Las farmacéuticas enfrentan un desafío económico significativo debido a la expiración de las patentes de varios medicamentos superventas. Según Evaluate Pharma, esta situación provocará que el sector deje de registrar más de 500.000 millones de dólares en ventas, aproximadamente 438.000 millones de euros, entre 2026 y 2032.
Una patente otorga exclusividad para producir y vender un medicamento durante un periodo limitado, permitiendo a las compañías recuperar la inversión en investigación y desarrollo. Sin embargo, gran parte de ese tiempo se consume en el proceso previo al lanzamiento comercial. Cuando la protección termina, los genéricos pueden entrar al mercado, reduciendo notablemente los ingresos de las empresas propietarias.
Merck-MSD, conocido simplemente como Merck fuera de Estados Unidos y Canadá, será una de las firmas más afectadas en el corto plazo, especialmente por el vencimiento de la patente de su medicamento estrella, Keytruda. Este fármaco antitumoral fue el más vendido del mundo en 2025 con ingresos estimados en 31.680 millones de dólares, casi la mitad del total de la empresa.
De forma similar, AbbVie tendrá que hacer frente durante la próxima década a la expiración de las patentes de dos de sus medicamentos más vendidos: Rinvoq, utilizado para tratar la artritis reumatoide y dermatitis atópica, y Skyrizi, para psoriasis y artritis. En 2025, Rinvoq facturó más de 8.300 millones de dólares y Skyrizi superó los 17.500 millones, cifras que representan una parte considerable de los 61.000 millones de dólares que generó AbbVie ese año.
Además de estas dos compañías, otras grandes farmacéuticas como Johnson & Johnson (J&J), Sanofi y AstraZeneca también deberán enfrentar la amenaza que supone el llamado "abismo de las patentes". J&J, por ejemplo, verá en 2024 y en 2028 el vencimiento de medicamentos oncológicos clave como Imbruvica y Darzalex, este último generando 14.351 millones solo el año pasado.
Sanofi deberá prepararse para la posible entrada de genéricos en sus medicamentos Praluent y Dupixent, mientras que AstraZeneca tendrá que hacer frente a la competencia en sus tratamientos para el cáncer, la diabetes y el lupus, con productos como Imfinzi, Tagrisso, Farxiga y Saphnelo. El anticuerpo conjugado Enhertu, desarrollado junto con la japonesa Daiichi Sankyo, empezará a perder protección hacia 2033.
En la próxima década, los medicamentos para la diabetes y la obesidad, como Ozempic de la danesa Novo Nordisk y Mounjaro de Lilly, también sentirán la presión del mercado. Otros fármacos importantes como el antirretroviral Biktarvy y el tratamiento para fibrosis quística Trikafta podrían quedar expuestos a la competencia en plazos similares.
Ante estos retos, las farmacéuticas han intensificado las fusiones y adquisiciones como estrategia para fortalecer sus carteras y compensar los ingresos perdidos. Evaluate Pharma estima que en 2024 el volumen global de operaciones en la industria farmacéutica podría superar los 200.000 millones de dólares (175.200 millones de euros), un récord histórico.
Las compras en el sector han cambiado de escala: las grandes megafusiones se han reducido, debido al escrutinio regulatorio. Ahora predominan adquisiciones de menor tamaño pero estratégicas. Por ejemplo, Merck-MSD intentó adquirir Revolution Medicines por unos 32.000 millones sin éxito, mientras que Sun Pharma completó la compra de Organon, especializada en salud femenina, por 11.750 millones.
AbbVie adquirió la empresa Apogee Therapeutics por 10.900 millones para ampliar su presencia en inmunología, y GSK reforzó su área oncológica al comprar Nuvalent por 10.600 millones. Entre otras adquisiciones relevantes destacan Gilead con Arcellx y Tubulis, Lilly con Centessa y Kelonia, Biogen con Apellis, y la compra de Terns Pharmaceuticals por Merck-MSD.
Este contexto muestra cómo las farmacéuticas se preparan para afrontar la caída de ingresos tras la pérdida de exclusividad de sus medicamentos clave. La presión competitiva de los genéricos y biosimilares obliga a estas compañías a innovar y a reestructurar su portafolio a través de adquisiciones para mantener su posición en un mercado cada vez más fragmentado y exigente.
Las previsiones indican que el porcentaje de ventas de medicamentos con receta en riesgo de perder su patente pasará del 6,5% en 2024 a más del 8% en 2032, intensificando un escenario de competencia que cambiará la dinámica del sector farmacéutico en los próximos años.