también por la influencia de factores externos como la inflación y el impacto del conflicto en Oriente Próximo. Las medidas adoptadas por el Gobierno para mitigar el aumento de los costes energéticos han ayudado a limitar daños en el consumo y la inversión, pero la economía enfrenta desaceleraciones en algunas áreas clave.
De cara a los próximos meses, la evolución de la demanda interna, la inversión y la actividad en sectores como la construcción y los servicios serán determinantes para el ritmo de crecimiento económico de España. Así lo subrayan los analistas que vigilamos de cerca las cifras trimestrales publicadas por el INE, un termómetro fundamental para evaluar la salud económica del país.